Peter Bay dirige a la Filarmónica de Boca del Río

El director titular de la Sinfónica de Austin desde 1998, ha elegido una temática que apunta hacia las aves

Jorge Vázquez Pacheco

  · miércoles 23 de mayo de 2018

Peter Bay, el director huésped/Cortesía

Retorna a Boca del Río el director norteamericano Peter Bay, maestro de amplísimos horizontes artísticos, quien será huésped para el concierto que el viernes 25 de mayo ofrece la Orquesta Filarmónica de Boca del Río, a las 20 horas y en la Sala Mester del recinto sede de la agrupación. Previo a ello, desde las 17 horas y en la Sala de Ensayos del mismo Foro Boca se ofrecerá la acostumbrada charla de apreciación a cargo del autor de esta redacción.

Bay es director titular de la Sinfónica de Austin desde 1998, así como director de los festivales Hot Springs de Arizona y Big Sky de Montana. Ha actuado al frente de orquestas estadounidenses tan importantes como las de Washington, Chicago, St. Louis, Houston, Dallas, Baltimore, New Jersey, Louisiana, Buffalo y Rhode Island, así como en Alemania, Austria, Lituania y Portugal. Es también Director Principal del Ballet de Austin y actúa con frecuencia al frente de la Ópera de Austin. Ganador absoluto en los concursos “Jóvenes Directores” de la Sinfónica de Baltimore (1980) y “Leopold Stokowski” (1987) patrocinado por la American Symphony Orchestra, fue uno de los dos maestros seleccionados para participar en el programa “Leonard Bernstein American Conductors”.

El programa que Bay encabeza tiene como temática elemental la música dedicada a las aves e iniciará con la Balada de los quetzales de Jiménez Mabarak, para continuar con Cantus Arcticus de Rautavaara y las “Variaciones del Pájaro azul” del ballet La bella durmiente de Chaikovski. Cerrará con la suite de 1919 de El pájaro de fuego de Stravinski.


Las partituras del programa

Carlos Jiménez Mabarak (1916-1994) tomó al quetzal como tema para una de sus numerosas partituras destinadas al ballet, fascinado por la belleza de esta ave y por su imposibilidad para soportar el cautiverio, lo que le ha convertido en icónica imagen de la libertad. La Balada de los quetzales data de 1953 y se estrenó en la ciudad guatemalteca de La Antigua, en marzo de 1956. El compositor mexicano indicó que deseaba escribir un canto a la libertad, por lo que decidió adaptar la antigua leyenda sobre una joven enamorada de un quetzal. El ave encontrará en el suicidio su único recurso para la liberación.

Einojuhani Rautavaara (1928-2016) es considerado el compositor finlandés más importante después de Sibelius. Inclinado hacia un misticismo que le impulsó a poner música a textos religiosos y metafísicos, su obra Cantus Arcticus fue escrita en 1972 y se le conoce también como “Concierto para aves y orquesta”. Contiene dedicatoria para la Universidad de Oulu, institución famosa por su trabajo investigador sobre biotecnología y medio ambiente, por lo que no es de extrañarnos que el autor decidiera incluir en su partitura el canto de aves propias del Ártico.

Las “Variaciones del Pájaro azul” aparecen en el acto tercero de La bella durmiente como un “pas de quatre”, cuando se da el festejo por el matrimonio de la princesa Aurora con Désiré, el príncipe que le ha devuelto a la vida mediante un beso. Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893) finalizó la música para este ballet en septiembre de 1889 y el estreno se dio en el Teatro Mariinski de San Petersburgo, en enero de 1890.

Finalmente, la historia para el ballet El pájaro de fuego fue idea del coreógrafo Michel Fokine sobre dos antiguas leyendas rusas: la primera sobre un ave mágica y la segunda con un monstruoso rey que atrapa a sus víctimas y les convierte en estatuas de piedra. El maestro ruso Igor Stravinski (1882-1971) recibió el encargo de Serguei Diaghilev para escribir esta música en 1909, y el ballet se estrenó en París, en junio de 1910.

Después de aquella primera función, el propio Stravinski preparó tres suites de concierto (en 1911, 1919 y 1945), y la que se ejecuta con mayor frecuencia es la segunda.