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Tumba milagrosa concede deseos a cambio de cervezas y cigarros

Hermosillo .- Han pasado alrededor de 55 años desde el fallecimiento de Doña Clarita, una mujer alegre, que gustaba de andar de fiesta, tomar y fumar pese a que ya rondaba por los 60 años.

Procedentes de Mexicali, Doña Clarita y su esposo Pancho llegaron a vivir al ejido El Carmen, ubicado a unos 16 kilómetros por la carretera que lleva a la Fábrica de los Ángeles.

Mientras su esposo trabajaba en un rancho ganadero, Doña Clarita se dedicaba al hogar, a la vez que gustaba de disfrutar unos tragos de cerveza y un buen cigarro.

De cabello largo, tez blanca y con bastante sobrepeso, Doña Clarita era conocida por casi todos los habitantes de las comunidades vecinas, tal vez porque le gustaba andar de fiesta.

En un día de San Juan, Doña Clarita andaba por rumbos de San Miguel de Horcasitas y pese a andar con unas copas de más, decidió tomar un camión hacia El Carmen.

Foto: El Sol de Hermosillo

Foto: El Sol de Hermosillo

Al llegar al ejido donde vivía, se desorientó y tomó el rumbo equivocado, por lo que se perdió.

Pasaron las horas y al no saber nada de Doña Clarita, su esposo inició una búsqueda acompañado de varios ejidatarios. La noticia se corrió por todos los alrededores y de inmediato se formaron varios grupos de personas que se sumaron para encontrarla.

Por mucho tiempo la buscaron, los días pasaron y nada se sabía de Doña Clarita, ni del gallo que cargaba en una jaula al momento de que se bajó del camión.

Se desconoce el tiempo que transcurrió, pero a varios kilómetros al Oriente de El Carmen encontraron los restos de Doña Clarita. En el lugar se decidió enterrarla y recordarla.

La tumba milagrosa

Los años han pasado y la tumba de Doña Clarita se encuentra en buenas condiciones debido a que la gente acude cotidianamente a visitarla. La razón es que la historia cuenta que pese a haber fallecido quiere seguir de fiesta, por lo que a cambio de una cerveza o un cigarro te hace un milagrito.

Además de éstos detalles también le colocan veladoras, arreglos florales y le dan “una manita de gato” al lugar donde descansa.

Ubicación

La tumba quedó en medio de la nada, rodeada sólo de árboles, maleza y a unos tres kilómetros del ejido El Carmen.

En el año 2000, pasando el Zacatón, en el kilómetro 15 de la carretera a San Miguel de Horcasitas, se construyó el campestre “El Retiro” y quedó dentro de la circunferencia del lugar.

El propietario, el señor Duarte, escuchó la historia de los milagros y decidió pedirle por el agua del campestre, la sorpresa fue que pudo construir un nuevo pozo para abastecer todo el predio.

Foto: El Sol,de Hermosillo

Foto: El Sol,de Hermosillo

Ante ello, la tumba se quedó en el lugar y decidió no vender esa parte del terreno e incluso le puso Santa Clara a la calle donde se ubica.

A pesar de los años la tumba continúa en el mismo lugar donde fueron encontrados los restos de la festiva mujer, conservada por el arreglo de quienes creen en ella.

La última morada de Clarita se engalana con flores y otras ofrendas, pero las principales siguen siendo los cigarros y la cerveza, para que aun en medio del monte, ella siga la fiesta.