/ miércoles 27 de febrero de 2019

La “operación” de Miguel Yunes

En su última declaración como gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, aún con el golpe de la derrota en su frente, afirmó que se dedicaría, desde ese momento, a buscar un gobernador digno para su estado; alguien que en 6 años le arrebatara el poder a Cuitláhuac García.

Yunes es un “viejo lobo de mar” en operación política. En su plan se encontraba, primero, romper la mayoría del gobernador García en la Legislatura Local, y para ello, no sólo logró que tanto el PES como el PT tomaran su propio camino, sino que algunos diputados morenistas desertaran y formaran una fracción mixta.

La obra maestra de Yunes Linares para “apropiarse” del Congreso pasaba por evitar los juicios políticos contra el fiscal Winckler, y acertó. Los pupilos de Cuitláhuac García lucieron en todo momento desorganizados, perdieron la brújula, y hoy, la Legislatura veracruzana ya no es terreno de Morena.

Resulta claro que el ex gobernador Yunes continúa operando en Veracruz. Si bien es cierto su hijo perdió la elección frente a Morena, (a pesar de juntar más de 1 millón 250 mil votos), se ha dedicado a debilitar los flancos aparentemente fuertes de Cuitláhuac García, y en honor a la verdad, el actual mandatario se la puso fácil.

Ahora, como consecuencia de las acciones de Miguel Yunes y la tibieza de Cuitláhuac García, el Congreso en Veracruz está dividido: de los 50 diputados que lo conforman, incluyendo plurinominales, 24 son morenistas, e increíblemente, los 26 restantes, opositores.

En estos momentos, si no fuera por la fuerza del presidente López Obrador en Veracruz, el gobernador estaría perdido y sin guía alguna. La responsabilidad de lo ocurrido en el Congreso tiene nombre y apellido: Cuitláhuac García.

“¿Cómo observan allá en Palacio que Morena perdiera su mayoría en el Congreso?”, pregunté en conversación whatsapp a una de las “cartas fuertes” de AMLO.

“Morena no perdió el Congreso de tu estado, fue Cuitláhuac García. AMLO tomará acciones. Se acercan los primeros 100 días y pediremos cuentas, incluyendo a los gobernadores del partido, particularmente al de Veracruz”.

De ese tamaño la respuesta, no cabe duda, es tiempo de que algunos “pongan sus barbas a remojar”.


alejandroaguirre77@gmail.com

Twitter: @aaguirre_g

www.alejandroaguirre.com.mx

En su última declaración como gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, aún con el golpe de la derrota en su frente, afirmó que se dedicaría, desde ese momento, a buscar un gobernador digno para su estado; alguien que en 6 años le arrebatara el poder a Cuitláhuac García.

Yunes es un “viejo lobo de mar” en operación política. En su plan se encontraba, primero, romper la mayoría del gobernador García en la Legislatura Local, y para ello, no sólo logró que tanto el PES como el PT tomaran su propio camino, sino que algunos diputados morenistas desertaran y formaran una fracción mixta.

La obra maestra de Yunes Linares para “apropiarse” del Congreso pasaba por evitar los juicios políticos contra el fiscal Winckler, y acertó. Los pupilos de Cuitláhuac García lucieron en todo momento desorganizados, perdieron la brújula, y hoy, la Legislatura veracruzana ya no es terreno de Morena.

Resulta claro que el ex gobernador Yunes continúa operando en Veracruz. Si bien es cierto su hijo perdió la elección frente a Morena, (a pesar de juntar más de 1 millón 250 mil votos), se ha dedicado a debilitar los flancos aparentemente fuertes de Cuitláhuac García, y en honor a la verdad, el actual mandatario se la puso fácil.

Ahora, como consecuencia de las acciones de Miguel Yunes y la tibieza de Cuitláhuac García, el Congreso en Veracruz está dividido: de los 50 diputados que lo conforman, incluyendo plurinominales, 24 son morenistas, e increíblemente, los 26 restantes, opositores.

En estos momentos, si no fuera por la fuerza del presidente López Obrador en Veracruz, el gobernador estaría perdido y sin guía alguna. La responsabilidad de lo ocurrido en el Congreso tiene nombre y apellido: Cuitláhuac García.

“¿Cómo observan allá en Palacio que Morena perdiera su mayoría en el Congreso?”, pregunté en conversación whatsapp a una de las “cartas fuertes” de AMLO.

“Morena no perdió el Congreso de tu estado, fue Cuitláhuac García. AMLO tomará acciones. Se acercan los primeros 100 días y pediremos cuentas, incluyendo a los gobernadores del partido, particularmente al de Veracruz”.

De ese tamaño la respuesta, no cabe duda, es tiempo de que algunos “pongan sus barbas a remojar”.


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