/ miércoles 2 de enero de 2019

Moreno Brizuela, la crítica al gobierno de Veracruz

Elías Miguel Moreno Brizuela, exdiputado federal y exsenador, lanzó una velada crítica contra la administración estatal veracruzana, al referirse a lo que calificó como una preocupante ola de inseguridad en la entidad.

Dijo que el índice delictivo ha registrado un repunte en Veracruz de forma reciente y que es lamentable la división que prevalece entre el gobernador Cuitláhuac García Jiménez y el secretario de Gobierno, Éric Patrocinio Cisneros Burgos, por un lado, y el fiscal Jorge Winckler Ortiz por el otro.

Las diferencias entre el Ejecutivo y el fiscal, dijo Moreno Brizuela, abonan a la inestabilidad del estado.

Para contextualizar, Moreno Brizuela era un connotado perredista que llegó a ocupar la oficialía mayor del Comité Ejecutivo Nacional del Sol Azteca. Su más reciente cargo fue la Secretaría de Protección Civil del Gobierno del Distrito Federal en tiempos de Marcelo Ebrard, hoy secretario de Relaciones Exteriores.

Luego de dicho espacio, el de Los Tuxtlas no ha dado pie con bola: en 2016 buscó la candidatura al gobierno de Veracruz por la vía independiente, pero parece que no recibió el apoyo que esperaba.

El año pasado, tras la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador, declaró ante el Club de Periodistas de México que se integraría al equipo de transición del presidente electo; posteriormente, el secretario ejecutivo de la Fundación Alianza por la Salud en México, José Francisco Monroy, se pronunció por Moreno Brizuela como carta para encabezar la Cofepris; sin embargo, el exsenador no fue tomado en cuenta.

Tampoco en el gobierno estatal veracruzano ha tenido un espacio de participación; es decir, su único refugio sería la asociación “Frente por AMLO unidos podemos”, desde donde emite de vez en vez alguna declaración a los medios informativos.

Ayer, entrevistado por la prensa local de Veracruz, Moreno Brizuela se refirió a los problemas de seguridad de la entidad y a las evidentes diferencias entre el nuevo Gobierno del Estado y Jorge Winckler.

Habría que apuntar al respecto que la administración de Cuitláhuac García tiene sólo un mes y resulta ilógico pensar que un problema del tamaño del de la inseguridad se puede resolver en ese lapso, cuando el estado lleva más de una década en crisis por la incidencia delictiva.

En cuanto al tema de la Fiscalía, Moreno Brizuela evita referirse a esa oficina como lo que es, un reducto del yunismo que el actual gobierno estatal no parece dispuesto a soportar.

Las diferencias, en ese contexto, no se dan entre el gobernador y el fiscal de Yunes, sino entre diversas expresiones políticas y sociales de Veracruz —abogados, colectivos de búsqueda de personas desaparecidas, legisladores, etcétera— contra un procurador de justicia que habría sido colocado en ese espacio para responder a los intereses del grupo que estuvo en el poder por un par de años.

Así las cosas, las declaraciones del exsenador y experredista parecen más un intento por llamar la atención que una expresión de preocupación por la inseguridad y la supuesta inestabilidad veracruzana.

Oportunismo político, molestia por llevar al menos dos años en la banca o sólo una declaración desafortunada, lo cierto es que Moreno Brizuela haría bien en afinar su mira al momento de lanzar los dardos, para no evidenciar su desesperación por reflectores.

@luisromero85

Elías Miguel Moreno Brizuela, exdiputado federal y exsenador, lanzó una velada crítica contra la administración estatal veracruzana, al referirse a lo que calificó como una preocupante ola de inseguridad en la entidad.

Dijo que el índice delictivo ha registrado un repunte en Veracruz de forma reciente y que es lamentable la división que prevalece entre el gobernador Cuitláhuac García Jiménez y el secretario de Gobierno, Éric Patrocinio Cisneros Burgos, por un lado, y el fiscal Jorge Winckler Ortiz por el otro.

Las diferencias entre el Ejecutivo y el fiscal, dijo Moreno Brizuela, abonan a la inestabilidad del estado.

Para contextualizar, Moreno Brizuela era un connotado perredista que llegó a ocupar la oficialía mayor del Comité Ejecutivo Nacional del Sol Azteca. Su más reciente cargo fue la Secretaría de Protección Civil del Gobierno del Distrito Federal en tiempos de Marcelo Ebrard, hoy secretario de Relaciones Exteriores.

Luego de dicho espacio, el de Los Tuxtlas no ha dado pie con bola: en 2016 buscó la candidatura al gobierno de Veracruz por la vía independiente, pero parece que no recibió el apoyo que esperaba.

El año pasado, tras la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador, declaró ante el Club de Periodistas de México que se integraría al equipo de transición del presidente electo; posteriormente, el secretario ejecutivo de la Fundación Alianza por la Salud en México, José Francisco Monroy, se pronunció por Moreno Brizuela como carta para encabezar la Cofepris; sin embargo, el exsenador no fue tomado en cuenta.

Tampoco en el gobierno estatal veracruzano ha tenido un espacio de participación; es decir, su único refugio sería la asociación “Frente por AMLO unidos podemos”, desde donde emite de vez en vez alguna declaración a los medios informativos.

Ayer, entrevistado por la prensa local de Veracruz, Moreno Brizuela se refirió a los problemas de seguridad de la entidad y a las evidentes diferencias entre el nuevo Gobierno del Estado y Jorge Winckler.

Habría que apuntar al respecto que la administración de Cuitláhuac García tiene sólo un mes y resulta ilógico pensar que un problema del tamaño del de la inseguridad se puede resolver en ese lapso, cuando el estado lleva más de una década en crisis por la incidencia delictiva.

En cuanto al tema de la Fiscalía, Moreno Brizuela evita referirse a esa oficina como lo que es, un reducto del yunismo que el actual gobierno estatal no parece dispuesto a soportar.

Las diferencias, en ese contexto, no se dan entre el gobernador y el fiscal de Yunes, sino entre diversas expresiones políticas y sociales de Veracruz —abogados, colectivos de búsqueda de personas desaparecidas, legisladores, etcétera— contra un procurador de justicia que habría sido colocado en ese espacio para responder a los intereses del grupo que estuvo en el poder por un par de años.

Así las cosas, las declaraciones del exsenador y experredista parecen más un intento por llamar la atención que una expresión de preocupación por la inseguridad y la supuesta inestabilidad veracruzana.

Oportunismo político, molestia por llevar al menos dos años en la banca o sólo una declaración desafortunada, lo cierto es que Moreno Brizuela haría bien en afinar su mira al momento de lanzar los dardos, para no evidenciar su desesperación por reflectores.

@luisromero85

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