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Cáritas Xalapa, más de 25 años ayudando a quienes más lo necesitan

  • Itzel Molina
  • en Veracruz

Xalapa, Ver.- Por más de 25 años Cáritas Xalapa ha sido un espacio fraternal en el que los más necesitados han encontrado techo, cobija, alimento, ropa, calzado, medicinas y sustento.

“Compartamos nuestros bienes” es el lema de esta asociación que ha sobrevivido a las dificultades económicas gracias a las donaciones de personas de toda clase social y al voluntariado de quienes buscan servir a esta noble causa.

El padre Quintín López Cessa, presidente de esta asociación, ha sido un pilar para quienes por más de dos décadas y media han colaborado en la generación de ayuda para aquellos que más lo necesitan.

“Este espacio se inició con la intención de organizar un lugar de servicio para los más necesitados, el lema de Cáritas es compartamos nuestros bienes, eso es lo principal, que vayamos formando una conciencia entre los católicos y no católicos, gente de buena voluntad de que la fraternidad implica compartir nuestros bienes”, expuso.

Mediante una charla que concedió para Diario de Xalapa, el padre Quintín aseguró que evita los reconocimientos hacia su persona porque considera que la labor mayor para que esta asociación se mantenga es la colaboración de la población y el trabajo que realizan los voluntarios.

Para remontar a los inicios de esta asociación, explicó que uno de los tres objetivos de la Iglesia es ofrecer un servicio a los hermanos, especialmente a los pobres, por lo que al observar las necesidades propias de los xalapeños y conexos se puso en marcha el proyecto Cáritas Xalapa.

Explicó que lo primero que se realizó fue el comedor, pensando en las personas que acuden a la capital veracruzana para realizar trámites o visitar a sus familiares a hospitales.

Posterior a ello, se detectó la necesidad de un albergue, por lo que se estableció un cuarto con literas para varones y otro para las mujeres, convirtiéndose en una casa de migrantes, pues hasta la dirección de Altamirano 78 de la colonia Centro de esta ciudad llegan personas que requieren asilo por algunos días.

“En este espacio se atiende a las personas que vienen y se quedan varadas, quienes son asaltados y no tienen dinero para moverse, además de muchos migrantes los cuales por dos, tres días o una semana permanecen en este espacio, se les proporciona alimentación, descanso, ropa, calzado y artículos de limpieza”, comentó.

El padre manifestó que ante el crecimiento de las necesidades, se generó la ropería, espacio donde varias personas reciben ropa y calzado.

Seguido a ello, se instaló la farmacia, servicio que cuenta con amplia demanda, ya que no existen medicamentos en las instituciones.

Como parte de la explicación del crecimiento de las necesidades y solicitudes de la población, el padre señaló que los voluntarios de esta asociación se dieron a la tarea de visitar a diversas familias que viven en la precariedad y por las cuales se instaló un programa de despensas quincenales, es decir, cada dos semanas se les entregan alimentos.

Y como las necesidades de las personas también se presentan en las calles, se logró la inauguración del albergue, mismo que nació para recoger a las personas en situación de calle, ancianos y enfermos en fase terminal.

El último de los servicios generados, pero que cuenta con amplia demanda de parte de la población, es el laboratorio de análisis clínicos, mismo que fue iniciado por un grupo de mujeres católicas que posteriormente cedieron a Cáritas.

Ha sido tanta la labor de esta asociación y las solicitudes de la población que a la fecha Cáritas Xalapa cuenta con 52 Cáritas parroquiales, lugares que son indispensables para que las personas con necesidades que viven en comunidades cercanas a la capital veracruzana, pero que no pueden viajar obtengan ayuda.

El objetivo de este espacio es que quienes tengan alguna necesidad puedan ser apoyados, dijo López Cessa; el ideal sería que no existiera Cáritas, que las personas fueran a los hospitales y les hicieran los análisis, que sirvieran los aparatos, que nadie tuviera hambre, necesidades, pero las situaciones son distintas.

“No resolvemos la vida de nadie, pero tratamos de impulsar a las personas, hacemos lo que se puede con lo que tenemos, se requieren muchos recursos, creo que no estamos muy acostumbrados a compartir nuestros bienes, ha costado mucho formar conciencia en la gente”, expresó.

Refirió a través de la colecta anual, donde se sale a “botear” el Día de la Caridad, se genera alrededor del 30 por ciento de los recursos que se necesitan para cubrir los gastos por los servicios generados; sin embargo, la dificultad primaria surge cuando los apoyos para la población no cubren todas las necesidades de la gente que vive en situación de pobreza.

“En este día recolectamos recursos, pero también es para hacer algo de ruido, por eso vamos a espacios públicos para que la gente conozca y vea la labor que se realiza”, comentó.

Indicó que, por tratarse de una asociación civil, se aplica el deducible de impuestos con el que se pensó que los empresarios donarían mayores recursos; sin embargo, las aportaciones de este sector son mínimas.

“Se pensó en ello porque en grandes ciudades, por ejemplo, Monterrey, el sector empresarial es un amplio donante, aquí ha costado demasiado, aun así, tenemos el deducible para quien quiera realizar alguna donación”, expresó.

Recordó que existen miles de personas que no tienen trabajo, ancianos que viven en la miseria, gente enferma y mucha hambre, pero a pesar de ello la intención no debe ser juzgar a las autoridades, sino tratar de hacer lo que se pueda con los bienes que se tienen.

“Todos tenemos cosas superfluas y muchas, hay cosas que tienen dos o tres años que se tienen en la casa y no las utilizan para nada, lo único es tener el sentimiento de fraternidad con los demás, de esa manera se puede hacer un bien. Nosotros lo único que podemos garantizar es que las cosas y el dinero que nos confían las hacemos llegar a los más necesitados, tenemos contabilidad abierta, así que cualquiera puede revisar nuestros ingresos y egresos”, expresó.

Consideró que aunque existen personas que a pesar del trabajo realizado no creen en la asociación o juzgan a quienes participan de ella, se tiene la conciencia limpia y cada recurso, sea material o económico, se maneja con claridad y transparencia.

“Muchas personas dicen que no les atendimos porque quieren el dinero para el pasaje completo y les damos la mitad o la receta completa, pero no se puede dar todo el dinero para que la surtan porque los medicamentos son muy caros. Sabemos que existen personas que no creen en nosotros, pero durante este tiempo hemos hecho lo mejor y lo que más se puede por cubrir las necesidades de quienes menos tienen”, opinó.

De la misma forma, agradeció a todas las personas que han compartido sus bienes, gente sencilla, rica, pobre, de todas las condiciones, ya que sin ellas, reiteró, Cáritas no funcionaría.

“Cáritas funciona por la labor que ellos hacen, nosotros sólo somos los organizadores, la gente es la que comparte los bienes. Veamos de lo que tenemos, son muy pocos los que tienen en abundancia, pero todos podemos compartir un poco de lo que tenemos, eso es la diferencia para ayudar a la gente, tengamos conciencia de que la mitad de la población pasa hambre, ésa es la realidad en las mayorías, a ninguno le sobra el dinero, pero sí se puede ser generoso y compartir un poco de lo que Dios les ha dado”, agregó.