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Isis Tenorio y Flora Barrientos ofrecerán audición en Puebla

  • Diario de Xalapa
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Mañana domingo a las 18 horas, en foro el universitario de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), como parte de la Feria Nacional del Libro, se presentarán las intérpretes veracruzanas Isis Tenorio al violín y Flora Barrientos en el piano para interpretar la Sonata en La mayor de César Franck. La pianista Flora Barrientos también ofrecerá la Primera Partita de Bach al inicio del programa.

Isis Tenorio concluyó sus estudios en la Facultad de Música de la UV en diciembre pasado, donde fue alumna del maestro Misha Medvid durante unos ocho años, y, unos meses antes, también los de ingeniería química, que cursó simultáneamente.

Empezó a estudiar música desde los tres o cuatro años, pues su madre era maestra de piano en la Escuela Municipal de Bellas Artes, en el puerto de Veracruz, donde la inscribió, y más tarde empezó a tocar como integrante de la Sinfónica Daniel Ayala; además, ha formado parte de la Orquesta Sinfónica Juvenil del Estado de Veracruz (OSJEV) y la Orquesta Filarmónica de Xalapa (ORFIX).

Por su parte, Flora Barrientos también es egresada de la Universidad Veracruzana y siguió estudios en París, donde tomó varios cursos anuales de perfeccionamiento en la Ecole Normale de Musique “Alfred Cortot” con la maestra Germaine Mounier y su discípulo Erik Berchot.

Se ha presentado en los principales auditorios del país y algunos del extranjero.

 

La primera partita

En el otoño de 1726, Bach logró publicar la primera partita, que sigue el esquema básico de la suite, consistente en un preludio y una serie de danzas instrumentales (allemande, courante, sarabanda, giga y minueto).

Se trata de una obra importante, pero que ha dado lugar a discusiones desde el momento mismo de su publicación.

Algunos críticos han insistido en su complejidad técnica, considerándola demasiado exigente; otros destacan sus infinitos matices expresivos y señalan su inagotable frescura y su riqueza formal.

La Sonata para violín y piano de César Franck  consta de 4 movimientos (Allegretto ben moderato, Allegro, Recitativo-Fantasía (ben moderato) y Allegretto poco mosso); es una de las obras más frecuentemente interpretadas del repertorio internacional y se distingue por su arquitectura trabajada, variados temas a los que les da unidad la forma cíclica, propia del compositor.

También es notable por el equilibrio de los papeles y el diálogo entre los instrumentos, además del dominio del tiempo exigido a los intérpretes, que a menudo deben retener su juego para acrecentar la emoción.

César Franck la compuso en el verano de 1886 y se la dedicó al violinista belga Eugene Isaye, que la estrenó en Bruselas el 16 de diciembre con Mme. Bordes-Pene al piano.