/ martes 12 de febrero de 2019

Neblina morada / Glass o el superhéroe secreto

Primero un villano busca revelar su identidad a un superhéroe escéptico, que siempre ha vivido triste al no saber cuál es su lugar en el mundo

Segundo, una secta muy poderosa, intenta esconder a los seres con poderes para que no contaminen el mundo y se revelen en la vida pública; tercero, los superdotados luchan entre sí, como en los cómics, pero el más frágil de ellos tiene un plan y hace que cada cual juegue su papel en la historia y vence a los que intentan ocultarlos, al mostrar al mundo por medio de un sacrificio que sí existen los superhombres nietzscheanos. Esta es en resumen, la trama de las tres cintas de Shyamalan: El Protegido, Fragmentado y Glass. Donde como una saga atípica, que reelabora el argumento de los cómics, hace una reflexión sobre la identidad y el poder de la inteligencia.

Todo es revelación, desenmascaramiento, como al tacto El centinela desvela las intenciones aviesas de maleantes en el futuro. Es otro de sus poderes. O, a Elijah, al caer un cómic al azar de un estante, le muestra el camino que debe seguir. Recordemos que un cristal también puede ser un espejo. Y Glass muestra los fragmentos de cada identidad rota.

La saga inicia al nacer Elijah, quien nace fracturado y al crecer sigue quebrándose, pero se abroga una misión: hallar a los superhéroes por asumirse como un supervillano. El Centinela, Bruce Willis, es guardia de un estadio de futbol y vive una vida miserable, pero es el único que sobrevive a un descarrilamiento de un tren; el otro lo halla y le revela su identidad, hasta que se asume al vencer a un delincuente, y con la complicidad de su hijo pequeño, notar que la tristeza se ha ido. La segunda cinta, sobre el hombre que tiene 14 personalidades y es un serial killer de niñas, pero que una de esas personalidades tiene fuerza sobrehumana; La Bestia, a quien las otras ofrendan las víctimas. En esta cinta, al final, aparece Willis comentando sobre él al verlo en la TV y dando a entender que habrá una secuela donde se enfrentarán.

Glass, la tercera, integra a los tres superdotados en una clínica psiquiátrica de la prisión, donde una psiquiatra los estudia y analiza juntos y separados. Parece un plan de rehabilitación donde intenta hacerles creer que sus proezas son delirios y explicarlos lógicamente. El Centinela y Glass ya están viejos, han pasado años, la esposa de Willis ha muerto y el niño creció, ayudándole en sus misiones. Glass ha permanecido catatónico encerrado. Este último urde un plan para escapar y libera a los otros dos, pero se enfrentan, mientras la doctora que a la vez trabaja para la policía, lo hace también para una secta secreta que intenta eliminar a los superdotados para que no se revelen, y es su verdadera tarea; esto propicia que Glass, con su ingenio, haga fracasar y al contrario propicie un sacrificio de los tres, visto por todo el mundo, para mostrar que sí existen los superdotados.

Los finales de Shyamalan son famosos por sorpresivos. Aquí se trata más que de una historia de superhéroes, de un alegato sobre la identidad, una reflexión sobre el papel en el mundo, con esa pregunta toral, ¿quién soy?, ¿estoy haciendo para lo que nací? y eso da la felicidad o la tristeza. Es la anagnórisis. Y más allá de la lucha del bien contra el mal, la idea de Nietzsche del ultrahombre superior que ya no es una aspiración, sino en casos contados, una realidad plausible. La primera parte es la mejor de todas, anticlimática, un superhéroe lejos de Marvel y DC, más como un atormentado hombre común sin la idea manida de un justiciero al que le mataron a sus padres.

