/ domingo 3 de enero de 2021

¿Tienes vecinos escandalosos?, en Xalapa hay muchas quejas

No se puede vivir bien, lamentan en colonias; denuncias han aumentado en 47%

Xalapa, Ver.-El confinamiento por Covid-19 ha llevado al límite la paciencia de cientos de xalapeños. Desde el inicio de la crisis sanitaria y con la disposición de “Quédate en Casa”, las tensiones entre vecinos por el ruido que se generaba dentro de los hogares aumentaron.

Con ello también se elevó el número de quejas que recibe la autoridad municipal por estos hechos. Y es que de acuerdo a la dirección de Medio Ambiente y Sustentabilidad del Ayuntamiento de Xalapa, este año se tuvo un incremento del 47 por ciento en las quejas ciudadanas por ruidos a comparación con el 2019 y un 143 por ciento a las recibidas en 2018.

De esta forma, ciudadanos han tenido que lidiar con música a todo volumen, sonidos de martillos y taladros, gritos, llantos, ladridos de perros y otro tipo de ruidos que han perturbado la paz y tranquilidad durante este año.

Acostumbrarse a vivir en medio del ruido

Susana y su familia han tenido que aprender a vivir entre el ruido que generan en su calle. Desde hace por lo menos seis años, los vecinos de tres casas y un local cercano comenzaron a aumentar de manera desproporcional el volumen de la música que escuchan.

La mujer cuenta que aunque de manera inicial fue un vecino el que comenzó a utilizar sus equipos de sonido a todo volumen, poco a poco se fueron sumando otros más que quisieron hacerle “competencia” al grado de que hay días en que son tres fuentes de sonido las que están al mismo tiempo. “Se convirtió también en una especie de lucha por marcar su territorio. Era pensar: le subo más yo para no dejar al otro escuchar” y añade “el problema es que el resto de los vecinos tenemos que padecer eso”.

Sin importar el día de la semana o la hora, la música suena tan fuerte en esa calle xalapeña que es muy difícil realizar de manera normal las actividades.

Para Susana y su madre la solución ha sido encerrarse para tener un poco de tranquilidad, sin embargo, hay días en los que el sonido de las bocinas y altavoces es tanto que aún dentro de la casa es imposible de soportar. “No exagero cuando digo que hay días en las que es imposible entablar una conversación dentro de la casa y ya no digamos dormir o ver la televisión porque el ruido se mete, aunque estén las ventanas cerradas”, explica.

Aunque se trata de un problema añejo, la pandemia del Covid-19 vino a complicar aún más el problema de contaminación auditiva en esa calle. Y es que, con el inicio del confinamiento las horas que Susana pasa en casa aumentaron e incluso ha tenido que estudiar vía remota.

Aunado a esto, ella y su madre enfermaron durante estos meses y no pudieron descansar, ya que por la noche el ruido continúa. Más aún, cuenta, el cierre de los bares y centros nocturnos provocó que las reuniones y fiestas clandestinas aumentaron entre algunos de sus vecinos y con ello las horas de ruido. “El problema ha ido creciendo y ya daña mi calidad de vida y la de mi mamá. Porque el ruido llega dentro de nuestra propia casa y permanece hasta altas horas de la noche e incluso al amanecer. Y esto lo tenemos que padecer porque prácticas así no son delito”.

Susana explica que, aunque ha presentado las denuncias correspondientes ante diversas autoridades, hasta el momento nadie ha podido controlar el problema que padecen ella y decenas de vecinos más de esa y otras calles.

Foto: Xiomara Flores | Diario de Xalapa

“He hecho todo lo posible, ya se presentaron quejas y denuncias, el problema es que no hay una regulación para este tipo de casos ni sanciones. Con muchos vecinos hemos reunido firmas, pero al final nada se resuelve y los demás han optado por mudarse o muchos otros aguantarse”.

