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Palabras de aliento|Renuncio a dejar las cosas a medias

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Por Adriana Páramo

 

Empezamos con un impulso espectacular, como un cohete, con toda la fuerza. Las intenciones están en lograr una meta que ahora sí va a transformar nuestras vidas. Le platicamos a todos nuestros parientes y amigos que ahora sí vamos a hacer algo monumental, pero al pasar de los días esta iniciativa comienza a perder fuerza, tenemos olvidos, ya no estamos tan motivados, nos sentimos abrumados ante las responsabilidades, nos angustiamos, empezamos a escondernos de todas esas personas con quienes hablamos del tema. El empuje inicial comienza a perder fuerza y es cuando llegan justificaciones como “no me quieren ayudar, soy demasiado viejo, soy tan inteligente que no entienden lo que quiero decir, en este mundo si no tienes palancas no logras nada, seguro fulana está haciendo trabajos extras con el jefe, no valoran mi talento…”. La lista es interminable. Podemos culpar a la falta de motivación, a que no nacimos para ser exitosos y felices o que por alguna razón muy poderosa no podemos lograrlo. Es común que no alcancemos las metas tan solo porque no sabemos cómo hacerlo, porque no tenemos un referente cercano, como un familiar o amigo, que durante nuestra infancia nos pudiera enseñar el camino y al primer tropiezo nos damos por vencidos.

Otros factores puede ser: sentimiento de fracaso (inutilidad o baja autoestima) al no conseguir nuestro objetivo; distracción (no acabar una tarea puede llevarnos a la inútil distracción y pérdida de tiempo) y retraso en otras tareas (si estamos pendientes de acabar un proyecto, no podremos afrontar otros eficientemente, pues nuestra atención no será plena; aumento de estrés (cuantas más cosas sin acabar tengamos más ansiedad, agobio y estrés nos producirán). El factor que más nos afecta es no tener un compromiso de fondo con nosotros mismos y no contar con una guía del camino que queremos recorrer. Este mapa se logra al poner por escrito y a detalle, ese algo que queremos lograr y para qué lo queremos lograr, con una fecha específica para cada paso. Cuantas cosas tenemos a favor y cuáles son nuestros puntos débiles. Además de observar nuestras áreas de oportunidad. La motivación verdadera la encontrarás en el camino a través de la acción. Un propósito que no se establece por escrito y a detalle no deja de ser un buen deseo, el cual abandonaremos ante el primer obstáculo. Recuerda que nadie nació sabiendo. Tener la humildad de pedir ayuda a quienes ya lo lograron te puede hacer el camino más sencillo.

 

*Colaboradora