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MUJER SIN LIMITES/ Sé y di lo que sientes

  • María Marín
  • en Sociales

 

Ciudad de México (OEM-Informex).- Existe un famosos refrán que describe la manía de exageración que caracteriza a muchas personas: “Exagerar y mentir, por un mismo camino suelen ir”,

Y por ejemplo…

“¡Uy, había como mil personas en la tienda!”, quizá exclamamos, cuando realmente en el lugar no habían ni 50. Este tipo de exageración inocente es parte de la naturaleza humana; es poco creativa y hasta divertida. ¿Te imaginas lo aburridas que serían las telenovelas y películas sin un poco de exageración? ¡pero ojo!, otra cosa es la exageración innecesaria que muchos usan a diestra y siniestra.

“¡Oye, qué mentirosa es fulanita!”, alguien se quejó conmigo sobre una amiga en común que a todo le añade un 50 por ciento… ¡cuando no, transforma la cosa al 100 por ciento! Si su niña obtiene buenas notas, te dice que es “la mejor del colegio”, y repite “mi esposo gana casi $100 mil”, cuando yo sé que no llega a $40 mil. Por eso no pude defenderla cuando la criticaron de mentirosa, pues cuando alguien “sazona” la realidad de tal manera, realmente está mintiendo.

Inseguridad y credibilidad por los suelos

Las personas que exageran lo único que consiguen es perder su credibilidad. Los exagerados son en el fondo personas inseguras que agrandan los sucesos para afirmarse y aliviar su sentido de inferioridad. Como no se sienten conformes con los resultados reales de su vida, los “inflan” para verse mejor ante los ojos del mundo. Es difícil para la persona exagerada darse cuenta lo hace, pues lo ha convertido en un habito, y está adicto a la reacción que provoca en los demás al impresionarlos.

Si al leer esto sientes que eres tú este tipo de persona, felicítate por haberte dado cuenta. Y antes de que los demás dejen de creer en ti, ¡detén ese comportamiento! Convéncete que tú realmente eres su­ficientemente bueno, capaz y vales mucho. No tienes que exagerar para impresionar. Créeme que aun sin exagerar la gente te estimará y apreciará tus logros. La próxima vez que vayas a hacerlo, ¡ponte freno y di “no voy a mentir”! A partir de ese momento tu credibilidad subirá un 100 por ciento… ¡y no estoy exagerando!

 

*Colaboradora