/ martes 18 de agosto de 2020

De vocho a Ferrari en el Tribunal

La comida de Marlon con Unanue

Quién sabe qué piense la presidenta del Tribunal Superior de Justicia, Sofía Martínez Huerta, pero los comentarios que se escuchan son en el sentido de que su posición es cada vez más débil.

Por un lado, nos indican, sus pares, los magistrados, la miran con reserva y tienen claro que con amparos echan abajo las decisiones que avala.

Por otro, barras y asociaciones de abogados suben de tono en sus demandas. Nos dicen que comenzaron pidiendo el regreso al trabajo en los juzgados, siguieron con la exigencia de que se invierta en fondo que hay para mejorar la tecnología en el Poder Judicial y ahora demandan su salida.

Otros personajes ligados al medio judicial nos comentan que ni en tiempos del tibio Miguel Nava Oyarzábal, puesto como presidente en el Tribunal por el entonces gobernador Dante Delgado, ni en los del frívolo Raúl Aguilar Maraboto, que le impusieron los magistrados al gobernador Miguel Alemán, hubo tal descomposición e imagen de subordinación en el Poder Judicial como sería ahora.

En descargo de la actual presidenta nos indican que ella no pidió que la ubicaran en esos niveles, cuando hasta hace relativamente poco tiempo no soñaba ni siquiera con ser magistrada.

Ahora sí que, nos señalan, puede parodiarse al difunto dueño de las populares Chivas del Guadalajara, Jorge Vergara, y decirse que “andaba en un vochito y le dieron un Ferrari”. Ya lo rasponeó, ojalá que no lo choque y destruya.

Del distrito de Papantla nos hacen ver que sus actuales representantes populares andan por distintos caminos, no obstante ser del mismo partido.

Por un lado, nos señalan, el diputado local Éric Domínguez durante varios días recorrió y apoyó zonas afectadas por las lluvias que cayeron en esa zona, al menos así lo muestran las fotos que postea en sus redes sociales.

Por otro, el legislador federal Jaime Humberto Pérez Bernabé nos aseguran que se la ha pasado en “grillas” y que también realiza recorridos, pero de proselitismo en la misma región del Totonacapan.

Nos dicen que no se entiende cómo ambos parlamentarios de Morena andan en rollos distintos en lugar de unir fuerzas para ayudar a sus paisanos que, en su mayoría, viven en condiciones precarias, haya lluvias o sea en tiempo de secas.

La cuestión es que a final de cuentas, se comenta en diversos círculos veracruzanos, así anda la mayoría de los que tienen cargo, ya sea en el gobierno o como representantes populares: divididos y con mucho trabajo… para ver cómo debilitan a los del bando contrario, con miras al próximo reparto de candidaturas.

En el Partido Acción Nacional andan por las mismas, es decir, la división cada vez es mayor. Los reportes de gente del PAN son en el sentido de que está muy fuerte la pelea al interior de esa organización que en Veracruz, al menos hasta ahora, es la segunda fuerza política.

Nos dicen que unos están firmes con la familia Yunes y otros se han puesto la camiseta del dirigente estatal Joaquín Guzmán Avilés.

En el restaurante Ciboulette, en pleno fraccionamiento Reforma de Veracruz, nos dicen que propiedad del concuño del presidente del CDE PRI, fueron vistos comiendo la diputada federal Anilú Ingram Vallines; el secretario de Elecciones del CDE PRI, Fernando Kuri Kuri; el presidente priista Marlon Ramírez Marín… y el diputado local panista Juan Manuel Unanue, a quien todos ubican como un fiel integrante del grupo de los Yunes azules.

Nos piden recordar que el nuevo presidente del PRI en Boca del Río, Rodolfo Llorente Mosqueda, es cuadro puesto por Marlon a través de los exregidores boqueños y que hace unos días el recién llegado al CDM fue quien promovió una denuncia penal contra el alcalde boqueño Humberto Alonso Morelli, quien no quiere como sucesor al diputado Unanue. Uf, qué llevados son estos panistas.

