/ miércoles 15 de enero de 2020

El privilegio de dar la noticia más alucinante

Hay días cuando los reporteros toman un café y platican, digamos, sobre la mejor noticia publicada en sus vidas y en primera plana y a 8 columnas, la consagración total.

Cada uno cuenta su experiencia en el frente de batalla y cada quien se siente realizado. Pero está probado que la mejor noticia, entre otras, fue cuando los medios publicaron el divorcio de Eva y Adán, luego de que la serpiente (Luzbel, el diablo) engañara a Eva de que comiendo la manzana se volverían como Dios y luego, claro, de que Eva transmitiera el engaño a Adán.

Otra noticia, quizá la más importante en la historia de la humanidad, apenas estará por escribirse, sabrá el chamán y el brujo con su bolita de cristal el año, el mes, el día, la hora cuando suceda.

Y será cuando los reporteros privilegiados por la gran oportunidad contarán la historia del Día del Juicio Final cuando, reza la biblia, los muertos resucitarán y será la destrucción del mundo y los trabajadores de la información serán insuficientes, muchos quedarán atónitos, sorprendidos, alucinados, cuando vean caminar entre ellos, por ejemplo, a Adolf Hitler, José Stalin, Benito Mussolini, Francisco Franco, Richard Nixon y Atila.

Desde hace muchos años el fin del mundo ha sido profetizado, pero por alguna razón inexplicable tarda demasiado en llegar.

Pero cuando ocurra, entonces, los medios y las redes sociales y los twitters y los whatsaap, los periscopes, se darán vida porque estarán asistiendo al hecho periodístico más inverosímil de la historia.

Incluso, el viejillo del pueblo dice que otra gran noticia será, por ejemplo, cuando Luzbel derrote a Dios en la conquista de las almas y los corazones.

Es más, nadie dudaría que para entonces, los súper héroes de la historia, entre ellos, por ejemplo, los más famosos como Superman, Batman y Robin y El Hombre Araña saldrán de los comics y tendrán vida corpórea y si Superman fue creado en la Segunda Guerra Mundial para salvar al mundo de Adolf Hitler, entonces, también rescataría a las mujeres y hombres de Luzbel.

Se dirá que el reportero fumó mota y de la mala y por eso alucina. Y de entrada, sería.

Pero cuando vemos que el hombre ya llegó a la luna y empresas privadas alistan viajes de luna de miel a Marte y cuando hay un wase para guiar a los conductores de automóviles y camionetas en las ciudades y encontrar el destino final, entonces, todo puede suceder.

Muchos reporteros se enorgullecen de una entrevista exclusiva con el presidente de la República. O con la exclusiva del ataque bélico de Donald Trump a Soleimani. O el pronóstico del triunfo en las urnas de AMLO.

O de desenmascarar al jefe máximo del Cártel de Sinaloa en Jaime “el Mayo” Zambada. O de la exclusiva de que Zenyazen Escobar pactó la venta de Pepsi en las escuelas primarias de Veracruz a cambio de un billetito de la trasnacional.

Pero ningún altísimo privilegio como reportear la Resurrección de los Muertos el Día del Juicio Final, cuando tantas noticias ocurriendo al mismo tiempo alucinarán a cada cronista dudando, incluso, de la exclusiva de 8 columnas, la más importante, y que en los medios suele denominarse “La princesa”.

Al paso que vamos a ningún reportero le tocará, pues desde hace varios siglos se cuenta la misma posibilidad.

Ojalá y los trans/tataranietos tengan la oportunidad de asistir al momento cumbre y estelar cuando la humanidad sucumba ante la fuerza sobrenatural, más o menos cuando Sodoma y Gomorra fueron consumidas por las llamas luego de la vida sexual desenfrenada.

Hay días cuando los reporteros toman un café y platican, digamos, sobre la mejor noticia publicada en sus vidas y en primera plana y a 8 columnas, la consagración total.

Cada uno cuenta su experiencia en el frente de batalla y cada quien se siente realizado. Pero está probado que la mejor noticia, entre otras, fue cuando los medios publicaron el divorcio de Eva y Adán, luego de que la serpiente (Luzbel, el diablo) engañara a Eva de que comiendo la manzana se volverían como Dios y luego, claro, de que Eva transmitiera el engaño a Adán.

Otra noticia, quizá la más importante en la historia de la humanidad, apenas estará por escribirse, sabrá el chamán y el brujo con su bolita de cristal el año, el mes, el día, la hora cuando suceda.

Y será cuando los reporteros privilegiados por la gran oportunidad contarán la historia del Día del Juicio Final cuando, reza la biblia, los muertos resucitarán y será la destrucción del mundo y los trabajadores de la información serán insuficientes, muchos quedarán atónitos, sorprendidos, alucinados, cuando vean caminar entre ellos, por ejemplo, a Adolf Hitler, José Stalin, Benito Mussolini, Francisco Franco, Richard Nixon y Atila.

Desde hace muchos años el fin del mundo ha sido profetizado, pero por alguna razón inexplicable tarda demasiado en llegar.

Pero cuando ocurra, entonces, los medios y las redes sociales y los twitters y los whatsaap, los periscopes, se darán vida porque estarán asistiendo al hecho periodístico más inverosímil de la historia.

Incluso, el viejillo del pueblo dice que otra gran noticia será, por ejemplo, cuando Luzbel derrote a Dios en la conquista de las almas y los corazones.

Es más, nadie dudaría que para entonces, los súper héroes de la historia, entre ellos, por ejemplo, los más famosos como Superman, Batman y Robin y El Hombre Araña saldrán de los comics y tendrán vida corpórea y si Superman fue creado en la Segunda Guerra Mundial para salvar al mundo de Adolf Hitler, entonces, también rescataría a las mujeres y hombres de Luzbel.

Se dirá que el reportero fumó mota y de la mala y por eso alucina. Y de entrada, sería.

Pero cuando vemos que el hombre ya llegó a la luna y empresas privadas alistan viajes de luna de miel a Marte y cuando hay un wase para guiar a los conductores de automóviles y camionetas en las ciudades y encontrar el destino final, entonces, todo puede suceder.

Muchos reporteros se enorgullecen de una entrevista exclusiva con el presidente de la República. O con la exclusiva del ataque bélico de Donald Trump a Soleimani. O el pronóstico del triunfo en las urnas de AMLO.

O de desenmascarar al jefe máximo del Cártel de Sinaloa en Jaime “el Mayo” Zambada. O de la exclusiva de que Zenyazen Escobar pactó la venta de Pepsi en las escuelas primarias de Veracruz a cambio de un billetito de la trasnacional.

Pero ningún altísimo privilegio como reportear la Resurrección de los Muertos el Día del Juicio Final, cuando tantas noticias ocurriendo al mismo tiempo alucinarán a cada cronista dudando, incluso, de la exclusiva de 8 columnas, la más importante, y que en los medios suele denominarse “La princesa”.

Al paso que vamos a ningún reportero le tocará, pues desde hace varios siglos se cuenta la misma posibilidad.

Ojalá y los trans/tataranietos tengan la oportunidad de asistir al momento cumbre y estelar cuando la humanidad sucumba ante la fuerza sobrenatural, más o menos cuando Sodoma y Gomorra fueron consumidas por las llamas luego de la vida sexual desenfrenada.

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