/ miércoles 21 de febrero de 2024

¡Crisis universitaria! Estudiantes tienen baja capacidad lectora: sociólogo

Los indicadores muestran para los grupos de 18 a 24 años y de 25 a 34 años que ocho de cada 10 personas no leen

Con la disminución en la capacidad lectora, la desigualdad digital y la tendencia al alza de la algoritmización de la sociedad, las universidades y sus profesores enfrentan uno de los momentos más desafiantes de su historia, opina el sociólogo Alejandro Espinosa Yáñez.

En foro coordinado por la Universidad Veracruzana, subraya que la expulsión de la fuerza de trabajo, estrechamente ligada a la conversión del proceso científico-tecnológico, tiene a estudiantes con una visión pesimista, en una síntesis de la mcdonaldización y la uberización de lo social en el campo educativo.

El profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana llamó a no desestimar los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) que indican una disminución de las personas lectoras gradual con la edad, lo cual pone en jaque a la educación superior.

¿Cuáles son los grupos que han disminuido la lectura?

Los indicadores muestran para los grupos de 18 a 24 años y de 25 a 34 años que ocho de cada 10 personas no leen. “¿Qué hacer en las universidades con personas que no leen?”, cuestiona.

Al ahondar en las encuestas del Inegi, muestra cómo de 2016 a 2023, en los grupos de 18 a 24 años y de 25 a 34 años hay una caída secuencial de leer. “Estamos dejando de leer y hay cambios en la forma de leer”, puntualiza.

Al citar a Kepios, expone que está registrado el uso de 3 mil 030 millones de usuarios en Facebook y, a pesar de su popularidad, el número de usuarios de Tik Tok creció 5.66 por ciento de julio de 2022 a 2023.

En un contexto en el que el número de usuarios de redes sociales pasó de mil 482 millones en 2012 a 4 mil 888 millones en 2023; el 60.6 por ciento de la población mundial usa redes sociales y el 35.2 por ciento del tiempo es el que pasan los usuarios en línea, manifiesta la urgencia de revisar la condición social actual.

Los estudiantes tienen una visión pesimista | Foto: Ricardo Martínez / Diario de Xalapa

“Esta transformación tiene repercusiones en las tareas de lectura, en la demanda de trabajos escritos, en el relieve de la entrega de tarea bajo el esquema Tik Tok, es decir, a poner el acento en tareas breves, quizá descuidando abordajes ligados a la complejidad”, dijo en el foro “Universidad y sociedad. Los grandes desafíos para América Latina”, efectuado en Xalapa.

Alejandro Espinosa Yáñez señala la urgencia de la autoevaluación en las universidades para saber dónde están plantadas y cómo pueden desde su tarea pedagógica contribuir en procesos de transformación social y de nuevas formas de cohesión social.

Hay disminución en la capacidad lectora, desigualdad digital y tendencia al alza de la algoritmización de la sociedad | Foto: Ricardo Martínez / Diario de Xalapa


“En 2024, las redes sociales nos han embrujado. Todos tenemos celular y estamos obligados a rehacer cosas para que en la digitalización y en medio de estas tecnologías podamos avanzar sin que haya tantas bajas”, expresa.

Lo vivido en el presente, afirma, “no son acontecimientos ni generación espontánea, es el peso de las condiciones históricas que oprimen como una pesadilla las posibilidades en el presente de nuestras universidades y quienes asisten a la universidad, lo que exige revisar la condición social actual”.

Entre otros puntos, considera que la educación superior no puede ser ajena a las desigualdades al acceso digital y conectividad, ni al atraso, pobreza y problemas de lectura a partir de los contextos individuales de sus estudiantes.

Las universidades y sus profesores enfrentan uno de los momentos más desafiantes de su historia | Foto: Ricardo Martínez / Diario de Xalapa

“En la pandemia se construyó el escenario claro de los perdedores, excluidos, los ‘condenados de la tierra’ a no alcanzar la nube y, por otro lado, cambios radicales con la introducción de más artefactos a los hogares con lo que eso conlleva: destrucción de modos y formas de vida, de tradiciones, de formas de hacer las cosas y de aspectos culturales”, observa.

En un “proceso de mutación social”, cita a Preciado B. Preciado para estar de acuerdo en que "estamos pasando de una sociedad escrita a una sociedad ciberoral, de una sociedad orgánica a una sociedad digital, de una economía industrial a una economía inmaterial, de una forma de control disciplinario y arquitectónico, a formas de control microprostéticas y mediático cibernéticas”.