La comida de Marlon con Unanue

Quién sabe qué piense la presidenta del Tribunal Superior de Justicia, Sofía Martínez Huerta, pero los comentarios que se escuchan son en el sentido de que su posición es cada vez más débil.

Por un lado, nos indican, sus pares, los magistrados, la miran con reserva y tienen claro que con amparos echan abajo las decisiones que avala.

Por otro, barras y asociaciones de abogados suben de tono en sus demandas. Nos dicen que comenzaron pidiendo el regreso al trabajo en los juzgados, siguieron con la exigencia de que se invierta en fondo que hay para mejorar la tecnología en el Poder Judicial y ahora demandan su salida.

Otros personajes ligados al medio judicial nos comentan que ni en tiempos del tibio Miguel Nava Oyarzábal, puesto como presidente en el Tribunal por el entonces gobernador Dante Delgado, ni en los del frívolo Raúl Aguilar Maraboto, que le impusieron los magistrados al gobernador Miguel Alemán, hubo tal descomposición e imagen de subordinación en el Poder Judicial como sería ahora.

En descargo de la actual presidenta nos indican que ella no pidió que la ubicaran en esos niveles, cuando hasta hace relativamente poco tiempo no soñaba ni siquiera con ser magistrada.

Ahora sí que, nos señalan, puede parodiarse al difunto dueño de las populares Chivas del Guadalajara, Jorge Vergara, y decirse que “andaba en un vochito y le dieron un Ferrari”. Ya lo rasponeó, ojalá que no lo choque y destruya.

Del distrito de Papantla nos hacen ver que sus actuales representantes populares andan por distintos caminos, no obstante ser del mismo partido.

Por un lado, nos señalan, el diputado local Éric Domínguez durante varios días recorrió y apoyó zonas afectadas por las lluvias que cayeron en esa zona, al menos así lo muestran las fotos que postea en sus redes sociales.

Por otro, el legislador federal Jaime Humberto Pérez Bernabé nos aseguran que se la ha pasado en “grillas” y que también realiza recorridos, pero de proselitismo en la misma región del Totonacapan.

Nos dicen que no se entiende cómo ambos parlamentarios de Morena andan en rollos distintos en lugar de unir fuerzas para ayudar a sus paisanos que, en su mayoría, viven en condiciones precarias, haya lluvias o sea en tiempo de secas.

La cuestión es que a final de cuentas, se comenta en diversos círculos veracruzanos, así anda la mayoría de los que tienen cargo, ya sea en el gobierno o como representantes populares: divididos y con mucho trabajo… para ver cómo debilitan a los del bando contrario, con miras al próximo reparto de candidaturas.

En el Partido Acción Nacional andan por las mismas, es decir, la división cada vez es mayor. Los reportes de gente del PAN son en el sentido de que está muy fuerte la pelea al interior de esa organización que en Veracruz, al menos hasta ahora, es la segunda fuerza política.

Nos dicen que unos están firmes con la familia Yunes y otros se han puesto la camiseta del dirigente estatal Joaquín Guzmán Avilés.

En el restaurante Ciboulette, en pleno fraccionamiento Reforma de Veracruz, nos dicen que propiedad del concuño del presidente del CDE PRI, fueron vistos comiendo la diputada federal Anilú Ingram Vallines; el secretario de Elecciones del CDE PRI, Fernando Kuri Kuri; el presidente priista Marlon Ramírez Marín… y el diputado local panista Juan Manuel Unanue, a quien todos ubican como un fiel integrante del grupo de los Yunes azules.

Nos piden recordar que el nuevo presidente del PRI en Boca del Río, Rodolfo Llorente Mosqueda, es cuadro puesto por Marlon a través de los exregidores boqueños y que hace unos días el recién llegado al CDM fue quien promovió una denuncia penal contra el alcalde boqueño Humberto Alonso Morelli, quien no quiere como sucesor al diputado Unanue. Uf, qué llevados son estos panistas.