/ martes 6 de julio de 2021

Nahle, a jugar con inteligencia; recuerdan a Carvajal

Desde la tercera campaña electoral de Andrés Manuel López Obrador para poder ser presidente de la Republica, que fue la buena para el tabasqueño, nadie ponía en duda la cercanía de Rocío Nahle con AMLO, pese a que éste la envió como candidata al Senado, en fórmula con Ricardo Ahued, nos hacen ver militantes de Morena.

La cuestión era qué tan cercana era la ingeniera, es decir, si figuraba en el primer círculo, situación que quedó despejada cuando López Obrador dio a conocer a los integrantes de su gabinete y Rocío Nahle apareció como la secretaría de Energía, nos indican.

Desde ese entonces a la fecha, cuando ya están por concretarse los tres años de gobierno, la senadora con licencia, a diferencia de otros cercanos colaboradores del Presidente, no ha tenido tropiezos fuertes, al contrario, ha estrechado lazos.

Por eso es que, aunque a algunos les haya extrañado que ayer AMLO la haya incluido como una posible sucesora de él en Palacio Nacional, la verdad es que, nos dicen morenistas, eso no debería de extrañar.

López Obrador mencionó un listado de tres hombres y tres mujeres con posibilidades de ser el próximo presidente o presidenta de México: el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; el exrector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, y el embajador de México en Estados Unidos, Esteban Moctezuma. Y a la secretaria de Energía, Rocío Nahle; la titular de Economía, Tatiana Clouthier, y a la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

Puede especularse que algunos tienen más posibilidades que otros, pero lo cierto es que, si fueron incluidos en su lista por López Obrador, que está en la plenitud del poder, eso quiere decir que cualquiera, llegado el momento, puede alcanzar la anhelada nominación, solo es cuestión de trabajo, lealtad y circunstancias, nos comenta gente de Morena.

Por otra parte nos señalan que en Veracruz había una fuerte corriente en Morena a favor de que Rocío Nahle sea la candidata del Movimiento de Regeneración Nacional a la gubernatura, pero qué pasara ahora que el Presidente la incluyó con posibilidades de ser sí candidata… ¡pero a la presidencia!

A ver cómo reaccionan los grupos locales morenistas que andan tan contentos por sus triunfos del pasado 6 de junio, acreditándose todos las victorias, y a ver cómo reacciona la propia secretaria de Energía, que ya bastante asuntos de importancia debe resolver.

Quienes saben los recovecos de la política jarocha y tienen buena memoria, de inmediato recordaron lo que le pasó a Gustavo Carvajal Moreno, muy cercano al entonces presidente José López Portillo.

Carvajal creyó tener posibilidades de suceder en la presidencia a López Portillo y no se interesó por alcanzar la nominación como candidato a gobernador de Veracruz, que fue para el economista Agustín Acosta Lagunes. Al final, ni fue gobernador de Veracruz, porque no hizo algo para serlo, ni su amigo lo tomó en cuenta para “la grande”. Después, aunque quiso la gubernatura, ya no se pudo, ya no se dio una circunstancia ni siquiera parecida.

Entonces, a partir de ahora, nos comentan morenistas, Rocío Nahle deberá jugar muy bien sus cartas, medir sus posibilidades y leer bien los mensajes de su jefe, que es un político tradicional que por lo tanto gusta incluso de engañar con la verdad.

Desde la tercera campaña electoral de Andrés Manuel López Obrador para poder ser presidente de la Republica, que fue la buena para el tabasqueño, nadie ponía en duda la cercanía de Rocío Nahle con AMLO, pese a que éste la envió como candidata al Senado, en fórmula con Ricardo Ahued, nos hacen ver militantes de Morena.

La cuestión era qué tan cercana era la ingeniera, es decir, si figuraba en el primer círculo, situación que quedó despejada cuando López Obrador dio a conocer a los integrantes de su gabinete y Rocío Nahle apareció como la secretaría de Energía, nos indican.

Desde ese entonces a la fecha, cuando ya están por concretarse los tres años de gobierno, la senadora con licencia, a diferencia de otros cercanos colaboradores del Presidente, no ha tenido tropiezos fuertes, al contrario, ha estrechado lazos.

Por eso es que, aunque a algunos les haya extrañado que ayer AMLO la haya incluido como una posible sucesora de él en Palacio Nacional, la verdad es que, nos dicen morenistas, eso no debería de extrañar.

López Obrador mencionó un listado de tres hombres y tres mujeres con posibilidades de ser el próximo presidente o presidenta de México: el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; el exrector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, y el embajador de México en Estados Unidos, Esteban Moctezuma. Y a la secretaria de Energía, Rocío Nahle; la titular de Economía, Tatiana Clouthier, y a la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum.

Puede especularse que algunos tienen más posibilidades que otros, pero lo cierto es que, si fueron incluidos en su lista por López Obrador, que está en la plenitud del poder, eso quiere decir que cualquiera, llegado el momento, puede alcanzar la anhelada nominación, solo es cuestión de trabajo, lealtad y circunstancias, nos comenta gente de Morena.

Por otra parte nos señalan que en Veracruz había una fuerte corriente en Morena a favor de que Rocío Nahle sea la candidata del Movimiento de Regeneración Nacional a la gubernatura, pero qué pasara ahora que el Presidente la incluyó con posibilidades de ser sí candidata… ¡pero a la presidencia!

A ver cómo reaccionan los grupos locales morenistas que andan tan contentos por sus triunfos del pasado 6 de junio, acreditándose todos las victorias, y a ver cómo reacciona la propia secretaria de Energía, que ya bastante asuntos de importancia debe resolver.

Quienes saben los recovecos de la política jarocha y tienen buena memoria, de inmediato recordaron lo que le pasó a Gustavo Carvajal Moreno, muy cercano al entonces presidente José López Portillo.

Carvajal creyó tener posibilidades de suceder en la presidencia a López Portillo y no se interesó por alcanzar la nominación como candidato a gobernador de Veracruz, que fue para el economista Agustín Acosta Lagunes. Al final, ni fue gobernador de Veracruz, porque no hizo algo para serlo, ni su amigo lo tomó en cuenta para “la grande”. Después, aunque quiso la gubernatura, ya no se pudo, ya no se dio una circunstancia ni siquiera parecida.

Entonces, a partir de ahora, nos comentan morenistas, Rocío Nahle deberá jugar muy bien sus cartas, medir sus posibilidades y leer bien los mensajes de su jefe, que es un político tradicional que por lo tanto gusta incluso de engañar con la verdad.