Con la disminución en la capacidad lectora, la desigualdad digital y la tendencia al alza de la algoritmización de la sociedad, las universidades y sus profesores enfrentan uno de los momentos más desafiantes de su historia, opina el sociólogo Alejandro Espinosa Yáñez.

En foro coordinado por la Universidad Veracruzana, subraya que la expulsión de la fuerza de trabajo, estrechamente ligada a la conversión del proceso científico-tecnológico, tiene a estudiantes con una visión pesimista, en una síntesis de la mcdonaldización y la uberización de lo social en el campo educativo.

El profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana llamó a no desestimar los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) que indican una disminución de las personas lectoras gradual con la edad, lo cual pone en jaque a la educación superior.

¿Cuáles son los grupos que han disminuido la lectura?

Los indicadores muestran para los grupos de 18 a 24 años y de 25 a 34 años que ocho de cada 10 personas no leen. “¿Qué hacer en las universidades con personas que no leen?”, cuestiona.

Al ahondar en las encuestas del Inegi, muestra cómo de 2016 a 2023, en los grupos de 18 a 24 años y de 25 a 34 años hay una caída secuencial de leer. “Estamos dejando de leer y hay cambios en la forma de leer”, puntualiza.

Al citar a Kepios, expone que está registrado el uso de 3 mil 030 millones de usuarios en Facebook y, a pesar de su popularidad, el número de usuarios de Tik Tok creció 5.66 por ciento de julio de 2022 a 2023.

En un contexto en el que el número de usuarios de redes sociales pasó de mil 482 millones en 2012 a 4 mil 888 millones en 2023; el 60.6 por ciento de la población mundial usa redes sociales y el 35.2 por ciento del tiempo es el que pasan los usuarios en línea, manifiesta la urgencia de revisar la condición social actual.

Los estudiantes tienen una visión pesimista | Foto: Ricardo Martínez / Diario de Xalapa

“Esta transformación tiene repercusiones en las tareas de lectura, en la demanda de trabajos escritos, en el relieve de la entrega de tarea bajo el esquema Tik Tok, es decir, a poner el acento en tareas breves, quizá descuidando abordajes ligados a la complejidad”, dijo en el foro “Universidad y sociedad. Los grandes desafíos para América Latina”, efectuado en Xalapa.

Alejandro Espinosa Yáñez señala la urgencia de la autoevaluación en las universidades para saber dónde están plantadas y cómo pueden desde su tarea pedagógica contribuir en procesos de transformación social y de nuevas formas de cohesión social.

Hay disminución en la capacidad lectora, desigualdad digital y tendencia al alza de la algoritmización de la sociedad | Foto: Ricardo Martínez / Diario de Xalapa


“En 2024, las redes sociales nos han embrujado. Todos tenemos celular y estamos obligados a rehacer cosas para que en la digitalización y en medio de estas tecnologías podamos avanzar sin que haya tantas bajas”, expresa.

Lo vivido en el presente, afirma, “no son acontecimientos ni generación espontánea, es el peso de las condiciones históricas que oprimen como una pesadilla las posibilidades en el presente de nuestras universidades y quienes asisten a la universidad, lo que exige revisar la condición social actual”.

Entre otros puntos, considera que la educación superior no puede ser ajena a las desigualdades al acceso digital y conectividad, ni al atraso, pobreza y problemas de lectura a partir de los contextos individuales de sus estudiantes.

Las universidades y sus profesores enfrentan uno de los momentos más desafiantes de su historia | Foto: Ricardo Martínez / Diario de Xalapa

“En la pandemia se construyó el escenario claro de los perdedores, excluidos, los ‘condenados de la tierra’ a no alcanzar la nube y, por otro lado, cambios radicales con la introducción de más artefactos a los hogares con lo que eso conlleva: destrucción de modos y formas de vida, de tradiciones, de formas de hacer las cosas y de aspectos culturales”, observa.

En un “proceso de mutación social”, cita a Preciado B. Preciado para estar de acuerdo en que "estamos pasando de una sociedad escrita a una sociedad ciberoral, de una sociedad orgánica a una sociedad digital, de una economía industrial a una economía inmaterial, de una forma de control disciplinario y arquitectónico, a formas de control microprostéticas y mediático cibernéticas”.

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