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Volaron con fervor para recibir a la primavera

  • Luis Alberto Xochihua
  • en Veracruz

Papantla, Ver.- Aunque la entrada de la primavera, según el calendario popular, indica que inicia cada 21 de marzo, lo cierto es que en esta ocasión entró este lunes en punto de las 4:29 horas, por lo que los Voladores de Papantla con mayor fervor realizaron su ritual de vuelo para pedirle al astro rey benevolencia y rendir reverencia a la madre naturaleza.

Según los propios sabios del Consejo Supremo Totonaca, en el ritual del rolador regularmente se tocan partes de cada son, pero durante ésta ocasión, el día del equinoccio, la petición al Sol se hace con mayor fervor y se tocan completos los cinco sones principales que se invocan.

El primero es “el Son del Sendero”, el del camino, que indica como el ser humano debe conducirse en la vida cotidiana desde que nace hasta que muere, posteriormente sigue el de “Los Cuatro Puntos Cardinales”, aunque así se le conoce tradicionalmente, el concepto real que tienen los indígenas totonacas al respecto es que se trata de los cuatro elementos naturales que generan vida, agua, tierra, aire y fuego.

Inmediatamente sigue el “Son de la Invocación a las Alturas”, después el “Son del Vuelo”, y por último, el “Son de la Salida”, todos éstos representan el ciclo de la vida, es decir, que todo lo que inicia termina, de la misma manera en que se avanza y se recibe de la madre naturaleza, existe el compromiso de retribuirle, siendo la verdadera “Fuerza del Origen”.

Es importante recordar que, según la cosmovisión y tradición totonaca, el origen del Ritual de los Voladores de Papantla inicia cuando la naturaleza proveía todos los elementos al ser humano para subsistir, sin embargo, comenzó el hombre a consumir sin retribuir, por lo que la humanidad cayó en decadencia, hubo escasez de alimento y de agua, las personas en aquel entonces no se explicaban esto, que consideraron un castigo de Dios.

La Madre Tierra reprochó entonces al Padre Sol, el que sus hijos habían caído en rebeldía, que se habían olvidado de rendirles reverencia, omitían pedir permiso cuando querían obtener o servirse de algo, que ya no elevaban la mirada para observar y agradecer a Dios, por lo que el astro rey decidió plantarse en el firmamento y sobrevinieron las sequías.

En respuesta a ello, los totonacas supieron que debían acercarse al Sol, por lo que buscaron el árbol más alto y eligieron a cinco jóvenes castos para pedir benevolencia a las alturas, y así lo hicieron, colocaron un palo volador, subieron a éste, invocaron a los cuatro elementos de la naturaleza, estaban frente a frente padre e hijos, lo terrenal con la divinidad y comenzaron a volar, al descender, trajeron consigo la semilla de la vida.

Actualmente con el ritual de los Voladores de Papantla se le da continuidad a lo anteriormente descrito, cada volador al descender, trae consigo esa semilla, comienzan las lluvias, el aire, sale el sol, celebrando así la convivencia armónica con la naturaleza, logrando una conexión entre el hombre, divinidad y madre tierra.