/ lunes 8 de noviembre de 2021

Marko, sin preferencias en Veracruz

Hay tiro, gritan panistas, ahora que ya quedaron registradas las dos planillas que competirán por encabezar el Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional.

Y sí, nos dicen panistas de muchos años que conocen bien cómo se maneja esa organización, hay tiro y saldrán no solo chispas sino rayos y centellas de ese enfrentamiento, pues los grupos que se enfrentan tienen ya varios agravios por cobrarse.

El exalcalde y exdiputado Tito Delfín Cano, respaldado por los Yunes azules de Veracruz y Boca del Río, busca arrebatar la dirigencia. Va acompañado, en la cartera de la secretaría general, por la senadora Indira Rosales.

En la otra esquina del cuadrilátero está Joaquín Guzmán Avilés, también exalcalde y exdiputado, quien pretende repetir como presidente. Lleva como compañera en su planilla, para que ocupe la secretaría general, a Mayra Cortés Rodríguez. Guzmán tiene el apoyo del coordinador de los senadores del PAN, Julen Rementería.

La Comisión Estatal Organizadora de estas elecciones panistas ya recibió la documentación de ambas planillas y en unos días más emitirá seguramente su aprobación.

Sobre esta pelea azul, panistas de viejo cuño hacen notar que el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, no da color ni para uno ni otro bando y se mantiene neutral, como cuando los Yunes y Julen se disputaron la candidatura a la alcaldía del municipio de Veracruz.

Cortés lo que ha hecho, ahora, es incorporar a elementos de ambos bandos a su Comité Ejecutivo Nacional y dejar que transcurra la pelea.

Lo que es la vida, nos dicen esos panistas. ¿Por qué lo dicen?, porque hace apenas cinco años, por estas fechas, Joaquín Guzmán y Julen Rementería, estaban muy cerca de Miguel Ángel Yunes Linares, el primero preparándose para ser el secretario de Desarrollo Agropecuario y el segundo para incorporarse como secretario de Infraestructura y Obras Públicas en el gabinete de Yunes.

Al respecto nos recuerdan que Julen tenía en la bolsa la promesa de dos años después ser candidato a senador, lo que finalmente así fue, y el segundo era uno de los políticos más cercanos al jefe de clan Yunes, pero la política da muchas vueltas.

El conflicto que hay en el Centro de Estudios e Investigaciones en Conocimiento y Aprendizaje Humano de la Universidad Veracruzana ha llamado la atención e incluso ha sido motivo de pronunciamiento por parte de comunidades de académicos dentro y fuera del país.

Al respecto, la UV emitió un comunicado en el que hace precisiones y señala que el conflicto, originado en mayo de 2020, no es del ámbito académico sino de índole interpersonal, el cual involucra a dos grupos de investigadores que se acusan mutuamente de violentar la normatividad universitaria.

La Universidad Veracruzana apunta también que lo resolverá con apego a la legalidad y a los derechos humanos, en los términos establecidos en la normatividad universitaria y sin dejarse coaccionar por ninguno de los involucrados ni por personas ajenas a la institución o a la problemática.

“En todo caso buscará privilegiar los intereses de la institución, atender al interés superior de los estudiantes inscritos en los programas educativos del CEICAH y a los principios éticos y jurídicos que rigen la vida universitaria”, destaca la UV. Que así sea, nos dicen universitarios.

Hay tiro, gritan panistas, ahora que ya quedaron registradas las dos planillas que competirán por encabezar el Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional.

Y sí, nos dicen panistas de muchos años que conocen bien cómo se maneja esa organización, hay tiro y saldrán no solo chispas sino rayos y centellas de ese enfrentamiento, pues los grupos que se enfrentan tienen ya varios agravios por cobrarse.

El exalcalde y exdiputado Tito Delfín Cano, respaldado por los Yunes azules de Veracruz y Boca del Río, busca arrebatar la dirigencia. Va acompañado, en la cartera de la secretaría general, por la senadora Indira Rosales.

En la otra esquina del cuadrilátero está Joaquín Guzmán Avilés, también exalcalde y exdiputado, quien pretende repetir como presidente. Lleva como compañera en su planilla, para que ocupe la secretaría general, a Mayra Cortés Rodríguez. Guzmán tiene el apoyo del coordinador de los senadores del PAN, Julen Rementería.

La Comisión Estatal Organizadora de estas elecciones panistas ya recibió la documentación de ambas planillas y en unos días más emitirá seguramente su aprobación.

Sobre esta pelea azul, panistas de viejo cuño hacen notar que el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, no da color ni para uno ni otro bando y se mantiene neutral, como cuando los Yunes y Julen se disputaron la candidatura a la alcaldía del municipio de Veracruz.

Cortés lo que ha hecho, ahora, es incorporar a elementos de ambos bandos a su Comité Ejecutivo Nacional y dejar que transcurra la pelea.

Lo que es la vida, nos dicen esos panistas. ¿Por qué lo dicen?, porque hace apenas cinco años, por estas fechas, Joaquín Guzmán y Julen Rementería, estaban muy cerca de Miguel Ángel Yunes Linares, el primero preparándose para ser el secretario de Desarrollo Agropecuario y el segundo para incorporarse como secretario de Infraestructura y Obras Públicas en el gabinete de Yunes.

Al respecto nos recuerdan que Julen tenía en la bolsa la promesa de dos años después ser candidato a senador, lo que finalmente así fue, y el segundo era uno de los políticos más cercanos al jefe de clan Yunes, pero la política da muchas vueltas.

El conflicto que hay en el Centro de Estudios e Investigaciones en Conocimiento y Aprendizaje Humano de la Universidad Veracruzana ha llamado la atención e incluso ha sido motivo de pronunciamiento por parte de comunidades de académicos dentro y fuera del país.

Al respecto, la UV emitió un comunicado en el que hace precisiones y señala que el conflicto, originado en mayo de 2020, no es del ámbito académico sino de índole interpersonal, el cual involucra a dos grupos de investigadores que se acusan mutuamente de violentar la normatividad universitaria.

La Universidad Veracruzana apunta también que lo resolverá con apego a la legalidad y a los derechos humanos, en los términos establecidos en la normatividad universitaria y sin dejarse coaccionar por ninguno de los involucrados ni por personas ajenas a la institución o a la problemática.

“En todo caso buscará privilegiar los intereses de la institución, atender al interés superior de los estudiantes inscritos en los programas educativos del CEICAH y a los principios éticos y jurídicos que rigen la vida universitaria”, destaca la UV. Que así sea, nos dicen universitarios.