/ jueves 22 de julio de 2021

El gobernador que terminó asqueado del espionaje

El espionaje y lo que presuntamente gastó el gobierno pasado para poder realizarlo vuelve a ser motivo de escándalo en México.

Sobre eso, especialistas en seguridad nos refieren que el espionaje es una actividad prácticamente tan vieja como la misma humanidad y que los gobiernos siempre lo han utilizado, unos más, otros menos.

Nos indican que lógicamente esa acción se ha ido sofisticando, al pasar de métodos rudimentarios al uso de la avanzada tecnología que permite espiar sin que el espiado se dé cuenta, aunque sospeche de que es objeto de esa práctica ilegal para la inmensa mayoría de los casos en los que se ejerce.

Los especialistas en seguridad señalan que, por dar un ejemplo, hace unos 40 años en Veracruz el gobierno empleaba métodos que ahora podrían causar asombro… pero por los simples que eran.

Restauranteros, cantineros, hoteleros, meseros y taxistas, entre otros, formaban una extensa red de personas que reportaban a áreas “especiales” del gobierno, que resumían y procesaban lo informado para hacerlo llegar a los jefes.

El resultado de esta forma de espiar –nos comentan esos especialistas- no siempre era el mejor, pues por un lado que meseros, cantineros y taxistas reportaran, a veces –más de las veces- terminaba en chismes, y por otro, que los que procesaban la información no era gente capacitada, pues daba como resultado que lo que llegaba a los jefes estaba distorsionado o de plano eran fantasías.

La autoridad también contaba, al menos en las principales ciudades, con policías que eran “seleccionados” para asistir o colarse a reuniones, conferencias de prensa o seguir a políticos, para también dar detalle de lo que hacían o dejaban de hacer los espiados.

El avance en la tecnología ha cambiado esos métodos y ahora una de las formas más extendidas del espionaje es por la vía telefónica o “introduciéndose” a los aparatos como computadoras o lap tops utilizadas por políticos, periodistas, líderes religiosos, representantes de grupos sociales, opositores a los gobiernos y un largo etcétera de personas que el gobierno cree pueden representar un problema, nos dicen los especialistas en seguridad.

Hay aparatos de espionaje al alcance de casi todos, pero hay otros muy sofisticados, de largo alcance y que pueden abarcar a muchas personas, como sería el ahora famoso Pegasus, objeto por estos días del escándalo y críticas.

Ayer se dijo que el gobierno de Veracruz, en los tiempos de Javier Duarte, estuvo ligado a una de compañías que manejó Pegasus en México, ¿cuánto se gastaría en eso?, se preguntan muchos ahora y eso tal vez se sepa en breve.

¿Qué hacen los gobiernos con toda la información que les llega del espionaje? Los especialistas en seguridad nos señalan que la mayor parte de los datos recabados terminan en la basura.

Mucho de eso, nos apuntan, tiene que ver con la vida personal de los espiados: sus infidelidades, conversaciones en las que se emplean palabras groseras y expresiones burlonas y denigrantes, lamentaciones e insultos contra jefes y socios, y otro largo etcétera de cuestiones de ese tipo.

Pero de vez en cuando se capturan datos de importancia, relevantes, que realmente sirven y que incluso, si el caso lo amerita, en ocasiones son filtrados para que el pueblo se escandalice.

Y de que si o no en el gobierno de Duarte espió, los especialistas nos dicen que es probable que sí, pues aseguran que el propio JDO, en una conversación, llegó a comentar, con su característico tono jocoso que lo hacía tan agradable cuando quería caer bien, que terminó pidiendo que ya no le entregaran reportes de lo que se escuchaba, pues estaba asqueado de saber lo que colaboradores y otros personajes hablaban. ¿Cómo la ven, qué les parece, estimados lectores?



Te recomendamos el podcast ⬇️

Acast

Spotify

Apple Podcasts

Google Podcasts

Deezer

Amazon Music

El espionaje y lo que presuntamente gastó el gobierno pasado para poder realizarlo vuelve a ser motivo de escándalo en México.

Sobre eso, especialistas en seguridad nos refieren que el espionaje es una actividad prácticamente tan vieja como la misma humanidad y que los gobiernos siempre lo han utilizado, unos más, otros menos.

Nos indican que lógicamente esa acción se ha ido sofisticando, al pasar de métodos rudimentarios al uso de la avanzada tecnología que permite espiar sin que el espiado se dé cuenta, aunque sospeche de que es objeto de esa práctica ilegal para la inmensa mayoría de los casos en los que se ejerce.

Los especialistas en seguridad señalan que, por dar un ejemplo, hace unos 40 años en Veracruz el gobierno empleaba métodos que ahora podrían causar asombro… pero por los simples que eran.

Restauranteros, cantineros, hoteleros, meseros y taxistas, entre otros, formaban una extensa red de personas que reportaban a áreas “especiales” del gobierno, que resumían y procesaban lo informado para hacerlo llegar a los jefes.

El resultado de esta forma de espiar –nos comentan esos especialistas- no siempre era el mejor, pues por un lado que meseros, cantineros y taxistas reportaran, a veces –más de las veces- terminaba en chismes, y por otro, que los que procesaban la información no era gente capacitada, pues daba como resultado que lo que llegaba a los jefes estaba distorsionado o de plano eran fantasías.

La autoridad también contaba, al menos en las principales ciudades, con policías que eran “seleccionados” para asistir o colarse a reuniones, conferencias de prensa o seguir a políticos, para también dar detalle de lo que hacían o dejaban de hacer los espiados.

El avance en la tecnología ha cambiado esos métodos y ahora una de las formas más extendidas del espionaje es por la vía telefónica o “introduciéndose” a los aparatos como computadoras o lap tops utilizadas por políticos, periodistas, líderes religiosos, representantes de grupos sociales, opositores a los gobiernos y un largo etcétera de personas que el gobierno cree pueden representar un problema, nos dicen los especialistas en seguridad.

Hay aparatos de espionaje al alcance de casi todos, pero hay otros muy sofisticados, de largo alcance y que pueden abarcar a muchas personas, como sería el ahora famoso Pegasus, objeto por estos días del escándalo y críticas.

Ayer se dijo que el gobierno de Veracruz, en los tiempos de Javier Duarte, estuvo ligado a una de compañías que manejó Pegasus en México, ¿cuánto se gastaría en eso?, se preguntan muchos ahora y eso tal vez se sepa en breve.

¿Qué hacen los gobiernos con toda la información que les llega del espionaje? Los especialistas en seguridad nos señalan que la mayor parte de los datos recabados terminan en la basura.

Mucho de eso, nos apuntan, tiene que ver con la vida personal de los espiados: sus infidelidades, conversaciones en las que se emplean palabras groseras y expresiones burlonas y denigrantes, lamentaciones e insultos contra jefes y socios, y otro largo etcétera de cuestiones de ese tipo.

Pero de vez en cuando se capturan datos de importancia, relevantes, que realmente sirven y que incluso, si el caso lo amerita, en ocasiones son filtrados para que el pueblo se escandalice.

Y de que si o no en el gobierno de Duarte espió, los especialistas nos dicen que es probable que sí, pues aseguran que el propio JDO, en una conversación, llegó a comentar, con su característico tono jocoso que lo hacía tan agradable cuando quería caer bien, que terminó pidiendo que ya no le entregaran reportes de lo que se escuchaba, pues estaba asqueado de saber lo que colaboradores y otros personajes hablaban. ¿Cómo la ven, qué les parece, estimados lectores?



Te recomendamos el podcast ⬇️

Acast

Spotify

Apple Podcasts

Google Podcasts

Deezer

Amazon Music