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Hay que perderle el miedo a la ópera: Gabriela Flores

  • Maribel Sánchez
  • en Cultura

Tras concluir una serie de presentaciones como Alice en Lucia de Lammermoor de Donizetti, en el Palacio Nacional de Bellas Artes, la mezzosoprano xalapeña Gabriela Flores alista todo para dar el siguiente paso de su carrera lírica: la internacionalización.

Y es que en México ya logró ser beneficiaria del Estudio de Ópera de Bellas Artes y la Sociedad Internacional de Valores de Arte Mexicano, así como actuaciones en distintas salas del país, incluyendo la Tlaqná, donde a principios de año participó en una gala con la Orquesta Sinfónica de Xalapa y el barítono Josué Cerón.

Buscar salir al extranjero no tiene que ver con falta de calidad en la formación, sino con la búsqueda de desarrollo en la escena, dice en entrevista Gabriela Flores, quien lamenta que en México haya reducción de presupuesto gubernamental para la cultura, poca producción de ópera y, con respecto al público, “aún se tenga que trabajar por difundir que no se trata de una actividad elitista a la que sólo pueda acceder un cierto sector de la población”.

La mezzosoprano declara que “hay que perderle el miedo a la ópera y asistir a ver, escuchar y dejarse emocionar por lo que hay en el escenario”.

En su opinión, “un gran porcentaje de la población mexicana le tiene miedo a la ópera. Y si le preguntas qué opina de ella, te dice que es aburrida cuando ni siquiera la ha escuchado. No se ha dado la oportunidad de conocer que aborda temas que son súper contemporáneos, como el amor, el odio, la envidia, los celos, la infelicidad… lo que vivimos en la cotidianidad todas las personas”.

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Considera que esta situación repercute significativamente en ciudades no tan grandes, porque no hay un público consumidor que demande este tipo de espectáculos músico-escénicos  “que permiten vivir experiencias únicas y valorar obras que son consideradas universales por la capacidad que tienen de llegar a los seres humanos a través del tiempo”.

En el caso de Xalapa, aplaude la iniciativa de Armando Mora, “quien con muchos esfuerzos ha trabajado por brindarle funciones de ópera a la comunidad, lo mismo que Lanfranco Marcelletti, pues ha abierto espacio en sus temporadas para incluir la presencia de sopranos, tenores, barítonos…”.

Convencida de las bondades del arte, Gabriela Flores extiende la invitación a escuchar música clásica, a acercarse a la pintura, a la escultura, a la danza, al teatro, a la lectura, y quienes acepten tener un contacto con la ópera, a que primero que nada tengan en cuenta que no hay que asistir vestidos de largo o de frac o traje; en segundo lugar, que no se necesita un conocimiento previo, porque “la ópera recibe a quien la quiera escuchar; ya después vendrán la seducción y el encanto”.