Trabajar o Estudiar con gritos, música y otros ruidos

En marzo pasado, Alejandro dejó su oficina y comenzó a trabajar desde casa. Esto ha puesto a prueba su paciencia al tener que pasar jornadas laborales en casa acompañado de los molestos ruidos de algunos de sus vecinos. Así, mientras trabaja en su computadora, por las ventanas le llega la música de diversos géneros, gritos de vecinos, televisiones a alto volumen, ladridos constantes de perros y otros sonidos que atentan contra la sana convivencia vecinal.

Y es que, aunque se trata de ruidos “normales” de la actividad del edificio de 8 pisos en el que habita, reconoce que con el confinamiento ha tenido que escucharlos las 24 horas del día. “Hay muchas personas que no tienen claro los niveles de ruido que son normales y cuáles ya sobrepasan los límites y causan molestias a los demás. La idea de vivir en comunidad y de respetar a otros no siempre se entiende”, lamentó.

Con el confinamiento en casa también aumentó el número de trabajos domésticos y mejoras que se realizan en los departamentos de su edificio, ubicado en el fraccionamiento Valle Real. Esto ha significado que el trabajo y estudio se lleve a cabo mientras el vecino de junto o arriba trabaja con martillos, taladros u otro tipo de herramientas.

Aunque en condiciones normales este tipo de ruido pudiera no llegar a ser tan molesto, cuando se combina con una junta, una clase o con el cierre de un proyecto se convierte en un problema bastante difícil de ignorar. “En nuestro caso este es un edificio prácticamente nuevo, tiene menos de dos años, entonces todavía hay vecinos mudándose o haciendo trabajos en los departamentos y eso también implica mucho ruido. Aquí tenemos un horario permitido para esas actividades, pero aunque se realice en los tiempos establecidos sí resulta molesto”.

Foto: Edgar Reyes | Diario de Xalapa

Por si fuera poco, cuenta, con el inicio de la emergencia sanitaria aumentó el número de reuniones que se realizaban en los departamentos y que se prolongaban hasta altas horas de la noche. Esto provocó que la calidad del sueño de Alejandro y sus vecinos fuera menor y que por la mañana fuese más difícil hacerle frente al trabajo.

A pesar de que en el fraccionamiento cuentan con guardias de seguridad que son los encargados de vigilar que las normas comunitarias se cumplan, este personal sólo puede llevar a cabo exhortos a los vecinos ruidosos, los cuales muchas veces son ignorados. Ante esto, Alejandro destaca la necesidad de que Xalapa cuente con una Ley de Convivencia Vecinal que regule este y otros problemas que se dan entre vecinos. “Creo que sí debe haber una regulación oficial que establezca normas y multas para quienes llevan a cabo este tipo de acciones que perjudican a la comunidad”, apunta.

Quejas por ruido, van en aumento en Xalapa

Durante el 2018, el Ayuntamiento de Xalapa recibió 37 quejas por ruido en casas particulares. Para el 2019 la cifra aumentó a 61 quejas y en lo que va de este año, se tienen contabilizadas ya 90 quejas. A esta cifra se suman además 360 inspecciones por contaminación acústica en contra de establecimientos mercantiles, de los cuales 98 han implicado procedimientos administrativos debido a que superaban las normas establecidas por la autoridad.

Ante esto, Juan Carlos Olivo Escudero, director de Medio Ambiente y Sustentabilidad del Ayuntamiento de Xalapa, reconoce que el aumento “significativo” en las cifras se debe a que la pandemia de Covid-19 ha provocado que la gente ha pasado más tiempo en sus hogares generando ruido y percibiendo más el que generan los demás vecinos. “Este asunto del confinamiento y lo prolongado hace que la gente sienta la necesidad de poner sus equipos de sonido o sus televisiones a un mayor volumen del normal y que afecten a sus vecinos”, dijo.

Sin embargo, a pesar del aumento en las denuncias presentadas de manera formal ante la autoridad, el procedimiento para lograr que un vecino ruidoso deje de afectar a los demás es muy complejo. Y es que, una vez recibida la queja, el Ayuntamiento de Xalapa debe acudir al lugar indicado con el equipo de medición a fin de cerciorarse de que la emisión de ruido sea mayor de lo indicado en la Norma Oficial Mexicana para horario diurno o nocturno.

