/ lunes 5 de julio de 2021

Desmienten ataque en Amatlán; a los niños los mataron sin razón; afirma tío

"La Fuerza Civil desde hace muchos años ha cometido atropellos y acosado a los pobladores, los sacan de sus casas o los desaparecen", señala Yazmín Canga, abogada de la familia de Eduardo y Jonathan

Amatlán, Ver.- Los vehículos con reporte de robo, así como la supuesta balacera aunado a los presuntos “malandros” que apoyan a los familiares de menores asesinados en la comunidad de La Patrona son mentiras afirma Alberto Jiménez, tío de las víctimas.

El dueño de las unidades aseguradas presentó los papeles que avalan la propiedad de las mismas así como el Repuve que certifica que la camioneta y el vehículo decomisado por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), en el que presuntamente se encontró droga, armas y púas de metal, son falsas las acusaciones.

“Han verificado en los retenes la camioneta y no tuvo ningún reporte de robo, las facturas lo avalan al igual que el Repuve, no hay reporte de robo, los vehículos fueron extraídos de mi propiedad cuando estaban siendo lavados por mis sobrinos, algo ilógico es que si estaban lavando los coches y los tapetes estaban afuera porque los ponchallantas estaban adentro si ya estaba lavada la camioneta”, señaló.

De igual manera los elementos de la Fuerza Civil se metieron de manera violenta al domicilio en donde comenta Alberto Jiménez que los encañonaron y pusieron de rodillas a su esposa (quien tiene tres meses de gestación), a su hija menor de edad y a él.

Los hechos

Alberto se encontraba a punto de bañarse, mientras su esposa con tres meses de embarazo atendía a la niña, Jonathan y Eduardo lavaban los coches de su tío en el patio, de pronto, comenta Alberto, se escucharon varias detonaciones, “nosotros estábamos adentro, escuchamos detonaciones y lo primero que pensé fue resguardar a mi hija y mi esposa por algún enfrentamiento, pues esta es zona de riesgo”.

Segundos después irrumpieron varios policías dentro del domicilio: “nos pusieron de rodillas, me decían ¿dónde están los otros?, ¿dónde están las armas?, ¿a qué te dedicas? insistían que le dijera de los otros, pero yo no sabía de que me hablaban”.

Al momento, preocupado por el estado de salud de su esposa, Alberto intentaba calmarla, “le dije: tranquila están haciendo su trabajo, son los policías”.

Los gritos siguieron y las preguntas sobre “los otros” eran más insistentes, él preguntaba por sus sobrinos pero no le respondían, “me volvieron a decir: ¿seguro no tienes nada que te comprometa?, yo solo dije no, no tengo nada que esconder”.

Con voz fuerte le ordenaron recoger lo que pudiera para irse, pues a decir de los uniformados estarían varios días sin poder entrar al domicilio ya que estaría cercado, “me dijeron: agarra lo que puedas y lo vamos a hacer por la niña, váyanse”, volvió a preguntar por los menores y no hubo respuesta.

Es entonces cuando Alberto buscó el dinero que tenían guardado para el parto (aproximadamente 25 mil pesos) que al no haber bancos cerca guardaban en un cajón, cajones que terminaron volcados por órdenes de los gendarmes, “el dinero ya no estaba, no había nada, solo pudimos agarrar algo de ropa y la mentimos en bolsas”.

Cuando se dirigían a la puerta de la casa los familiares comentan que los detuvieron y les dijeron “váyanse pero ya no se lleven nada, no miren para atrás, solo caminen derecho y váyanse”, Alberto volvió a preguntar “¿pero mi sobrinos, dónde están los niños?”, expresó pero no hubo respuesta.

Al llegar hasta donde estaban los padres de los menores estos les preguntan por los niños, a lo que él le preguntó a uno de los oficiales frente a todos: “síguele, síguele, síguele”, fue la respuesta del policía de la Fuerza Civil.

El tío de los niños, dueño del domicilio y de los vehículos presuntamente con reporte de robo dijo estar en toda la disposición de cooperar con las autoridades, pero hasta el momento no han tenido apoyo y no entienden porque atentar contra los menores.

"La caja de los niños la donó una fundación de los Derechos Humanos pero fue por que la esposa del de la fundación quiso, pero por parte de las autoridades nada, ni de Gobierno del Estado, ni municipal”, explicó Yazmín Canga.

