Fuerza laboral se verá disminuida en unos años

El cambio demográfico que viven países como México origina que haya menor población en edad laboral

Alma Rosa Quiroz Méndez

  · miércoles 14 de noviembre de 2018

México requiere impulsar el crecimiento económico a partir de la productividad y el desarrollo productivo. Asegura la OCDE que el cambio demográfico originará que la fuerza laboral se vea sustancialmente disminuida en los próximos años.

El estudio: “Panorama temático laboral. Presente y futuro de la protección social en América Latina y el Caribe, elaborado por expertos de la OCDE, señala que un factor de gran impacto en las economías, como la mexicana, es el cambio demográfico, tanto por sus efectos económicos y financieros como también en los patrones de empleo y de protección social.

Resalta que América Latina y el Caribe pasan por un periodo importante de transición demográfica, tanto por el lado de su población joven como en términos del envejecimiento, muy acelerado en ciertos países de su población adulta.

Históricamente los países se habían caracterizado por ser parte de una región joven, con altas tasas de natalidad, en donde la gran masa de trabajadores era menor a 40 años.

Indica que el porcentaje de población joven (15 a 29 años) va a pasar de 29% en la actualidad a 22% en el 2050.

Dice que la tendencia hacia el envejecimiento de la población es notable: en el año 2000 la población de 65 años y más era sólo el 6% de la población total de la región (512 millones), representando unos 30 millones de personas; en el año 2050 se espera una población total de 776 millones de los cuales el 20%, 155 millones de personas, serán adultos mayores.

Esto conlleva cambios drásticos en el escenario para los sistemas de protección social: primero, el número de adultos mayores se está multiplicando por un factor de 5 entre 2000 y 2050.

Y segundo, hacia mediados de siglo se espera que la población de 65 años y más supere el porcentaje de personas entre 15 y 29 años por primera vez en la historia.

La característica de ser una región joven permitió sostener el flujo de nueva fuerza laboral que ingresaba al mercado de trabajo cada año, impulsar el crecimiento de la economía y contribuir al financiamiento de la protección social.

No obstante, , lo que implica que la pirámide de composición del mercado laboral, que sostiene el financiamiento de la protección social, se está invirtiendo: cada vez hay relativamente menos trabajadores jóvenes y más personas en edad de jubilación.

A ello se suman dos fenómenos relacionados, por una parte, a pesar de tener más años de educación promedio que las generaciones precedentes, los jóvenes latinoamericanos y caribeños siguen registrando problemas para acceder al mercado laboral, sobre todo al empleo formal.

Esto se traduce en que los jóvenes son mucho más susceptibles al desempleo y al empleo informal, lo que adicionalmente genera un efecto de desmotivación que provoca que muchos jóvenes no estudien ni trabajen o tengan que dedicarse a tareas domésticas no remuneradas, en particular las mujeres.

Explica que los jóvenes contemporáneos tienen una visión más ecléctica frente al mercado laboral y, en ese sentido, quizás menos afecta a los canales formales de acceso al empleo y la necesidad de contar con una adecuada protección social. En el agregado, esto genera nuevos desafíos para la extensión y el financiamiento de la protección social.

Finalmente, el cambio demográfico significa que la fuente de crecimiento basada en la incorporación de fuerza laboral se verá sustancialmente disminuida, lo cual subraya la importancia de políticas de crecimiento de la productividad y de desarrollo productivo.

El aporte de la fuerza de trabajo al crecimiento debe verse bajo una perspectiva dinámica y multidimensional, porque también es cierto que las tasas de participación de las mujeres son todavía bajas en comparación con los países desarrollados y hay una persistente incidencia de informalidad.

Agrega que en la medida en que estos dos factores pudieran continuar modificándose positivamente, y se combinen con políticas de mejora en las calificaciones laborales y de desarrollo productivo, se tendría un escenario de fuentes de crecimiento que podrían reforzarse mutuamente y crear fuentes de financiamiento para la protección social.

Expone que el aumento de la expectativa de vida de hombres y mujeres es un tema de crucial relevancia para la sostenibilidad financiera de los sistemas de protección social y un desafío para otras políticas sociales relacionadas.

Por ejemplo, los sistemas de cuidados de adultos mayores no están preparados por el lado de la oferta de servicios, para afrontar el creciente flujo de personas mayores que se están sumando a la demanda de estos servicios, más necesarios aún que en el pasado por la transformación del modelo basado en el papel de la familia como proveedora de cuidados.

Asimismo, ante el pobre desempeño de los sistemas de pensiones en cuanto a la suficiencia de sus prestaciones por vejez, existen fuertes presiones para que muchos adultos mayores se mantengan participando activamente en el mercado laboral. La falta de oportunidades de empleo decente conlleva a que una proporción significativa de los adultos mayores transiten al segmento informal o se mantengan en él.

Esta situación está generando una doble precariedad para los adultos mayores: bajas prestaciones económicas del sistema de pensiones y/o empleos precarios mal remunerados.

SOSTENIBILIDAD

El aumento de la expectativa de vida de hombres y mujeres es un tema de crucial relevancia para la sostenibilidad financiera de los sistemas de protección social y un desafío para otras políticas sociales relacionadas.