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Los Cavaliers no pudieron y la NBA tiene nuevo campeón

OAKLAND, California.- De la mano de un Kevin Durant inconmensurable, los Warriors de Golden State se quitaron los fantasmas del año anterior y derrotaron 129-120 a los Cavaliers de Cleveland, para liquidar las finales con un contundente 4-1 y convertirse en los nuevos campeones de la NBA.

El triple monarca del Oeste se coronó por quinta vez en su historia, la primera como local en el Oracle Arema, y terminaron los playoffs con una nueva marca histórica de 16-1. La fiesta en la original Ciudad de Oro será guerrera y larga.

KEVIN y LeBron se abrazaron al final / Foto: AFP

KEVIN y LeBron se abrazaron al final / Foto: AFP

EL JUEGO

El intentar dar el segundo paso en vía de su hazaña, obligó a que Cleveland mantuviera la inercia positiva del juego anterior. Con la presión de que una mala noche les costaría el trono en la NBA, la visita entró a la duela con la intención de romperle una racha de ocho juegos de postemporada sin derrota de Golden State en casa.

Desde el salto inicial, se trazó la línea por la que iba a dirigirse la batalla. Ambas quintetas disputaron el balón con la vida por delante, no se guardaron nada.

Los Cavs fueron los primeros en dar la cara. Así sacaron ocho tantos de ventaja durante el primer cuarto. Y aunque Zaza Pachulia les otorgó varias segundas oportunidades con rebotes ofensivos, fue hasta que vio acción el suplente estrella Andre Iguodala que a los Warriors se llenaron de confianza.

El ex de los 76ers brilló en ambos lados de la duela. Se encargó de LeBron a la defensiva, como su eterna “kryptonita”, y castigaba a su rival con volcadas al otro costado. Esta película ya se había visto en Golden State.

DURANT fue el más valioso / Foto: AFP

DURANT fue el más valioso / Foto: AFP

A la mitad del segundo parcial, los Guerreros tuvieron una racha de 17-2 para ponerse en ventaja y sacar una diferencia de hasta 16 unidades, la máxima de la noche. La frustración invadió al actual monarca de la liga, víctimas de una doble falta técnica que estuvo a punto de llegar hasta los golpes entre Tristan Thompson y David West.

Con el público de pie y todo en contra, Cleveland reaccionó sobre el final de la primera mitad con James y J.R. Smith como bastiones.  Tras el descanso, el juego dio un giro de 360 grados. Con más intensidad que baloncesto, los Cavs pusieron el panorama a su favor. Las penetraciones de LeBron, los tiros de larga distancia de J.R. Smith y las bandejas de Thompson, trajeron de vuelta a su equipo.

Así fueron transcurriendo los minutos en el, Hasta que “Durantula” lo decidió.   

Por más que Cleveland logró acercarse, no pudieron con los ahora monarcas.