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Adiós al “Delfín” Reyes, se despide de la Natación Paralímpica

El nadador Juan Ignacio Reyes González, el delfín mexicano que lideró el deporte paralímpico por casi 30 años, hizo de manera oficial su despedida deportiva después de la conclusión de su prueba de los 50 metros dorso en el Campeonato Mundial de Natación Paralímpica que se realizará en la Alberca Olímpica Francisco Márquez, en octubre próximo.

“Yo recuerdo la primera vez que nadé en esa alberca en donde se ganaron medallas olímpicas, aquí México puso su nombre en alto con Felipe Muñoz y María Teresa Ramírez  y creo que sería algo muy bueno volver a hacerlo”, señaló el nadador que despliega sus sueños como el Ángel de la Independencia, símbolo de la Ciudad de México, la escultura alada que observa desde su oficina y mira hacia el horizonte de sus realizaciones.

Una de las más gloriosas carreras deportivas con la conquista de cuatro medallas de oro paralímpicas, desde los Juegos de Sydney 2000 hasta los de Londres 2012, en 50 metros dorso, en total ganó siete preseas. Todavía se calificó para Río de Janeiro 2016, pero en su prueba estelar finalizó en el cuarto sitio. Dentro de su palmarés fue dueño de marcas mundiales, medallas del orbe y parapanamericanas, entre otras competiciones internacionales.

Una colección de metales que lucieron en un estante especial y que le fueron robas en un asalto a mano armada en su domicilio el año pasado, cuando se disponía a salir a entrenar por la madrugada; los bandidos los encañonaron y les obligaron a tirarse al piso mientras se llevaban aparatos electrónicos y todas las preseas que conquistó en su vida. Le robaron su historia, porque solamente tenían un valor estimativo.

Para el nadador capitalino que se despedirá en casa, este será su séptimo mundial, desde que participó en Nueva Zelanda 1998. Estas competencias se realizaban cada cuatro años y a partir del  2013 cada dos.

Juan Ignacio de niño sufrió de purpura, una enfermedad en la cual el sistema inmunitario destruye las plaquetas que son necesarias para la coagulación normal de la sangre, debido este problema le amputaron los dos brazos y una pierna. A los seis años comenzó a nadar y desde entonces su vida tomó un rumbo diferente.

Esa generación de nadadores dirigida por Fernando González Vélez, quien llegó a ser nominado el mejor entrenador del mundo, Juan Ignacio se desarrolló y se sucedieron los resultados exitosos. Esta semana se convirtió en el primer deportista con capacidades diferentes en someterse a pruebas morfofuncionales en las instalaciones de la CONADE para conocer su estado físico de cara al Mundial.

El nadador que se graduó en la carrera de mercadotécnica ya no es el joven que ganó sus primeras tres medallas paralímpicas en Sydney 2000, ahora tiene 36 años y aunque esta en forma para disputar la final del mundial estuvo cerca de no hacerlo, porque en el clasificatorio los tiempos que hizo en las eliminatorias casi lo dejan fuera, pero gracias a su tenacidad lo sacó a flote al obtener la marca mínima en al final.

“Es algo que tiene que pasar al final de toda la historia, pero es algo que vamos a trabajar, en el pasado Mundial en Escocia gané plata y ahora esperamos repetir plata o bronce, si se puede el oro, porque los rivales ya son muchísimo más fuertes, pero creo que nada es imposible”.

Si nada ha sido imposible para Juan Ignacio Reyes, cree que cada competencia es un gran reto para un deportista después de tantos años, el demostrar y dar lo mejor, no obstante que las nuevas generaciones están apretando fuerte “y aunque yo tenga mi cuerpo al 100%, si alguien es más joven y más fuerte que yo tiene que ganar, pero ya en la competencia veremos que sucede”.

La última competencia de su vida y con el propósito de dedicarse de lleno a su carrera profesional en la Fundación Kardias en donde tiene el puesto de community manager y convive con médicos y  niños que tienen cardiopatías congénitas, una experiencia de vida que le ha impactado de manera favorable y con el apoyo de la familia del Valle, que le permitió compartir el deporte con su vida laboral.

“Es un cambio también, es algo que tienes que hacer como ser humano, tienes que colaborar y poner de tu parte para la sociedad. Si soy titulado en mercadología y es algo que tengo que aplicar también. El futuro nadie lo sabe cómo es. En mi carrera deportiva nos apoyan bastante y con suficientes recursos para salir adelante en nuestras vidas. Pero, acabándose el deporte ese apoyo se termina y tenemos que buscar otras fuente de ingresos y qué mejor que un trabajo integrado a la sociedad”, expuso, mientras tiene sobre su figura a la Victoria Alada.

Desde que las figuras paralímpicas aparecieron en el escenario deportivo mexicano, la mentalidad de la sociedad mexicana se transformó gracias a ellos. Juan Ignacio, en este sentido, la percepción que ahora tienen de las personas con discapacidad es otra y en lo personal agradece mucho.

“La gente sabe quiénes somos, nos reconoce y siempre esta interesada en saber que estamos haciendo, a que nos dedicamos como deportistas y es motivante el saber que esas personas esperan algo bueno de ti y a la vez también ejerce un poco de presión porque tienes que hacer un buen trabajo para demostrar que ese apoyo que esta dando al gente es bastante bueno”, con el respaldo ahora de Emmanuel Badillo, un nuevo entrenador para este Mundial.

Todavía recuerda la primera vez que fue abanderado para los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004, un orgullo, recuerda, portar el lábaro patrio y un compromiso, porque el abanderado, dijo,  es el atleta que por sus merecimientos tiene que sobresalir y da la cara por México, es el capitán del equipo y como tal tiene que responder con carácter, fuerza y determinación, algo que se le reconocerá siempre. Adiós Juan Ignacio, se te extrañará en el deporte, pero esos valores son el motor de tú existencia. De esta manera al cruzar la avenida Reforma, lanza al aire la noticia de su retiro después del Mundial.