/ lunes 10 de septiembre de 2018

Con un 1-1 Moisés Muñoz se despide de las canchas

En la despedida de Muñoz, rijiblancos y amarillos dejaron grato sabor

Los Ángeles.- América y Chivas se enfrascaron en una guerra más allá de territorio mexicano. El adiós de las canchas de Moisés Muñoz marcó el 1-1 en un Clásico Nacional más. El arquero mexicano se despidió en un estadio lleno, aunque con un gol en contra. América y Chivas se enfrentaron más allá de nuestras fronteras. Las emociones fueron desde el primer minuto y los paisanos que están del otro lado disfrutaron de ver a dos de los equipos más populares de nuestro balompié.

Cuando las Águilas dominaron el encuentro, un descuido en zona baja provocóla caída de su marco. La zaga azulcrema perdió el balón y éste le cayó a la “Chofis”, quien filtró para el “Cone” y definió para superar al arquero de mil batallas. Chivas se fue adelante. La fiesta para Moi tuvo un desenlace amargo.

Herrera no lo pensó más y le dio salida ante un estadio a reventar. Marchesín tomó su lugar y Moisés se abrazo con todos los elementos que se presentaron en su camino a la línea de banda. Amigos y rivales le dieron el adiós al autor de una de las más gloriosas noches del estadio Azteca. El americanismo le aplaudió.

En el complemento, como es costumbre en los duelos amistosos, ambos timoneles modificaron. América puso la carne en el asador y le dio entrada a sus mejores hombres.

De inmediato se notó en el terreno de juego. Una vez más, extendieron sus alas y pusieron al Rebaño en predicamentos. Gudiño, quien entró de cambio, fue figura en sendas ocasiones. A la tercera no pudo evitar la caída de su marco. Guido disparó de media distancia y la cabeza de Marín le cambió el rumbo al esférico que acabó incrustándose en la red del chiverío. Se empató el Clásico.

Fluyeron los cambios. Estuvieron a la orden del día y con la puesta del sol, el juego se apagó y entró en un intercambio de faltas que cortaron el avance del mismo.

Joe Benny Corona disparó de lejos, pero Gudiño le negó la gloria. Los paisanos disfrutaron la fiesta, aunque querían más de sus figuras. Hicieron lo suyo en las gradas y sintieron un pedacito de México en territorio vecino. Al final, el empate perduró y el Clásico Nacional traspasó líneas fronterizas. Muñoz dijo adiós con el equipo de sus amores y los paisanos estuvieron cerca.

Los Ángeles.- América y Chivas se enfrascaron en una guerra más allá de territorio mexicano. El adiós de las canchas de Moisés Muñoz marcó el 1-1 en un Clásico Nacional más. El arquero mexicano se despidió en un estadio lleno, aunque con un gol en contra. América y Chivas se enfrentaron más allá de nuestras fronteras. Las emociones fueron desde el primer minuto y los paisanos que están del otro lado disfrutaron de ver a dos de los equipos más populares de nuestro balompié.

Cuando las Águilas dominaron el encuentro, un descuido en zona baja provocóla caída de su marco. La zaga azulcrema perdió el balón y éste le cayó a la “Chofis”, quien filtró para el “Cone” y definió para superar al arquero de mil batallas. Chivas se fue adelante. La fiesta para Moi tuvo un desenlace amargo.

Herrera no lo pensó más y le dio salida ante un estadio a reventar. Marchesín tomó su lugar y Moisés se abrazo con todos los elementos que se presentaron en su camino a la línea de banda. Amigos y rivales le dieron el adiós al autor de una de las más gloriosas noches del estadio Azteca. El americanismo le aplaudió.

En el complemento, como es costumbre en los duelos amistosos, ambos timoneles modificaron. América puso la carne en el asador y le dio entrada a sus mejores hombres.

De inmediato se notó en el terreno de juego. Una vez más, extendieron sus alas y pusieron al Rebaño en predicamentos. Gudiño, quien entró de cambio, fue figura en sendas ocasiones. A la tercera no pudo evitar la caída de su marco. Guido disparó de media distancia y la cabeza de Marín le cambió el rumbo al esférico que acabó incrustándose en la red del chiverío. Se empató el Clásico.

Fluyeron los cambios. Estuvieron a la orden del día y con la puesta del sol, el juego se apagó y entró en un intercambio de faltas que cortaron el avance del mismo.

Joe Benny Corona disparó de lejos, pero Gudiño le negó la gloria. Los paisanos disfrutaron la fiesta, aunque querían más de sus figuras. Hicieron lo suyo en las gradas y sintieron un pedacito de México en territorio vecino. Al final, el empate perduró y el Clásico Nacional traspasó líneas fronterizas. Muñoz dijo adiós con el equipo de sus amores y los paisanos estuvieron cerca.