/ miércoles 23 de diciembre de 2020

El delegado que duró 14 años en Veracruz

¿Xalapa y Orizaba, para candidatos priistas?

En la última etapa en que dominó ampliamente el PRI en Veracruz -nos indican políticos que en todo están-, hubo un personaje priista que sirvió de manera especial a ciertos objetivos de quienes tenían el control político en las tierras jarochas.

Llegó en la etapa final del gobierno de Miguel Alemán Velazco como delegado del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y ahí se mantuvo alrededor de 14 años, viviendo cómodamente por prestar sus servicios a quienes gobernaban en Veracruz.

Fue una de las piezas que, en su momento, actuaron para que Fidel Herrera fuera nominado como candidato a gobernador, nos recuerdan esos políticos a los que se les escapa muy poco del acontecer veracruzano. Desde su cargo como delegado del CEN del PRI, jugó sus cartas a favor de su ahijado.

Así que en pago a eso, los seis años del gobierno de Fidel conservó su chamba a cambio, sobre todo, de no interferir en las decisiones partidistas, entiéndase, de no llevar la contraria a la hora de las nominaciones y reportar al Comité Ejecutivo que todo iba bien, nos señalan.

Luego hizo prácticamente lo mismo durante el gobierno de Javier Duarte, por lo que cuando al delfín de Fidel le preguntaban que por qué sostenía contra viento y marea a ese delegado de su partido, que no hacía nada, la respuesta de Duarte era que para qué querían a un delegado que hiciera cosas, que era mejor que siguiera Medellín.

Lejos quedaron las figuras de delegados priistas fuertes en Veracruz, como Reyes Rodolfo Zaragoza o Heriberto Galindo Quiñones, nos comentan esos políticos, que traen a cuenta lo de Jesús Medellín ahora que los morenistas, actuales detentadores del poder político en Veracruz, tienen su jaloneo por la dirigencia estatal y la delegación del Comité Nacional de Morena.

Saben que siempre es mejor tener a un delegado afín que uno que pertenezca a corriente ajena, de ahí que se prolongue la decisión para el nombramiento, en tanto hay piquetes de ojos y zancadillas tratando de que no se dé cuenta el árbitro.

Otros priistas nos dicen que están sorprendidos porque en Veracruz, en la alianza con el PAN y el PRD, solo les tocaron cuatro candidaturas a las diputaciones federales, de las veinte que hay.

A nivel nacional PAN y PRI tendrán el mismo número de candidatos y al PRD le corresponderán menos, pero esa situación no se reflejó en Veracruz. Sin embargo, estos priistas sorprendidos expresan que ni modo, que lo realmente importante es que haya alianza para darle la batalla a Morena y que en ocasiones hay que ceder.

Ahora la pregunta es cómo será el reparto de las candidaturas a las presidencias municipales, pues en lo de las diputaciones puede cederse, pero lo que importa son las alcaldías.

Estos priistas creen que algo de lo que sucedió con lo de candidaturas a la Cámara baja podría reflejarse con las que seguirán, es decir, que los candidatos a las presidencias de Orizaba y Xalapa sean para priistas.

Ya se verá, no coman ansias.

La autoridad debe actuar para que haya orden en Xalapa, sobre todo en estos tiempos de pandemia, de ahí que xalapeños nos hagan llegar sus comentarios en el sentido de que ven bien de que no se deje vender pirotecnia y se busque dejar despejada de ambulantes calles como Clavijero y Azueta.

Ningún argumento es válido para tratar de justificar la venta de productos que contengan pólvora, pues siempre hay riesgo de que ocurra una desgracia. Nadie desea que se recurra al uso de la fuerza pública, pero de ser necesario, debe emplearse, nos dicen ciudadanos.

¿Xalapa y Orizaba, para candidatos priistas?

En la última etapa en que dominó ampliamente el PRI en Veracruz -nos indican políticos que en todo están-, hubo un personaje priista que sirvió de manera especial a ciertos objetivos de quienes tenían el control político en las tierras jarochas.

Llegó en la etapa final del gobierno de Miguel Alemán Velazco como delegado del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y ahí se mantuvo alrededor de 14 años, viviendo cómodamente por prestar sus servicios a quienes gobernaban en Veracruz.

Fue una de las piezas que, en su momento, actuaron para que Fidel Herrera fuera nominado como candidato a gobernador, nos recuerdan esos políticos a los que se les escapa muy poco del acontecer veracruzano. Desde su cargo como delegado del CEN del PRI, jugó sus cartas a favor de su ahijado.

Así que en pago a eso, los seis años del gobierno de Fidel conservó su chamba a cambio, sobre todo, de no interferir en las decisiones partidistas, entiéndase, de no llevar la contraria a la hora de las nominaciones y reportar al Comité Ejecutivo que todo iba bien, nos señalan.

Luego hizo prácticamente lo mismo durante el gobierno de Javier Duarte, por lo que cuando al delfín de Fidel le preguntaban que por qué sostenía contra viento y marea a ese delegado de su partido, que no hacía nada, la respuesta de Duarte era que para qué querían a un delegado que hiciera cosas, que era mejor que siguiera Medellín.

Lejos quedaron las figuras de delegados priistas fuertes en Veracruz, como Reyes Rodolfo Zaragoza o Heriberto Galindo Quiñones, nos comentan esos políticos, que traen a cuenta lo de Jesús Medellín ahora que los morenistas, actuales detentadores del poder político en Veracruz, tienen su jaloneo por la dirigencia estatal y la delegación del Comité Nacional de Morena.

Saben que siempre es mejor tener a un delegado afín que uno que pertenezca a corriente ajena, de ahí que se prolongue la decisión para el nombramiento, en tanto hay piquetes de ojos y zancadillas tratando de que no se dé cuenta el árbitro.

Otros priistas nos dicen que están sorprendidos porque en Veracruz, en la alianza con el PAN y el PRD, solo les tocaron cuatro candidaturas a las diputaciones federales, de las veinte que hay.

A nivel nacional PAN y PRI tendrán el mismo número de candidatos y al PRD le corresponderán menos, pero esa situación no se reflejó en Veracruz. Sin embargo, estos priistas sorprendidos expresan que ni modo, que lo realmente importante es que haya alianza para darle la batalla a Morena y que en ocasiones hay que ceder.

Ahora la pregunta es cómo será el reparto de las candidaturas a las presidencias municipales, pues en lo de las diputaciones puede cederse, pero lo que importa son las alcaldías.

Estos priistas creen que algo de lo que sucedió con lo de candidaturas a la Cámara baja podría reflejarse con las que seguirán, es decir, que los candidatos a las presidencias de Orizaba y Xalapa sean para priistas.

Ya se verá, no coman ansias.

La autoridad debe actuar para que haya orden en Xalapa, sobre todo en estos tiempos de pandemia, de ahí que xalapeños nos hagan llegar sus comentarios en el sentido de que ven bien de que no se deje vender pirotecnia y se busque dejar despejada de ambulantes calles como Clavijero y Azueta.

Ningún argumento es válido para tratar de justificar la venta de productos que contengan pólvora, pues siempre hay riesgo de que ocurra una desgracia. Nadie desea que se recurra al uso de la fuerza pública, pero de ser necesario, debe emplearse, nos dicen ciudadanos.