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El Papa llama a Jornada Mundial de los Pobres

La pobreza, un viejo problema y una vieja denuncia que puntualmente se confirma como una voz en el desierto. El tema, con típica testarudez apostólica, que ha sido privilegiado por el papa Francisco a lo largo de sus más de cuatro años de pontificado, instituyendo inclusive la I Jornada Mundial de los Pobres, que se celebrará el próximo 19 de noviembre.

El evento, presentado ayer en El Vaticano, tiende a sensibilizar a los mismos cristianos, para que sustituyan “las palabras vacías con hechos concretos”.

Bergoglio exhorta a sacerdotes, voluntarios, obispos, diáconos y parroquias, así como a simples laicos o fieles de otras confesiones, a “realizar iniciativas concretas” para compartir visiblemente esta efectiva atención hacia “los últimos”.

Para ello, “es suficiente una limosna, una oración, una invitación a la misa del domingo y a almorzar, o un gesto a quienes no tienen un techo”. “No amemos –precisa Francisco en su mensaje- con las palabras, sino con los hechos”, es el tema y el objetivo de esta Jornada.

Y recordó en este contexto los “rostros marcados por el dolor, por la marginación, por el abuso, la violencia, las torturas, la guerra, la privación de la libertad, la ignorancia, el analfabetismo, la emergencia sanitaria y la falta de trabajo, la ‘trata’ y la esclavitud, el exilio y la migración forzada”. Para el Pontífice argentino la larga lista de dramas humanos es fruto sobre todo de la “injusticia social, de la miseria moral, de la avidez de pocos y de la indiferencia generalizada”.

En síntesis, Francisco tras recordar “el incremento de la pobreza”, apuntó el índice contra “la riqueza descarada, que crece y se acumula en manos de pocos privilegiados, acompañada a menudo por la ilegalidad”.

“Se trata de un escenario –puntualizó Bergoglio- ante el cual no se puede permanecer inertes y mucho menos resignados”.

Por lo tanto, incito a reaccionar, “con una nueva visión de la vida y de la sociedad”, de frente “a la pobreza que inhibe el espíritu de iniciativa de tantos jóvenes, impidiéndoles encontrar un trabajo, ante la pobreza que anestetiza el sentido de responsabilidad que induce a buscar favoritismos, ante la pobreza que envenena la participación y reduce los espacios de la profesionalidad, humillando así el mérito de quien trabaja y produce”.

Por lo pronto, el domingo 19 de noviembre, en uno de sus típicos gestos, Francisco hospedará, después de la misa en San Pedro, “al menos a 500 pobres” en el aula de las audiencias para almorzar con ellos.