/ miércoles 4 de abril de 2018

Mantienen con pasión la medicina tradicional

Papantla, Ver.- La sanadora Irma Sarmiento Rodríguez está convencida de que “la fe es lo más importante en el mundo” y es que luego de sufrir una enfermedad extraña, que le impedía levantarse, dice que Dios le otorgó el don de curar a niños, niñas, mujeres y adultos a través de plantas medicinales y temascales.

Originaria de Zozocolco Hidalgo, Sarmiento Rodríguez es una mujer de avanzada edad que tiene una inmensa fe en Dios, pero también en el poder del sol, la tierra, el viento y el agua, pues asegura que gracias a estos elementos florecen hierbas que curan infinidad de enfermedades.

“No te puedo decir cómo aprendí, porque cuando estaba criando a mi último hijo (hace más de 30 años) tuve una enfermedad en la que me dolía mucho la cabeza, no la aguantaba, no podía ni sentarme ni pararme, sólo estaba acostada”, anotó.

“Pero Dios me sanó, yo le pedí en un árbol de palma real, no era un altar ni nada, me hinqué y recé, sentí como de pronto me cayó una agua fría, fría, en la cabeza, todo pasaba por mis tripas y llegaba hasta mis pies; me agarraba mis ojos y no había nada. A raíz de eso le dije a Dios: Yo seré tu sierva, dime qué es lo que tengo que hacer y lo haré”, compartió conmovida.

Ahora ella junto con otras indígenas totonacas presta sus servicios a su comunidad, a turistas nacionales y extranjeros en su centro ceremonial, que se sitúa en los alrededores de la zona arqueológica El Tajín.

“Dios está conmigo y le tengo mucha fe. Todos quienes han venido a mi centro se han curado y han sanado gracias a él”, expresó con orgullo la indígena totonaca de 66 años de edad, luego de ofrecer un temascal a 10 personas.

De acuerdo con la sanadora, el temascal totonaca además de relajar, quita grasa y cura enfermedades, entre ellas la infertilidad de las mujeres. “También los bebés pueden entrar y antes de que cumplan el primer mes los bañamos con hierbas para sacarles los gusanos que los hacen llorar y llorar porque les pican todo el cuerpo”, apuntó.

Respecto a qué se hace dentro del temascal, una pequeña estructura de barro que representa el vientre materno en el corazón de la tierra, indicó: “Ahí adentro dejas todo lo que estás cargando, los problemas, las envidias, los enojos, y sales más ligero porque se quema todo lo que traes”.

Dentro del espacio hay un agujero donde se colocan piedras volcánicas y un cubeta con agua medicinal para hacer crecer el fuego y con ello quemar todo lo malo que se trae cargando.

“Hemos sanado a personas que perdieron movilidad en sus piernas o brazos, y a los bebés los curamos el asma ahí adentro con ruda. El fuego es el abuelo y lo mojamos con nuestra agua para que les dé fuerza a las abuelas (las piedras volcánicas) y mientras truenan están sanando a los invitados”, compartió.

El tiempo promedio de esta actividad varía según la fortaleza de quien lo tome, pero Irma Sarmiento Rodríguez recomienda no estar más de 30 minutos dentro porque si no comienza a doler la cabeza por el calor que se siente.

“Lo más gratificante de mi trabajo es que las personas entran con una cara y salen con otra. Muchas nos han dicho que les sirvió mucho y luego cuando regresan traen a su familia para que vivan la experiencia”, expuso.

Paralelo a los temascales estas mujeres dedicadas a la medicina tradicional tienen la capacidad de sanar la infertilidad con masajes y enfermedades como la tristeza con té medicinal, cuyos ingredientes son cosechados por ellas mismas.

“Tenemos un maestro que recién se fue a Tailandia a aprender nuevas cosas, pero nosotras ya tenemos el don para utilizar hierbas que nos da la Madre Naturaleza y que las personas se curen, como el romero para conciliar el sueño y abrir la mente, o el eucalipto para descongestionar y abrir los bronquios”, dijo.

