/ viernes 7 de agosto de 2020

De ladrones e impunidad

¿Quién no ha visto el video, viralizado en redes sociales, del ladrón que fue golpeado el pasado 31 de julio al intentar robar a los pasajeros de una combi en la carretera federal México-Texcoco?

Un oasis en medio del desierto de la pandemia del Covid-19, el hecho se convirtió en una carcajada, en una bocanada de aire fresco para los cibernautas que a través de las formas más creativas, se mofaron del asaltante que fue tundido por los pasajeros de la combi.

¿Por qué un suceso de esta naturaleza despierta la algarabía del respetable? ¿Por qué ante un hecho de violencia nos volcamos en risas, mames, en imaginerías desbordadas, en una creatividad que no tiene parangón?

Si usted fuera la madre de este hombre, su padre, su hermano, su pareja sentimental o su cómplice, ¿qué pasaría por su cabeza al ver esta tunda histórica, convertida en espectáculo en redes sociales?

Sin embargo, si usted ha sufrido asaltos, robos, agresiones, si usted está cansado de que la autoridad no haga nada y cualquier persona venga y atente contra su vida y su patrimonio, claro que se va a reír y va a celebrar este tipo de incidentes que no dejan de ser lamentables.

Según el estudio denominado “La Impunidad Subnacional en México y sus Dimensiones IGI-MEX 2018”, realizado por Juan Antonio le Clercq Ortega, y Gerardo Rodríguez Sánchez Lara, investigadores de la Universidad de las Américas Puebla, “México ocupa el cuarto lugar del Índice Global de Impunidad (IGI-2017) con 69.21 puntos; Croacia es el país con el menor índice con 36.01 y Filipinas tiene el puntaje más elevado con 75.6.

Así, México encabeza la lista de países del continente americano con el índice más alto de impunidad. El promedio nacional del Índice de Impunidad (IGI-MEX 2018) aumentó a 69.84 puntos, en comparación con la última medición de 2016 que fue de 67.42.

En la fecha que fue realizado el estudio, Aguascalientes, Tlaxcala, Nayarit, Puebla, Chiapas, Guanajuato, Tamaulipas y Coahuila aumentaron en cinco puntos o más su índice de impunidad.

Los diez estados con mayor índice de impunidad son 1) Estado de México (80.06) 2) Tamaulipas (78.88) 3) Baja California (78.08) 4) Coahuila (77.88) 5) Quintana Roo (77.33) 6) Guerrero (76.08) 7) Aguascalientes (75.85) 8) Veracruz (75.62) 9) Puebla (75.59) 10) Oaxaca (75.12).

Además, añade el estudio, el homicidio no se castiga en México. El porcentaje de encarcelados por este delito entre homicidios en averiguaciones previas bajó de 27.5 a 17.09%. La disminución de casi 10 puntos porcentuales de este indicador es resultado de los problemas estructurales de las instituciones de seguridad y justicia a nivel estatal: las entidades no tienen agencias de investigación profesionales, independientes y con capacidades suficientes para atender el delito de homicidio.

Si la impunidad campea, si un hombre puede matar a una persona y evitar la cárcel; si otro puede asaltar y no recibe castigo; si uno más puede agredir y anda libre por la calle, es natural y razonable que los mexicanos vamos a disfrutar que un grupo de pasajeros de una combi hagan justicia por su propia mano y dejen al borde de la muerte a un asaltante.

La impunidad en México y en Veracruz y en cualquier parte del mundo es el reflejo de las fallas del sistema de justicia. En tanto no se aplique la ley adecuadamente y no se castigue a los culpables, seguiremos en el mundo mágico de los mames y las piñatas alusivas a hechos tan lamentables como el ocurrido en la carretera México-Texcoco.

¿Quién no ha visto el video, viralizado en redes sociales, del ladrón que fue golpeado el pasado 31 de julio al intentar robar a los pasajeros de una combi en la carretera federal México-Texcoco?

Un oasis en medio del desierto de la pandemia del Covid-19, el hecho se convirtió en una carcajada, en una bocanada de aire fresco para los cibernautas que a través de las formas más creativas, se mofaron del asaltante que fue tundido por los pasajeros de la combi.

¿Por qué un suceso de esta naturaleza despierta la algarabía del respetable? ¿Por qué ante un hecho de violencia nos volcamos en risas, mames, en imaginerías desbordadas, en una creatividad que no tiene parangón?

Si usted fuera la madre de este hombre, su padre, su hermano, su pareja sentimental o su cómplice, ¿qué pasaría por su cabeza al ver esta tunda histórica, convertida en espectáculo en redes sociales?

Sin embargo, si usted ha sufrido asaltos, robos, agresiones, si usted está cansado de que la autoridad no haga nada y cualquier persona venga y atente contra su vida y su patrimonio, claro que se va a reír y va a celebrar este tipo de incidentes que no dejan de ser lamentables.

Según el estudio denominado “La Impunidad Subnacional en México y sus Dimensiones IGI-MEX 2018”, realizado por Juan Antonio le Clercq Ortega, y Gerardo Rodríguez Sánchez Lara, investigadores de la Universidad de las Américas Puebla, “México ocupa el cuarto lugar del Índice Global de Impunidad (IGI-2017) con 69.21 puntos; Croacia es el país con el menor índice con 36.01 y Filipinas tiene el puntaje más elevado con 75.6.

Así, México encabeza la lista de países del continente americano con el índice más alto de impunidad. El promedio nacional del Índice de Impunidad (IGI-MEX 2018) aumentó a 69.84 puntos, en comparación con la última medición de 2016 que fue de 67.42.

En la fecha que fue realizado el estudio, Aguascalientes, Tlaxcala, Nayarit, Puebla, Chiapas, Guanajuato, Tamaulipas y Coahuila aumentaron en cinco puntos o más su índice de impunidad.

Los diez estados con mayor índice de impunidad son 1) Estado de México (80.06) 2) Tamaulipas (78.88) 3) Baja California (78.08) 4) Coahuila (77.88) 5) Quintana Roo (77.33) 6) Guerrero (76.08) 7) Aguascalientes (75.85) 8) Veracruz (75.62) 9) Puebla (75.59) 10) Oaxaca (75.12).

Además, añade el estudio, el homicidio no se castiga en México. El porcentaje de encarcelados por este delito entre homicidios en averiguaciones previas bajó de 27.5 a 17.09%. La disminución de casi 10 puntos porcentuales de este indicador es resultado de los problemas estructurales de las instituciones de seguridad y justicia a nivel estatal: las entidades no tienen agencias de investigación profesionales, independientes y con capacidades suficientes para atender el delito de homicidio.

Si la impunidad campea, si un hombre puede matar a una persona y evitar la cárcel; si otro puede asaltar y no recibe castigo; si uno más puede agredir y anda libre por la calle, es natural y razonable que los mexicanos vamos a disfrutar que un grupo de pasajeros de una combi hagan justicia por su propia mano y dejen al borde de la muerte a un asaltante.

La impunidad en México y en Veracruz y en cualquier parte del mundo es el reflejo de las fallas del sistema de justicia. En tanto no se aplique la ley adecuadamente y no se castigue a los culpables, seguiremos en el mundo mágico de los mames y las piñatas alusivas a hechos tan lamentables como el ocurrido en la carretera México-Texcoco.

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