Don Félix Vázquez, paisajista de corazón y un eterno enamorado de la naturaleza

Con casi 100 años de edad, uno de sus trabajos que más halagados es la Virgen de Guadalupe en piedra que está en Malpaís

Maribel Sánchez | Diario de Xalapa

  · domingo 7 de junio de 2020

Foto: Cortesía | Mónica Vázquez

Xalapa, Ver.- Con 91 años a cuestas, don Félix Vázquez Díaz aún tiene la energía suficiente para pintar acuarelas y óleos, así como tocar su acordeón, actividades por las que es conocido en Banderilla y municipios aledaños, donde ha pintado murales y arte religioso en algunas parroquias. Uno de sus trabajos que más halagos ha recibido es la Virgen de Guadalupe en piedra que está en Coacoatzintla, en Malpaís, la cual restaura y pinta desde 1954.

Entusiasmado, don Félix espera la llegada del próximo 12 de julio, cuando celebrará 92 años de una vida llena de satisfacciones, de reconocimientos y homenajes. Y es que si algo le ha caracterizado es su dinamismo y su estrecha relación con el pueblo. Originario de Tatatila, aún era un niño cuando llegó a vivir a Banderilla, municipio donde hasta hoy radica. Aunque sólo estudió hasta la primaria, se trazó un camino en el cual las artes han tenido un gran peso. Sin embargo, no nada más esta faceta es relevante. Todo se ha complementado.

Foto: Cortesía | Mónica Vázquez

En entrevista telefónica, en la que es acompañado por Mónica, una de sus ocho hijos, recuerda el tiempo en el que estuvo en el servicio militar para posteriormente convertirse en uno de los primeros hombres en manejar un autobús en su ciudad. Durante 30 años, viajó de Banderilla a otros municipios cercanos. Algunos eran viajes cortos y otros más largos, pero afirma que siempre hizo su trabajo con gusto y con un afecto especial a los paisajes. Hoy declara ser un admirador de la naturaleza.

Foto: Cortesía | Gobierno del Estado

El beneplácito por observar la belleza natural veracruzana no ha quedado grabado sólo en su mente para acumular recuerdos; don Félix es un paisajista que ha materializado ese cariño en cuadros de distintos formatos.

Yo no fui a la escuela ni tuve maestros que me enseñaran a pintar. Desde chiquito lo empecé a hacer porque me nacía; ya de joven hacía paisajitos en los tableros de los autobuses. A la gente le gustaba y así comencé a hacer encargos y hasta retratos para personas de la política

Si bien su afecto mayor es pintar las montañas, los volcanes, las veredas que conducen a zonas boscosas o los caminos con palmeras cuyo destino son las playas, don Félix también se ha dedicado al arte sacro. Además de la Virgen en Malpaís, también la que está en la pequeña montaña de Jilotepec es de su autoría, así como los motivos religiosos que hay en la parroquia de San Pablo Coapan, en el municipio de Naolinco.

Foto: Cortesía | Mónica Vázquez

Protagonista de un sinnúmero de anécdotas, también comparte que la música se ha convertido en una gran compañera. Aún hoy toca su acordeón. Es un instrumentista nato que lo mismo interpreta valsecitos que boleros o tangos. “La música y la pintura siempre han logrado que me olvide de los problemas. Igual que mis plantas. A mí me anima mucho cuidar mis orquídeas”, dice para en seguida expresar que él es una persona activa, con un poco de cansancio por la edad pero con sobrado entusiasmo y motivación.

Y es que don Félix ha sido homenajeado en distintos tiempos y lugares, uno de ellos, el más reciente, fue hace dos años, cuando en Coacoatzintla se colocó una placa en su honor por pintar a la Virgen que se ha vuelto emblemática, que consolida la fe de una comunidad.

En víspera de su cumpleaños, don Félix pasa los días rodeado del afecto de su familia y el cariño de un pueblo que ha hallado en él un ejemplo de trabajo y amor a la vida.