/ miércoles 23 de junio de 2021

Uno de cada cinco mexicanos carece de servicios de salud

Entre los años 2015 y 2020 disminuyó la cobertura de salud, periodo que coincide con la creación del Insabi

Entre 2015 y 2020, el porcentaje de mexicanos sin acceso a servicios de salud creció de 16.7 a 21.5 por ciento, lo que se traduce en que uno de cada cinco mexicanos carece de un lugar a donde acudir cuando se enferma o sufre un accidente, informó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

“Esta carencia ha presentado un comportamiento heterogéneo en la última década, ya que, si bien hubo una disminución entre 2010 y 2015 de 16.9 puntos porcentuales, al pasar de 33.6 por ciento a 16.7 por ciento, entre 2015 y 2020 se observó un repunte en este indicador de 4.8 puntos porcentuales. De tal manera que, al concluir la década, presentó un valor del 21.5 por ciento de la población que no contaba con acceso a los servicios de salud”, indica el organismo en su informe Evaluación de Carencias Sociales 1990-2020.

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El documento refiere que el fenómeno fue perceptible de manera casi general en toda la República Mexicana, pues se detectaron incrementos de este indicador en 31 de 32 entidades federativas, siendo los estados con mayores aumentos Chiapas, Tabasco y Oaxaca, con 12.7, 10.1 y 9.6 puntos porcentuales, respectivamente.

Para elaborar su informe, el Coneval utilizó los datos del Censo de Población y Vivienda 2020, levantado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) a principios del año pasado, razón por la que explica que los resultados son previos a la llegada de la pandemia en México.

El periodo de aumento en las carencias sanitarias coincide con el inicio en funciones del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) en enero de 2020, creado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para sustituir al Seguro Popular. Según se dijo entonces, el propósito de este cambio era ofrecer “atención médica y medicamentos de manera gratuita y sin restricciones para sus beneficiarios”.

Desde el inicio de sus operaciones, el Insabi generó caos, pues pacientes del extinto Seguro Popular reclamaron que debido a falta de lineamientos y reglas de operación ellos tuvieron que pagar por servicios que antes eran gratuitos. Más tarde el Instituto, y en particular su director Juan Antonio Ferrer, fue señalado como responsable del desabasto de medicamentos en el país, desde los más básicos hasta los de alta especialización, como los fármacos oncológicos para niñas y niños con cáncer.

El Sol de México publicó en mayo pasado que el Insabi, tras hacer un diagnóstico, decidió suspender la conclusión de 149 de 327 centros de salud públicos en 19 entidades del país, lo que significó que se suspendió 45 por ciento de las obras sin dar más detalles sobre la decisión.

A esta situación se sumaron advertencias de personajes como Carlos Urzúa, exsecretario de Hacienda, y de diversos miembros de la oposición que coincidieron en que el Insabi carecía de sustento normativo, financiero y operativo.

Según los datos del Coneval, entre el año 2000 y el 2015 México logró importantes avances en cobertura sanitaria para la población, reduciendo la carencia de este tipo de servicios de 58.6 por ciento a 16.7 por ciento de los mexicanos. Sin embargo, la tendencia a la baja se revirtió en la más reciente medición que hizo el organismo correspondiente a 2020.

MEJORAN EDUCACIÓN Y VIVIENDA

La institución que dirige José Nabor Cruz da cuenta que en los últimos 30 años hubo “un mejoramiento de todos los indicadores sociales estimados tanto a nivel nacional como por entidades federativas”, es decir, en los referentes al rezago educativo, así como de calidad, espacios y servicios básicos dentro de la vivienda.

Por ejemplo, entre 1990 y 2020 se presentó una disminución a nivel nacional en el porcentaje de la población con rezago educativo, al pasar de 26.6 a 17.3 por ciento, una diferencia de 9.3 puntos.

El aspecto que logró la mayor disminución fue el de la población en viviendas con carencia por hacinamiento. En los últimos 30 años presentó la mayor disminución con 20.4 puntos porcentuales, al pasar de 28.7 a 8.3 por ciento.