Por eso invito a tener fe y confiar en sus conocimientos, pues asegura es Dios quien la orienta para saber qué hacer con cada enfermedad, por eso dice: “Yo ofrezco mis servicios a quienes con fe crean en mi don, más allá de sus creencias religiosas”.

Papantla, Ver.- La sanadora Irma Sarmiento Rodríguez está convencida de que “la fe es lo más importante en el mundo” y es que luego de sufrir una enfermedad extraña, que le impedía levantarse, dice que Dios le otorgó el don de curar a niños, niñas, mujeres y adultos a través de plantas medicinales y temascales.

Originaria de Zozocolco Hidalgo, Sarmiento Rodríguez es una mujer de avanzada edad que tiene una inmensa fe en Dios, pero también en el poder del sol, la tierra, el viento y el agua, pues asegura que gracias a estos elementos florecen hierbas que curan infinidad de enfermedades.

“No te puedo decir cómo aprendí, porque cuando estaba criando a mi último hijo (hace más de 30 años) tuve una enfermedad en la que me dolía mucho la cabeza, no la aguantaba, no podía ni sentarme ni pararme, sólo estaba acostada”, anotó.

“Pero Dios me sanó, yo le pedí en un árbol de palma real, no era un altar ni nada, me hinqué y recé, sentí como de pronto me cayó una agua fría, fría, en la cabeza, todo pasaba por mis tripas y llegaba hasta mis pies; me agarraba mis ojos y no había nada. A raíz de eso le dije a Dios: Yo seré tu sierva, dime qué es lo que tengo que hacer y lo haré”, compartió conmovida.

Ahora ella junto con otras indígenas totonacas presta sus servicios a su comunidad, a turistas nacionales y extranjeros en su centro ceremonial, que se sitúa en los alrededores de la zona arqueológica El Tajín.

“Dios está conmigo y le tengo mucha fe. Todos quienes han venido a mi centro se han curado y han sanado gracias a él”, expresó con orgullo la indígena totonaca de 66 años de edad, luego de ofrecer un temascal a 10 personas.

De acuerdo con la sanadora, el temascal totonaca además de relajar, quita grasa y cura enfermedades, entre ellas la infertilidad de las mujeres. “También los bebés pueden entrar y antes de que cumplan el primer mes los bañamos con hierbas para sacarles los gusanos que los hacen llorar y llorar porque les pican todo el cuerpo”, apuntó.

Respecto a qué se hace dentro del temascal, una pequeña estructura de barro que representa el vientre materno en el corazón de la tierra, indicó: “Ahí adentro dejas todo lo que estás cargando, los problemas, las envidias, los enojos, y sales más ligero porque se quema todo lo que traes”.

Dentro del espacio hay un agujero donde se colocan piedras volcánicas y un cubeta con agua medicinal para hacer crecer el fuego y con ello quemar todo lo malo que se trae cargando.

“Hemos sanado a personas que perdieron movilidad en sus piernas o brazos, y a los bebés los curamos el asma ahí adentro con ruda. El fuego es el abuelo y lo mojamos con nuestra agua para que les dé fuerza a las abuelas (las piedras volcánicas) y mientras truenan están sanando a los invitados”, compartió.

El tiempo promedio de esta actividad varía según la fortaleza de quien lo tome, pero Irma Sarmiento Rodríguez recomienda no estar más de 30 minutos dentro porque si no comienza a doler la cabeza por el calor que se siente.

“Lo más gratificante de mi trabajo es que las personas entran con una cara y salen con otra. Muchas nos han dicho que les sirvió mucho y luego cuando regresan traen a su familia para que vivan la experiencia”, expuso.

Paralelo a los temascales estas mujeres dedicadas a la medicina tradicional tienen la capacidad de sanar la infertilidad con masajes y enfermedades como la tristeza con té medicinal, cuyos ingredientes son cosechados por ellas mismas.

“Tenemos un maestro que recién se fue a Tailandia a aprender nuevas cosas, pero nosotras ya tenemos el don para utilizar hierbas que nos da la Madre Naturaleza y que las personas se curen, como el romero para conciliar el sueño y abrir la mente, o el eucalipto para descongestionar y abrir los bronquios”, dijo.

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