/ lunes 14 de octubre de 2019

Fiscalía y Sefiplan, los ajustes de cuentas

Luego de un sinnúmero de desencuentros entre el Ejecutivo y el extitular de la Fiscalía General de Veracruz, el pasado 3 de septiembre, hace 40 días, el Congreso determinó separar del cargo a Jorge Winckler Ortiz.

En la sesión de la Permanente, los diputados sacaron a Winckler de forma “temporal” de dicho organismo autónomo, aunque para efectos prácticos esa separación parece más bien permanente, dado que se observa muy remota la posibilidad de que el exfiscal regrese, sobre todo por las órdenes de aprehensión que pesan en su contra.

Winckler es hoy prófugo de la justicia, como lo son otros cinco exfuncionarios de la Fiscalía. Marcos Even Torres Zamudio es otro ejemplo. El exfiscal anticorrupción también fue removido y enfrenta una orden de captura.

Además de Winckler Ortiz y de Marcos Even Torres, hay otro fiscal, el especializado en Atención a Personas Desaparecidas, así como tres policías ministeriales perseguidos por la justicia.

Así, todo parece cuestión de tiempo para que esas órdenes de aprehensión se ejecuten.

En otra arena, en la Secretaría de Finanzas y Planeación ocurre algo muy parecido. La captura de Bernardo “N”, exsubsecretario de Finanzas en la dependencia, encendió los focos rojos en el yunismo.

Ha trascendido que luego de la captura del excolaborador de Yunes Linares, irían por otros exfuncionarios de la Sefiplan, el extesorero y otro funcionario de medio pelo, aunque la mayor atención mediática con respecto a los prófugos se ha concentrado en Clementina “N”, exsecretaria de Finanzas y tesorera en el Ayuntamiento de Xalapa.

El alcalde de la capital veracruzana Hipólito Rodríguez emitió una declaración con relación a su tesorera municipal, cuyo trabajo en el Ayuntamiento respaldó el edil de Morena; sin embargo, los actos por los que señalan a Clementina “N” no tienen que ver con su paso por la tesorería municipal, sino con su desempeño al frente de la Sefiplan.

Como sea, las separaciones de exfuncionarios de la Fiscalía y sobre todo la captura del quien se desempeñara como subsecretario de Finanzas en el gobierno de Yunes ha puesto a temblar a más de uno.

Al interior de Sefiplan, por ejemplo, se habla de otros dos o tres exfuncionarios que se desempeñaron en cargos relativamente importantes en dicha dependencia, quienes ya habrían puesto pies en polvorosa ante la persecución que parece inminente.

Ha trascendido que otros personajes que ocuparon cargos encumbrados durante el bienio de Yunes Linares han dejado de tener apariciones públicas; es el caso, por ejemplo, del exsecretario de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié, señalado por el tema de la adquisición de las cámaras de videovigilancia.

Winckler, quien fue usado como instrumento para perseguir a los exfuncionarios del gobierno de Duarte, es ahora amenazado por una orden de aprehensión; y Yunes, el candidato que en 2016 se asumía como el justiciero que recuperaría los recursos saqueados por los corruptos en Veracruz, observa cómo su equipo cercano se desmorona y sus pretensiones para construir un proyecto a largo plazo se caen a pedazos. Y esto apenas comienza para los exfuncionarios del yunismo, quienes podrían vivir un infierno parecido al que experimentaron los duartistas que cayeron en la cárcel.

@luisromero85

Luego de un sinnúmero de desencuentros entre el Ejecutivo y el extitular de la Fiscalía General de Veracruz, el pasado 3 de septiembre, hace 40 días, el Congreso determinó separar del cargo a Jorge Winckler Ortiz.

En la sesión de la Permanente, los diputados sacaron a Winckler de forma “temporal” de dicho organismo autónomo, aunque para efectos prácticos esa separación parece más bien permanente, dado que se observa muy remota la posibilidad de que el exfiscal regrese, sobre todo por las órdenes de aprehensión que pesan en su contra.

Winckler es hoy prófugo de la justicia, como lo son otros cinco exfuncionarios de la Fiscalía. Marcos Even Torres Zamudio es otro ejemplo. El exfiscal anticorrupción también fue removido y enfrenta una orden de captura.

Además de Winckler Ortiz y de Marcos Even Torres, hay otro fiscal, el especializado en Atención a Personas Desaparecidas, así como tres policías ministeriales perseguidos por la justicia.

Así, todo parece cuestión de tiempo para que esas órdenes de aprehensión se ejecuten.

En otra arena, en la Secretaría de Finanzas y Planeación ocurre algo muy parecido. La captura de Bernardo “N”, exsubsecretario de Finanzas en la dependencia, encendió los focos rojos en el yunismo.

Ha trascendido que luego de la captura del excolaborador de Yunes Linares, irían por otros exfuncionarios de la Sefiplan, el extesorero y otro funcionario de medio pelo, aunque la mayor atención mediática con respecto a los prófugos se ha concentrado en Clementina “N”, exsecretaria de Finanzas y tesorera en el Ayuntamiento de Xalapa.

El alcalde de la capital veracruzana Hipólito Rodríguez emitió una declaración con relación a su tesorera municipal, cuyo trabajo en el Ayuntamiento respaldó el edil de Morena; sin embargo, los actos por los que señalan a Clementina “N” no tienen que ver con su paso por la tesorería municipal, sino con su desempeño al frente de la Sefiplan.

Como sea, las separaciones de exfuncionarios de la Fiscalía y sobre todo la captura del quien se desempeñara como subsecretario de Finanzas en el gobierno de Yunes ha puesto a temblar a más de uno.

Al interior de Sefiplan, por ejemplo, se habla de otros dos o tres exfuncionarios que se desempeñaron en cargos relativamente importantes en dicha dependencia, quienes ya habrían puesto pies en polvorosa ante la persecución que parece inminente.

Ha trascendido que otros personajes que ocuparon cargos encumbrados durante el bienio de Yunes Linares han dejado de tener apariciones públicas; es el caso, por ejemplo, del exsecretario de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié, señalado por el tema de la adquisición de las cámaras de videovigilancia.

Winckler, quien fue usado como instrumento para perseguir a los exfuncionarios del gobierno de Duarte, es ahora amenazado por una orden de aprehensión; y Yunes, el candidato que en 2016 se asumía como el justiciero que recuperaría los recursos saqueados por los corruptos en Veracruz, observa cómo su equipo cercano se desmorona y sus pretensiones para construir un proyecto a largo plazo se caen a pedazos. Y esto apenas comienza para los exfuncionarios del yunismo, quienes podrían vivir un infierno parecido al que experimentaron los duartistas que cayeron en la cárcel.

@luisromero85

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