En lo que respecta a la población que habita en viviendas con pisos, techos o muros de materiales de mala calidad, las reducciones fueron de 17.6, 11.4 y 6.1 puntos porcentuales, respectivamente.

Entre 2015 y 2020, el porcentaje de mexicanos sin acceso a servicios de salud creció de 16.7 a 21.5 por ciento, lo que se traduce en que uno de cada cinco mexicanos carece de un lugar a donde acudir cuando se enferma o sufre un accidente, informó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

“Esta carencia ha presentado un comportamiento heterogéneo en la última década, ya que, si bien hubo una disminución entre 2010 y 2015 de 16.9 puntos porcentuales, al pasar de 33.6 por ciento a 16.7 por ciento, entre 2015 y 2020 se observó un repunte en este indicador de 4.8 puntos porcentuales. De tal manera que, al concluir la década, presentó un valor del 21.5 por ciento de la población que no contaba con acceso a los servicios de salud”, indica el organismo en su informe Evaluación de Carencias Sociales 1990-2020.

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El documento refiere que el fenómeno fue perceptible de manera casi general en toda la República Mexicana, pues se detectaron incrementos de este indicador en 31 de 32 entidades federativas, siendo los estados con mayores aumentos Chiapas, Tabasco y Oaxaca, con 12.7, 10.1 y 9.6 puntos porcentuales, respectivamente.

Para elaborar su informe, el Coneval utilizó los datos del Censo de Población y Vivienda 2020, levantado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) a principios del año pasado, razón por la que explica que los resultados son previos a la llegada de la pandemia en México.

El periodo de aumento en las carencias sanitarias coincide con el inicio en funciones del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) en enero de 2020, creado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para sustituir al Seguro Popular. Según se dijo entonces, el propósito de este cambio era ofrecer “atención médica y medicamentos de manera gratuita y sin restricciones para sus beneficiarios”.

Desde el inicio de sus operaciones, el Insabi generó caos, pues pacientes del extinto Seguro Popular reclamaron que debido a falta de lineamientos y reglas de operación ellos tuvieron que pagar por servicios que antes eran gratuitos. Más tarde el Instituto, y en particular su director Juan Antonio Ferrer, fue señalado como responsable del desabasto de medicamentos en el país, desde los más básicos hasta los de alta especialización, como los fármacos oncológicos para niñas y niños con cáncer.

El Sol de México publicó en mayo pasado que el Insabi, tras hacer un diagnóstico, decidió suspender la conclusión de 149 de 327 centros de salud públicos en 19 entidades del país, lo que significó que se suspendió 45 por ciento de las obras sin dar más detalles sobre la decisión.

A esta situación se sumaron advertencias de personajes como Carlos Urzúa, exsecretario de Hacienda, y de diversos miembros de la oposición que coincidieron en que el Insabi carecía de sustento normativo, financiero y operativo.

Según los datos del Coneval, entre el año 2000 y el 2015 México logró importantes avances en cobertura sanitaria para la población, reduciendo la carencia de este tipo de servicios de 58.6 por ciento a 16.7 por ciento de los mexicanos. Sin embargo, la tendencia a la baja se revirtió en la más reciente medición que hizo el organismo correspondiente a 2020.

MEJORAN EDUCACIÓN Y VIVIENDA

La institución que dirige José Nabor Cruz da cuenta que en los últimos 30 años hubo “un mejoramiento de todos los indicadores sociales estimados tanto a nivel nacional como por entidades federativas”, es decir, en los referentes al rezago educativo, así como de calidad, espacios y servicios básicos dentro de la vivienda.

Por ejemplo, entre 1990 y 2020 se presentó una disminución a nivel nacional en el porcentaje de la población con rezago educativo, al pasar de 26.6 a 17.3 por ciento, una diferencia de 9.3 puntos.

El aspecto que logró la mayor disminución fue el de la población en viviendas con carencia por hacinamiento. En los últimos 30 años presentó la mayor disminución con 20.4 puntos porcentuales, al pasar de 28.7 a 8.3 por ciento.

En lo que respecta a la población que habita en viviendas con pisos, techos o muros de materiales de mala calidad, las reducciones fueron de 17.6, 11.4 y 6.1 puntos porcentuales, respectivamente.

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