imagotipo

Maldito Teatro, arte escénico en libertad

  • Maribel Sánchez
  • en Cultura

El pasado lunes 2 de junio, el periódico El País publicó una nota firmada por Lourdes Baeza titulada “Una ministra israelí pide censurar una obra teatral española por un desnudo”. Se trataba de ¿Qué haré yo con esta espada?, de la dramaturga Angélica Liddell, la cual había sido programada en un festival que se desarrollaba en ese entonces en el Teatro de Jerusalén.

La solicitud la hizo la ministra de Cultura de Israel, Miri Regev, argumentando que incluso en el marco artístico, el desnudo “se opone y socava los valores fundamentales del público israelí…”.

Al respecto, vale la pena recordar que los textos de Angélica Liddell han sido llevados  a la escena —sin problemas— en distintas latitudes por directores  y agrupaciones que como ella coinciden en la importancia que tiene mostrar los aspectos más oscuros de la realidad contemporánea (el sexo y la muerte, la violencia y el poder, la locura, etc.), con la idea de que el mundo es un lugar terrible en muchos aspectos y cerrar los ojos a esta realidad o censurar no lo va a hacer menos espantoso.

Entre estos directores y grupos está Maldito Teatro, en la ciudad de Xalapa, que de la autora Angélica Liddell estrenó el año pasado West Asphixia, obra que nuevamente volverá al escenario (Casa del Lago, 23, 24 y 25 de junio en horarios habituales).

West Asphixia ahonda en lo más profundo de la condición humana y contiene escenas que pueden ser incómodas para algunas personas. Sin embargo, no ha sufrido censura.

Y no ha sucedido, declara la actriz Yivini Rodríguez, “porque influye el espacio donde es presentada. Son sitios a los que va la comunidad académica. La mayoría son personas con más apertura hacia este tipo de temáticas”.

Pese a ello, acepta que existe el riesgo de que si llega a lugares  conservadores pueda haber cierta restricción.

El director Geovani Cortés explica que West Asphixia toca temas delicados como la pedofilia, el asesinato  a manos de unas  niñas y la locura, que mal entendidos podrían causar censura para el grupo. No obstante, aclara que lo que tratan no es abogar por la locura o estar a favor  de la violencia, mucho menos tomar una  postura moralizante u ofender, sino exponer las cosas como son.

 

¿Censura en México?

En un panorama más general, cuestionados en torno a cuál es el estado que vive el arte escénico en México con respecto a la censura, los actores de Maldito Teatro coinciden en que sí saben del caso de Richard  Viqueira, en Tamaulipas, cuya obra fue censurada por violencia explícita.

Fuera de ello, declara Rodrigo Hidalgo, “en México existe cierto grado de apertura —que quizá en otros lugares no existe— para que las manifestaciones culturales se puedan llevar a cabo de una manera libre”.

Además de celebrar esta condición en el país, Ana María Aguilar y Aristóteles Bonfil se manifiestan a favor del abordaje de tópicos comprometidos, de darle continuidad a la búsqueda de impactar y confrontar al espectador, de sacarlo de su zona de confort con historias fuertes que le lleguen a las entrañas.

 

*Colaborador. Subdirector del Centro de Documentación Teatral Candileja-Beverido.