Oriente Medio otra vez al rojo vivo

El movimiento islamista Hamas amenazó con promover una “escalada” de la "intifada de Jerusalén" si Estados Unidos reconoce a la ciudad santa como capital de Israel

Carlos Siula en París

  · sábado 2 de diciembre de 2017

Foto: EFE

PARIS, Francia – La explosiva situación de Oriente Medio se agravó ayer peligrosamente debido a dos episodios que colocaron la situación al rojo vivo: por una parte, la aviación israelí atacó con misiles una base militar iraní en la localidad siria de Al Qiswa y, en forma casi simultánea, el movimiento islamista Hamas amenazó con promover una “escalada” de la "intifada de Jerusalén" si Estados Unidos reconoce a la ciudad santa como capital de Israel.

  

El gobierno de Damasco confirmó la operación israelí que, según la opinión de expertos, estuvo dirigida contra la base militar permanente que Irán está construyendo al suroeste de Damasco con la autorización aparente del presidente sirio Bachar el Assad. El ataque constituyó, al parecer, un mensaje a las autoridades de Teherán y Damasco.

  

Esa interpretación fue confirmada poco después cuando el primer ministro Benjamin Netanyahu reiteró que Israel “no permitirá que [Irán] se instale militarmente en Siria […] con el expreso propósito de erradicar nuestro Estado”. Desde Washington, donde este fin de semana asiste al Saban Forum, reiteró que su país tampoco aceptará que “un régimen empeñado en la aniquilación del Estado judío se dote de armas nucleares”.

  

La acción militar israelí agudizó la creciente tensión que se vive en la región, debido a las rivalidades entre chiitas y sunitas, el antagonismo por el liderazgo que se libran las dos grandes potencias regionales (Irán y Arabia Saudita), el vacío de poder dejado por Estados Unidos y el aumento de la presencia rusa y las múltiples consecuencias que dejó el conflicto de Siria.

  

Esa situación global se agudizó aun más después de la grave amenaza lanzada por Hamas. Ese movimiento, que controla la Franja de Gaza, se declaró dispuesto a multiplicar la ola de agitación y violencia iniciada en Cisjordania y Jerusalén Este a fines de 2015. Esa ofensiva provocó unas 48 víctimas (43 israelíes, cuatro extranjeros y un palestino). Todos ellos murieron apuñalados, a balazos o atropellados en ataques reivindicados por palestinos. En ese periodo también hubo 270 palestinos víctimas del fuego israelí.

  

La nueva ofensiva sería desencadenada si el presidente norteamericano Donald Trump cumple su propósito de reconocer a Jerusalén como “capital eterna e indivisible” de Israel y ordena trasladar la embajada de Estados Unidos a esa ciudad.

 

Una decisión de esa índole en el actual contexto explosivo de la región podría encender la mecha de un nuevo conflicto.