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Cuaresma, tiempo de gracia y conversión: Arquidiócesis de Xalapa

  • Raymundo León
  • en Veracruz

Este domingo, la Arquidiócesis de Xalapa recuerda que el 1 de marzo iniciará la Cuaresma, que es un tiempo privilegiado de gracia para hacer un alto en la vida personal y comunitaria y que es una oportunidad para celebrar la pascua no sólo de Cristo sino de cada uno.

“El camino para la conversión comienza con la escucha atenta de la Palabra de Dios, sigue con la experiencia de encuentro con él y se alimenta con los sacramentos y las obras buenas. Que esta cuaresma que pronto comenzaremos nos lleve a una buena preparación para celebrar gozosos la pascua de Cristo y junto con él, nuestra propia pascua”, expresa en su comunicado dominical la Arquidiócesis de Xalapa.
En su comunicado dominical titulado “Cuaresma y conversión”, refiere que durante la Cuaresma se escuchará frecuentemente la invitación para el arrepentimiento y la conversión. “El arrepentimiento y la conversión no son sólo un esfuerzo humano, suceden también gracias a la presencia de Dios y del bien en nuestra vida”, indica el documento.
El arrepentimiento viene del hecho de darse cuenta de que algo no se está haciendo bien. “Uno se arrepiente cuando toma conciencia de que lo que hizo lastimó a alguien, afectó a los demás, provocó algún daño o causó un malestar. Sucede también cuando nos damos cuenta de que el rumbo de nuestra vida o algunas cosas que estamos haciendo no nos están conduciendo hacia el bien que esperamos, sino que algo uno está haciendo mal. Es importante observarse, evaluarse y recomponer el camino. El arrepentimiento es incompleto si se queda sólo en el pesar interior y no nos lleva a dar un paso más. Este paso se realiza cuando se busca la conversión”, indica el comunicado firmado por José Manuel Suazo Reyes, director de la Oficina de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Xalapa.
Convertirse significa cambiar de mentalidad, cambiar el modo de ver y juzgar las cosas y por consiguiente en el plano operativo, significa cambiar de conducta de vida y del modo de proceder. En este sentido, asegura el documento, la conversión sigue al arrepentimiento; cuando uno comete un mal, continúa, puede ser que sienta arrepentimiento por lo que ha hecho o causado, puede ser que lamente lo que sucedió pero ahí queden las cosas. Ese paso de sentirse incómodo por el mal que uno haya hecho debe reforzarse con la conversión, que es lo que nos propone Jesús para recibir el Reino de Dios.
“Si uno nada más se arrepiente pero no busca la conversión, una vez que pasa ese sentimiento de culpa, casi será seguro que vuelva a caer en lo mismo; por eso uno debe también convertirse, y eso significa que con la ayuda de la gracia, uno tome la firme decisión de separarse de las cosas que ha hecho mal y busque la comunión con Dios. Se trata de un cambio radical de orientación, algo que Jesús requiere de nosotros para nuestro bien”, afirma la Arquidiócesis.
La llamada a la conversión no es sólo para los grandes pecadores. Cada uno debe sentirse interpelado por lo que dice Jesús en su Palabra. “En la cuaresma, Dios nos invita a corregir algo de nosotros. Puede ser el modo de vivir nuestra fe cristiana, las formas de orar, de trabajar o de vivir las relaciones con los demás. Por ello, la Cuaresma es un tiempo de gracia, un tiempo para recomponer nuestra relación con Dios y con los hermanos; es tiempo de reconciliación y de vuelta a Dios”, se lee en el documento.
La Arquidiócesis de Xalapa indica que la conversión tiene una motivación, la misericordia divina revelada en Jesús y que Dios quiere que todos los hombres se salven y por eso nos envió a su hijo Jesús para invitar a la conversión. “Dios no se complace en la muerte del pecador; Dios desea que todos sus hijos tengan vida en abundancia. El pecado es lo que nos conduce a la muerte y lo que nos roba la vida; el pecado nos despersonaliza y nos divide; nos aleja de nuestros hermanos y nos quita la vida de Dios. El pecado nos hace estériles en obras buenas”, indica.