La desaparición forzada va a la alta, asegura la licenciada; la Fuerza Civil que desde hace muchos años ha cometido atropellos y acosado a los pobladores, “los sacan de sus casas, de sus domicilios y los desaparecen, esa es la realidad es un alto índice de desaparición forzada lo que existe por los policías", señaló.

Amatlán, Ver.- Los vehículos con reporte de robo, así como la supuesta balacera aunado a los presuntos “malandros” que apoyan a los familiares de menores asesinados en la comunidad de La Patrona son mentiras afirma Alberto Jiménez, tío de las víctimas.

El dueño de las unidades aseguradas presentó los papeles que avalan la propiedad de las mismas así como el Repuve que certifica que la camioneta y el vehículo decomisado por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), en el que presuntamente se encontró droga, armas y púas de metal, son falsas las acusaciones.

“Han verificado en los retenes la camioneta y no tuvo ningún reporte de robo, las facturas lo avalan al igual que el Repuve, no hay reporte de robo, los vehículos fueron extraídos de mi propiedad cuando estaban siendo lavados por mis sobrinos, algo ilógico es que si estaban lavando los coches y los tapetes estaban afuera porque los ponchallantas estaban adentro si ya estaba lavada la camioneta”, señaló.

De igual manera los elementos de la Fuerza Civil se metieron de manera violenta al domicilio en donde comenta Alberto Jiménez que los encañonaron y pusieron de rodillas a su esposa (quien tiene tres meses de gestación), a su hija menor de edad y a él.

Los hechos

Alberto se encontraba a punto de bañarse, mientras su esposa con tres meses de embarazo atendía a la niña, Jonathan y Eduardo lavaban los coches de su tío en el patio, de pronto, comenta Alberto, se escucharon varias detonaciones, “nosotros estábamos adentro, escuchamos detonaciones y lo primero que pensé fue resguardar a mi hija y mi esposa por algún enfrentamiento, pues esta es zona de riesgo”.

Segundos después irrumpieron varios policías dentro del domicilio: “nos pusieron de rodillas, me decían ¿dónde están los otros?, ¿dónde están las armas?, ¿a qué te dedicas? insistían que le dijera de los otros, pero yo no sabía de que me hablaban”.

Al momento, preocupado por el estado de salud de su esposa, Alberto intentaba calmarla, “le dije: tranquila están haciendo su trabajo, son los policías”.

Los gritos siguieron y las preguntas sobre “los otros” eran más insistentes, él preguntaba por sus sobrinos pero no le respondían, “me volvieron a decir: ¿seguro no tienes nada que te comprometa?, yo solo dije no, no tengo nada que esconder”.

Con voz fuerte le ordenaron recoger lo que pudiera para irse, pues a decir de los uniformados estarían varios días sin poder entrar al domicilio ya que estaría cercado, “me dijeron: agarra lo que puedas y lo vamos a hacer por la niña, váyanse”, volvió a preguntar por los menores y no hubo respuesta.

Es entonces cuando Alberto buscó el dinero que tenían guardado para el parto (aproximadamente 25 mil pesos) que al no haber bancos cerca guardaban en un cajón, cajones que terminaron volcados por órdenes de los gendarmes, “el dinero ya no estaba, no había nada, solo pudimos agarrar algo de ropa y la mentimos en bolsas”.

Cuando se dirigían a la puerta de la casa los familiares comentan que los detuvieron y les dijeron “váyanse pero ya no se lleven nada, no miren para atrás, solo caminen derecho y váyanse”, Alberto volvió a preguntar “¿pero mi sobrinos, dónde están los niños?”, expresó pero no hubo respuesta.

Al llegar hasta donde estaban los padres de los menores estos les preguntan por los niños, a lo que él le preguntó a uno de los oficiales frente a todos: “síguele, síguele, síguele”, fue la respuesta del policía de la Fuerza Civil.

El tío de los niños, dueño del domicilio y de los vehículos presuntamente con reporte de robo dijo estar en toda la disposición de cooperar con las autoridades, pero hasta el momento no han tenido apoyo y no entienden porque atentar contra los menores.

"La caja de los niños la donó una fundación de los Derechos Humanos pero fue por que la esposa del de la fundación quiso, pero por parte de las autoridades nada, ni de Gobierno del Estado, ni municipal”, explicó Yazmín Canga.

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