El funcionario municipal reconoce que una de las quejas más frecuentes de los vecinos es que se acude en días u horas en las que no se está generando el ruido, por lo que se programan varias visitas al domicilio señalado a fin de determinar si en alguna de ellas se excede la norma. No obstante, la dirección cuenta sólo con cuatro inspectores, dos equipos de medición calibrados, un vehículo y una motocicleta para todo el municipio. “Tenemos el personal mínimo suficiente para atender las denuncias”, dijo.

Esto ha ocasionado que sólo una de cada 10 denuncias termine en una sanción a los infractores, aplicándose multas que van de los 434 hasta 86 mil pesos.

Por cuanto hace a las fiestas y reuniones en las que se rebasan los niveles de ruido permitidos, Olivo Escudero precisó que en estos casos el ayuntamiento trabaja de manera coordinada con la Policía Municipal. “Cuando son casas habitación resulta un poco complicado, sobre todo cuando son situaciones eventuales y se emite el ruido, ya que el procedimiento nos obliga a hacer varias mediciones. Entonces obviamente los eventos sociales se dan solo en una ocasión y lo que se hace es conminar al ciudadano a moderar el volumen para no violentar los derechos de los vecinos al buen descanso y a vivir tranquilos en su hogar”.

No obstante, reconoce que para atender estos casos es necesario adecuar tanto la legislación en la materia como el Bando de Policía y Gobierno del Ayuntamiento de Xalapa, ya que la mayor parte de las normas que tienen que ver con ruido están diseñadas para establecimientos mercantiles.

Indicó que en el caso de la legislación estatal, los temas de ruido son regulados por ley desde hace 20 años y que incluso esta no derogó muchas de las disposiciones que tenía la anterior, que fue aprobada en 1948, y que tiene apartados de serenatas, mariachis y fonógrafos “que están completamente desactualizadas”, concluyó.

Xalapa, Ver.-El confinamiento por Covid-19 ha llevado al límite la paciencia de cientos de xalapeños. Desde el inicio de la crisis sanitaria y con la disposición de “Quédate en Casa”, las tensiones entre vecinos por el ruido que se generaba dentro de los hogares aumentaron.

Con ello también se elevó el número de quejas que recibe la autoridad municipal por estos hechos. Y es que de acuerdo a la dirección de Medio Ambiente y Sustentabilidad del Ayuntamiento de Xalapa, este año se tuvo un incremento del 47 por ciento en las quejas ciudadanas por ruidos a comparación con el 2019 y un 143 por ciento a las recibidas en 2018.

De esta forma, ciudadanos han tenido que lidiar con música a todo volumen, sonidos de martillos y taladros, gritos, llantos, ladridos de perros y otro tipo de ruidos que han perturbado la paz y tranquilidad durante este año.

Acostumbrarse a vivir en medio del ruido

Susana y su familia han tenido que aprender a vivir entre el ruido que generan en su calle. Desde hace por lo menos seis años, los vecinos de tres casas y un local cercano comenzaron a aumentar de manera desproporcional el volumen de la música que escuchan.

La mujer cuenta que aunque de manera inicial fue un vecino el que comenzó a utilizar sus equipos de sonido a todo volumen, poco a poco se fueron sumando otros más que quisieron hacerle “competencia” al grado de que hay días en que son tres fuentes de sonido las que están al mismo tiempo. “Se convirtió también en una especie de lucha por marcar su territorio. Era pensar: le subo más yo para no dejar al otro escuchar” y añade “el problema es que el resto de los vecinos tenemos que padecer eso”.

Sin importar el día de la semana o la hora, la música suena tan fuerte en esa calle xalapeña que es muy difícil realizar de manera normal las actividades.