Solamente un mediocre ignorante del porqué de su desdicha. El caso de La bestia, por esa delirante convivencia de seres dentro de sí que, misteriosamente, cohabitan con un mutante destructor, y Glass, el más brillante cerebro que vive la trama de los cómics que lee, y no tiene escrúpulos en matar a cientos de personas, para revelar la verdad. La inteligencia supera a la fuerza bruta, pero el sacrificio es la revelación, como en todas las religiones. El mito se cumple. El hombre es un puente hacia el superhombre, decía Nietzsche, y aquí se demuestra ampliamente.


bardamu64@hotmail.com

Segundo, una secta muy poderosa, intenta esconder a los seres con poderes para que no contaminen el mundo y se revelen en la vida pública; tercero, los superdotados luchan entre sí, como en los cómics, pero el más frágil de ellos tiene un plan y hace que cada cual juegue su papel en la historia y vence a los que intentan ocultarlos, al mostrar al mundo por medio de un sacrificio que sí existen los superhombres nietzscheanos. Esta es en resumen, la trama de las tres cintas de Shyamalan: El Protegido, Fragmentado y Glass. Donde como una saga atípica, que reelabora el argumento de los cómics, hace una reflexión sobre la identidad y el poder de la inteligencia.

Todo es revelación, desenmascaramiento, como al tacto El centinela desvela las intenciones aviesas de maleantes en el futuro. Es otro de sus poderes. O, a Elijah, al caer un cómic al azar de un estante, le muestra el camino que debe seguir. Recordemos que un cristal también puede ser un espejo. Y Glass muestra los fragmentos de cada identidad rota.

La saga inicia al nacer Elijah, quien nace fracturado y al crecer sigue quebrándose, pero se abroga una misión: hallar a los superhéroes por asumirse como un supervillano. El Centinela, Bruce Willis, es guardia de un estadio de futbol y vive una vida miserable, pero es el único que sobrevive a un descarrilamiento de un tren; el otro lo halla y le revela su identidad, hasta que se asume al vencer a un delincuente, y con la complicidad de su hijo pequeño, notar que la tristeza se ha ido. La segunda cinta, sobre el hombre que tiene 14 personalidades y es un serial killer de niñas, pero que una de esas personalidades tiene fuerza sobrehumana; La Bestia, a quien las otras ofrendan las víctimas. En esta cinta, al final, aparece Willis comentando sobre él al verlo en la TV y dando a entender que habrá una secuela donde se enfrentarán.

Glass, la tercera, integra a los tres superdotados en una clínica psiquiátrica de la prisión, donde una psiquiatra los estudia y analiza juntos y separados. Parece un plan de rehabilitación donde intenta hacerles creer que sus proezas son delirios y explicarlos lógicamente. El Centinela y Glass ya están viejos, han pasado años, la esposa de Willis ha muerto y el niño creció, ayudándole en sus misiones. Glass ha permanecido catatónico encerrado. Este último urde un plan para escapar y libera a los otros dos, pero se enfrentan, mientras la doctora que a la vez trabaja para la policía, lo hace también para una secta secreta que intenta eliminar a los superdotados para que no se revelen, y es su verdadera tarea; esto propicia que Glass, con su ingenio, haga fracasar y al contrario propicie un sacrificio de los tres, visto por todo el mundo, para mostrar que sí existen los superdotados.

Los finales de Shyamalan son famosos por sorpresivos. Aquí se trata más que de una historia de superhéroes, de un alegato sobre la identidad, una reflexión sobre el papel en el mundo, con esa pregunta toral, ¿quién soy?, ¿estoy haciendo para lo que nací? y eso da la felicidad o la tristeza. Es la anagnórisis. Y más allá de la lucha del bien contra el mal, la idea de Nietzsche del ultrahombre superior que ya no es una aspiración, sino en casos contados, una realidad plausible. La primera parte es la mejor de todas, anticlimática, un superhéroe lejos de Marvel y DC, más como un atormentado hombre común sin la idea manida de un justiciero al que le mataron a sus padres.

Solamente un mediocre ignorante del porqué de su desdicha. El caso de La bestia, por esa delirante convivencia de seres dentro de sí que, misteriosamente, cohabitan con un mutante destructor, y Glass, el más brillante cerebro que vive la trama de los cómics que lee, y no tiene escrúpulos en matar a cientos de personas, para revelar la verdad. La inteligencia supera a la fuerza bruta, pero el sacrificio es la revelación, como en todas las religiones. El mito se cumple. El hombre es un puente hacia el superhombre, decía Nietzsche, y aquí se demuestra ampliamente.


bardamu64@hotmail.com

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