/ martes 23 de abril de 2019

Tiempo y espacio / Periodismo cultural

El término cultura tiene un significado muy amplio y con múltiples acepciones, es el conjunto de formas y expresiones que caracterizarán en el tiempo a una sociedad determinada

Es el conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social, a una época. Es la esencia de la historia del ser humano, para saber quién es y hacia dónde va.

El periodismo cultural es la rama del oficio de comunicar que contribuye a difundir la cultura en todas sus aristas, ya sea las expresiones de las bellas artes o los eventos que desarrollan actividades relacionadas con éstas. Para este ejercicio nos auxiliamos de la crónica, la entrevista, la reseña, el reportaje, y en algunos casos, en la crítica. El uso de estos recursos hermana al periodismo con la literatura, con descripciones objetivas adornando la palabra con tintes poéticos o literarios; algunos periodistas y escritores no aceptan este binomio y otros lo defienden.

La entrevista es la preferida por los lectores porque, si se maneja adecuadamente, expone lo más íntimo del entrevistado aplicando la sicología para penetrar en su interior sin que él se percate; el estilo del periodista influye en la narrativa y la calidad del trabajo final.

Es inevitable no pensar en las redes sociales, además de comunicar y de entretener, son grandes aliadas para difundir la cultura, lo importante es saber cómo, dónde y cuándo utilizarlas para sacar el máximo provecho; Instagram, Facebook, You Tube y sobre todo Twitter, son herramientas con gran ventaja pues la difusión es instantánea y el contenido se comparte extendiendo la experiencia cultural a otros.

Decálogo del periodista cultural:

Estilo periodístico: es la forma personal, lenguaje particular, el tratamiento específico para plasmar la información, para atraer al lector o espectador, interesarlo en los contenidos que se le muestran con claridad, lograr que vea, escuche y lea, y se interese y opine sobre el tema.

Considerando la premisa: los hechos son sagrados y la opinión es libre, el estilo es tu espejo, debe aplicarse apegado a la ética profesional, con respeto a la verdad y a las audiencias, con la marca personal pero con objetividad.

Indispensable la preparación para generar una opinión: investigar y documentarse con varias opiniones al respecto.

No alejarse del ápice de los hechos reales, comprobables y verificables, no traicionar la confianza que el lector tiene en nuestro trabajo.

Lo importante es el personaje y no el periodista, no buscar sobresalir u opacar al protagonista del hecho, al entrevistado, se debe figurar con presencia creativa y orientadora, no enredarlo en polémicas inútiles que desmerezcan su imagen, no invadir su privacidad.

El periodismo cultural no es una plataforma de lucimiento personal, es de impulso a las expresiones positivas en el arte, la ciencia y la literatura.

El entrevistador no debe ser el entrevistado, no vacilar entre una opción y otra o entre una pregunta u otra, se debe tener firmeza para no permitir el desvío de la información.

Debemos ser meticulosos y exigentes con nosotros mismos para que el profesionalismo periodístico se vea reflejado en nuestros textos.

Aprovechar todos los temas: todos los acontecimientos deben tomarse como un producto cultural. Aplicar la imaginación, razonar y escribir.

Desechar la idea equivocada que el periodista no especializado en cultura no puede abordar estos temas, su naturaleza comunicativa y creativa lo guiará en este campo.

Es el conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo, a una clase social, a una época. Es la esencia de la historia del ser humano, para saber quién es y hacia dónde va.

El periodismo cultural es la rama del oficio de comunicar que contribuye a difundir la cultura en todas sus aristas, ya sea las expresiones de las bellas artes o los eventos que desarrollan actividades relacionadas con éstas. Para este ejercicio nos auxiliamos de la crónica, la entrevista, la reseña, el reportaje, y en algunos casos, en la crítica. El uso de estos recursos hermana al periodismo con la literatura, con descripciones objetivas adornando la palabra con tintes poéticos o literarios; algunos periodistas y escritores no aceptan este binomio y otros lo defienden.

La entrevista es la preferida por los lectores porque, si se maneja adecuadamente, expone lo más íntimo del entrevistado aplicando la sicología para penetrar en su interior sin que él se percate; el estilo del periodista influye en la narrativa y la calidad del trabajo final.

Es inevitable no pensar en las redes sociales, además de comunicar y de entretener, son grandes aliadas para difundir la cultura, lo importante es saber cómo, dónde y cuándo utilizarlas para sacar el máximo provecho; Instagram, Facebook, You Tube y sobre todo Twitter, son herramientas con gran ventaja pues la difusión es instantánea y el contenido se comparte extendiendo la experiencia cultural a otros.

Decálogo del periodista cultural:

Estilo periodístico: es la forma personal, lenguaje particular, el tratamiento específico para plasmar la información, para atraer al lector o espectador, interesarlo en los contenidos que se le muestran con claridad, lograr que vea, escuche y lea, y se interese y opine sobre el tema.

Considerando la premisa: los hechos son sagrados y la opinión es libre, el estilo es tu espejo, debe aplicarse apegado a la ética profesional, con respeto a la verdad y a las audiencias, con la marca personal pero con objetividad.

Indispensable la preparación para generar una opinión: investigar y documentarse con varias opiniones al respecto.

No alejarse del ápice de los hechos reales, comprobables y verificables, no traicionar la confianza que el lector tiene en nuestro trabajo.

Lo importante es el personaje y no el periodista, no buscar sobresalir u opacar al protagonista del hecho, al entrevistado, se debe figurar con presencia creativa y orientadora, no enredarlo en polémicas inútiles que desmerezcan su imagen, no invadir su privacidad.

El periodismo cultural no es una plataforma de lucimiento personal, es de impulso a las expresiones positivas en el arte, la ciencia y la literatura.

El entrevistador no debe ser el entrevistado, no vacilar entre una opción y otra o entre una pregunta u otra, se debe tener firmeza para no permitir el desvío de la información.

Debemos ser meticulosos y exigentes con nosotros mismos para que el profesionalismo periodístico se vea reflejado en nuestros textos.

Aprovechar todos los temas: todos los acontecimientos deben tomarse como un producto cultural. Aplicar la imaginación, razonar y escribir.

Desechar la idea equivocada que el periodista no especializado en cultura no puede abordar estos temas, su naturaleza comunicativa y creativa lo guiará en este campo.

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