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Quien quita el trabajo comete un pecado: Francisco

  • Jorge Sandoval | Corresponsal
  • en Mundo

Incansable en su acción doctrinal, que lo han elevado según muchos al rol de ícono global de la defensa de los trabajadores, el papa Francisco no usó medios términos para afirmar ni más ni menos que “quien quita el trabajo comete un pecado gravísimo”. Palabras fuertes como siempre, pronunciadas esta vez ante 10 mil personas congregadas en la plaza de San Pedro en ocasión de la tradicional audiencia general de los miércoles.

Se puede decir que no pasa semana sin que el Pontífice argentino no afronte el tema de las injusticias, de la corrupción y de la falta de empleo en el planeta, con los consiguientes y durísimos ataques al “capitalismo salvaje que mata y que aumenta las desigualdades”.

Ayer volvió a dirigirse con el mismo tono severo a los gobernantes del mundo y a los dirigentes empresariales, para que asuman “la obligación de hacer todo lo posible para que cada hombre y cada mujer puedan trabajar”.

De esa manera –precisó- estos hombres y mujeres “podrán caminar con la frente alta y mirar a la cara a los demás con dignidad”.

“El trabajo –clamó nuevamente Bergoglio- ¡nos da dignidad!… y quien por maniobras económicas, o a causa de negociaciones poco claras, cierra fábricas, empresas o quita el trabajo (que en alguna ocasión Francisco definió “sagrado”, ndr)), ¡comete un pecado gravísimo!”

El Pontífice habló así, espontáneamente, después de haber manifestado su solidaridad hacia un centenar de trabajadores de la empresa televisiva Sky Italia presentes en la audiencia, los cuales han programado huelgas de frente a la decisión de los dirigentes de proceder al despido de unos 200 dependientes y al traslado obligatorio de otros 300 de la sede de Roma a la de Milán, con los consiguientes y graves problemas para las familias.

Esta problemática indujo a Francisco a reiterar una vez más su posición y sus denuncias, acerca del mundo del trabajo en general.