Para Susana y su madre la solución ha sido encerrarse para tener un poco de tranquilidad, sin embargo, hay días en los que el sonido de las bocinas y altavoces es tanto que aún dentro de la casa es imposible de soportar. “No exagero cuando digo que hay días en las que es imposible entablar una conversación dentro de la casa y ya no digamos dormir o ver la televisión porque el ruido se mete, aunque estén las ventanas cerradas”, explica.

Aunque se trata de un problema añejo, la pandemia del Covid-19 vino a complicar aún más el problema de contaminación auditiva en esa calle. Y es que, con el inicio del confinamiento las horas que Susana pasa en casa aumentaron e incluso ha tenido que estudiar vía remota.

Aunado a esto, ella y su madre enfermaron durante estos meses y no pudieron descansar, ya que por la noche el ruido continúa. Más aún, cuenta, el cierre de los bares y centros nocturnos provocó que las reuniones y fiestas clandestinas aumentaron entre algunos de sus vecinos y con ello las horas de ruido. “El problema ha ido creciendo y ya daña mi calidad de vida y la de mi mamá. Porque el ruido llega dentro de nuestra propia casa y permanece hasta altas horas de la noche e incluso al amanecer. Y esto lo tenemos que padecer porque prácticas así no son delito”.

Susana explica que, aunque ha presentado las denuncias correspondientes ante diversas autoridades, hasta el momento nadie ha podido controlar el problema que padecen ella y decenas de vecinos más de esa y otras calles.

Foto: Xiomara Flores | Diario de Xalapa

“He hecho todo lo posible, ya se presentaron quejas y denuncias, el problema es que no hay una regulación para este tipo de casos ni sanciones. Con muchos vecinos hemos reunido firmas, pero al final nada se resuelve y los demás han optado por mudarse o muchos otros aguantarse”.

Trabajar o Estudiar con gritos, música y otros ruidos

En marzo pasado, Alejandro dejó su oficina y comenzó a trabajar desde casa. Esto ha puesto a prueba su paciencia al tener que pasar jornadas laborales en casa acompañado de los molestos ruidos de algunos de sus vecinos. Así, mientras trabaja en su computadora, por las ventanas le llega la música de diversos géneros, gritos de vecinos, televisiones a alto volumen, ladridos constantes de perros y otros sonidos que atentan contra la sana convivencia vecinal.

Y es que, aunque se trata de ruidos “normales” de la actividad del edificio de 8 pisos en el que habita, reconoce que con el confinamiento ha tenido que escucharlos las 24 horas del día. “Hay muchas personas que no tienen claro los niveles de ruido que son normales y cuáles ya sobrepasan los límites y causan molestias a los demás. La idea de vivir en comunidad y de respetar a otros no siempre se entiende”, lamentó.

Con el confinamiento en casa también aumentó el número de trabajos domésticos y mejoras que se realizan en los departamentos de su edificio, ubicado en el fraccionamiento Valle Real. Esto ha significado que el trabajo y estudio se lleve a cabo mientras el vecino de junto o arriba trabaja con martillos, taladros u otro tipo de herramientas.

Aunque en condiciones normales este tipo de ruido pudiera no llegar a ser tan molesto, cuando se combina con una junta, una clase o con el cierre de un proyecto se convierte en un problema bastante difícil de ignorar. “En nuestro caso este es un edificio prácticamente nuevo, tiene menos de dos años, entonces todavía hay vecinos mudándose o haciendo trabajos en los departamentos y eso también implica mucho ruido. Aquí tenemos un horario permitido para esas actividades, pero aunque se realice en los tiempos establecidos sí resulta molesto”.

Foto: Edgar Reyes | Diario de Xalapa

Por si fuera poco, cuenta, con el inicio de la emergencia sanitaria aumentó el número de reuniones que se realizaban en los departamentos y que se prolongaban hasta altas horas de la noche. Esto provocó que la calidad del sueño de Alejandro y sus vecinos fuera menor y que por la mañana fuese más difícil hacerle frente al trabajo.

