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Palabra impresa|En un taller de creación de libros…

  • José Cruz Domínguez Osorio
  • en Cultura

Conocemos a un ilustrador, primero por su trabajo que nos gustó tanto mientras leíamos algún cuento y encontramos dentro de las páginas de ese libro algunas ilustraciones que provocaron asombro ante la interpretación sobre un poema, un cuento, o bien imágenes que carecen de palabras porque el ilustrador quiso contarle muchas al lector empleando puras imágenes.

Y los recuerdos convertidos en imágenes sobre papel cuentan. Más cuentan aquellas palabras que leemos aunque no tengamos una imagen cercana a lo que la palabra recién leída nos refirió.

Hay un libro que compré en el verano pasado, hace un año aproximadamente. Lo llevé conmigo porque lo que atrajo mi atención fue su portada. Destaca un gran árbol lleno de hojas verdes y frutos colorados. Sobre sus ramas andan los pájaros y unos están comiendo del fruto. También están unas mujeres trepadas; debieron haber subido a cortar la fruta que da ese árbol. Ya en el suelo hay dos mujeres y no se tiene la certeza de si quieren abrazar al tronco o están jugando a esconderse. Parece que las mujeres se miran fijamente. Por su vestimenta podríamos asegurar que se trata de dos niñas que viven en algún pueblo de la India. ¿A qué están jugando esas dos niñas? Para ellas el fruto del árbol no parece importarles tanto. A la imagen la cubren los tonos verdes y rojos. El fondo es blanco.

Se trata de un álbum ilustrado, también escrito por Amrita Das. Para muchos de nosotros el nombre de la artista gráfica y escritora nos puede ser ajeno, un tanto extraño. Pensaremos lo contrario después de entrar, recorrer y no querer salir de las páginas de este ya hermoso libro. La esperanza es una niña que vende fruta, fue publicado por los Libros del Zorro Rojo. Y si usted no ha tenido la oportunidad de encontrarse con los libros que hacen ahí, pregunte por ellos, ofrézcase el encuentro, estoy seguro que comprará muchos. Los libros que publican ahí tienen un alto valor artístico. Son libros de arte-objeto.

La asistencia a un taller de ilustración provocó que este libro llegara a nuestras manos. ¿Quién iba a decir que de la clase en un taller se originara la vida de un libro? Sí, de un hermoso libro.

La ilustradora y también escritora recuerda que en ese taller le pidieron ilustrar un relato, por lo que viajó hacia su infancia y la imagen de portada la sitúa bajo un árbol grande, tan verde que contrasta con el rojo de los frutos, con el rojo plumaje de los pájaros que pican y cantan en las alturas de las ramas.

Las imágenes evocan la cotidianidad, lo que la artista vio en su niñez. Calles, la estación de un tren, motocicletas, cocinas y cuartos, pájaros enjaulados, sonidos que se funden en la imagen, colores que dan vida a la ilustración.

Un libro que le abre su espacio al arte gráfico de quien se animó a contar un poco de lo que vio en su niñez, imágenes que no estaban liberadas, pero que rondaban en el rincón de los recuerdos. Recuerdos que hoy permanecen impresos, han volado y algunos lectores ya se asomaron a ellos porque a una artista gráfica en la clase de un taller de ilustración le pidieron ilustrar un relato, y ese relato es ya un libro: de Amrita Das, La esperanza es una niña que vende frutas.

josecruzdominguez@gmail.com

*Colaborador