A pesar de que en el fraccionamiento cuentan con guardias de seguridad que son los encargados de vigilar que las normas comunitarias se cumplan, este personal sólo puede llevar a cabo exhortos a los vecinos ruidosos, los cuales muchas veces son ignorados. Ante esto, Alejandro destaca la necesidad de que Xalapa cuente con una Ley de Convivencia Vecinal que regule este y otros problemas que se dan entre vecinos. “Creo que sí debe haber una regulación oficial que establezca normas y multas para quienes llevan a cabo este tipo de acciones que perjudican a la comunidad”, apunta.

Quejas por ruido, van en aumento en Xalapa

Durante el 2018, el Ayuntamiento de Xalapa recibió 37 quejas por ruido en casas particulares. Para el 2019 la cifra aumentó a 61 quejas y en lo que va de este año, se tienen contabilizadas ya 90 quejas. A esta cifra se suman además 360 inspecciones por contaminación acústica en contra de establecimientos mercantiles, de los cuales 98 han implicado procedimientos administrativos debido a que superaban las normas establecidas por la autoridad.

Ante esto, Juan Carlos Olivo Escudero, director de Medio Ambiente y Sustentabilidad del Ayuntamiento de Xalapa, reconoce que el aumento “significativo” en las cifras se debe a que la pandemia de Covid-19 ha provocado que la gente ha pasado más tiempo en sus hogares generando ruido y percibiendo más el que generan los demás vecinos. “Este asunto del confinamiento y lo prolongado hace que la gente sienta la necesidad de poner sus equipos de sonido o sus televisiones a un mayor volumen del normal y que afecten a sus vecinos”, dijo.

Sin embargo, a pesar del aumento en las denuncias presentadas de manera formal ante la autoridad, el procedimiento para lograr que un vecino ruidoso deje de afectar a los demás es muy complejo. Y es que, una vez recibida la queja, el Ayuntamiento de Xalapa debe acudir al lugar indicado con el equipo de medición a fin de cerciorarse de que la emisión de ruido sea mayor de lo indicado en la Norma Oficial Mexicana para horario diurno o nocturno.

El funcionario municipal reconoce que una de las quejas más frecuentes de los vecinos es que se acude en días u horas en las que no se está generando el ruido, por lo que se programan varias visitas al domicilio señalado a fin de determinar si en alguna de ellas se excede la norma. No obstante, la dirección cuenta sólo con cuatro inspectores, dos equipos de medición calibrados, un vehículo y una motocicleta para todo el municipio. “Tenemos el personal mínimo suficiente para atender las denuncias”, dijo.

Esto ha ocasionado que sólo una de cada 10 denuncias termine en una sanción a los infractores, aplicándose multas que van de los 434 hasta 86 mil pesos.

Por cuanto hace a las fiestas y reuniones en las que se rebasan los niveles de ruido permitidos, Olivo Escudero precisó que en estos casos el ayuntamiento trabaja de manera coordinada con la Policía Municipal. “Cuando son casas habitación resulta un poco complicado, sobre todo cuando son situaciones eventuales y se emite el ruido, ya que el procedimiento nos obliga a hacer varias mediciones. Entonces obviamente los eventos sociales se dan solo en una ocasión y lo que se hace es conminar al ciudadano a moderar el volumen para no violentar los derechos de los vecinos al buen descanso y a vivir tranquilos en su hogar”.

No obstante, reconoce que para atender estos casos es necesario adecuar tanto la legislación en la materia como el Bando de Policía y Gobierno del Ayuntamiento de Xalapa, ya que la mayor parte de las normas que tienen que ver con ruido están diseñadas para establecimientos mercantiles.

Indicó que en el caso de la legislación estatal, los temas de ruido son regulados por ley desde hace 20 años y que incluso esta no derogó muchas de las disposiciones que tenía la anterior, que fue aprobada en 1948, y que tiene apartados de serenatas, mariachis y fonógrafos “que están completamente desactualizadas”, concluyó.

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