/ lunes 6 de julio de 2020

T-MEC, el libre comercio del PRI que hoy retoma Morena

El miércoles pasado entró en vigor el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Con ello, nuestro país consolida un largo proceso de apertura comercial iniciado el 1 de enero de 1994 y renegociado el 30 de noviembre de 2018. Se trata de un modelo de libre comercio impulsado por gobiernos priistas que hoy retoma el gobierno de Morena.

A la luz de los logros alcanzados por el TLC/NAFTA, el acuerdo ha marcado el crecimiento económico de estos tres países en el último cuarto de siglo. Durante este periodo (1994-2015), el comercio en la región se cuadruplicó, al pasar de 297 mil millones de dólares a 1.14 billones de dólares, lo que impulsó la economía de los tres países y redujo los precios para los consumidores, además de generar millones de empleos.

En conjunto, los países miembros representan el 7% de la población mundial, el 28% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y realizan el 16% del comercio global. Hoy la entrada en vigor del T-MEC ofrece la oportunidad para reactivar la economía nacional y salir de la crisis económica generada por la pandemia del Covid-19.

El inicio de operaciones del T-MEC confirma que México es un socio confiable. Los términos del nuevo tratado permiten garantizar que no habrá cambios de reglas en los términos de la inversión que realicen las empresas de los tres países, lo que ha suavizado las reacciones a los ajustes realizados por el gobierno mexicano en materia de generación de energías limpias.

El tratado brinda garantías firmes a inversionistas, prestadores de servicios, consumidores y productores para seguir apostando por la economía mexicana; además, se consolidan los beneficios comerciales obtenidos desde la entrada en vigor del TLCAN. En estos 26 años, México ha aprendido el significado de competitividad, apertura, eficiencia y reglas claras en el ámbito del comercio internacional.

Un día antes de su entrada en vigor, todas las fuerzas políticas en el Congreso votamos de manera unánime a favor de las nuevas leyes de Protección a la Propiedad Industrial y la Ley de Infraestructura de la Calidad; las reformas al Código Penal y la Ley Federal de Derechos de Autor, así como la armonización al T-MEC de la Ley de impuestos Generales de Importación y Exportación. Con ello, nuestro país está listo para el T-MEC.

Como desde un inicio, México mantiene la independencia y soberanía en materia energética y garantiza la certidumbre jurídica a los prestadores de servicios, exportadores, importadores e inversionistas participantes en este sector estratégico. Además, en el nuevo tratado se incluyen disposiciones para la cooperación en la persecución de delitos como el soborno, cohecho internacional, malversación, desvío de recursos, tráfico de influencias y peculado, cometido por empresas y autoridades de los tres países.

El acuerdo tendrá una duración de 16 años, pero será sometido a revisión cada seis, con lo que se elimina la amenaza de una expiración automática, permitiendo renovarse por otro periodo del mismo tiempo.

El miércoles también celebramos la reunión virtual interparlamentaria entre ambos países, en la que participé en mi carácter de vicepresidente del Grupo de Amistad México-EU. Ahí tuve la oportunidad de dialogar con el congresista demócrata Henry Cuéllar, presidente del Grupo Interparlamentario de EU, quien es reconocido por su posición conciliadora en beneficio del Comercio Internacional, la Defensa de Migrantes y los Derechos Humanos. Es sin duda un buen amigo de México.

Hablamos de comercio pero también de algo que en este momento es lo más importante para ambos países: el impacto sanitario, económico y social del Covid-19. En este momento, Norteamérica es la región del mundo con el mayor número de contagios y entre ambos países suman más de 160 mil fallecimientos.

El pasado 16 de junio, ambos países acordamos extender hasta el 21 de julio el cierre parcial de la frontera terrestre para viajes no esenciales, como turismo y recreación. Con la entrada en vigor del T-MEC es necesario revisar estas restricciones para que se facilite el intercambio de mercancías y se impulse la reactivación económica de ambos lados de la frontera.

Es de reconocerse la madurez y la voluntad del nuevo gobierno de la República para continuar y concluir con el proceso técnico y legislativo del acuerdo firmado en noviembre de 2018. Hoy el T-MEC representa la herramienta más importante para el rescate de nuestra economía y enfrentar los efectos derivados de la pandemia de Covid-19.

Diputado federal del PRI

Facebook.com/HectorYunes

Instagram: hectoryuneslanda

Twt: @HectorYunes

El miércoles pasado entró en vigor el Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Con ello, nuestro país consolida un largo proceso de apertura comercial iniciado el 1 de enero de 1994 y renegociado el 30 de noviembre de 2018. Se trata de un modelo de libre comercio impulsado por gobiernos priistas que hoy retoma el gobierno de Morena.

A la luz de los logros alcanzados por el TLC/NAFTA, el acuerdo ha marcado el crecimiento económico de estos tres países en el último cuarto de siglo. Durante este periodo (1994-2015), el comercio en la región se cuadruplicó, al pasar de 297 mil millones de dólares a 1.14 billones de dólares, lo que impulsó la economía de los tres países y redujo los precios para los consumidores, además de generar millones de empleos.

En conjunto, los países miembros representan el 7% de la población mundial, el 28% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y realizan el 16% del comercio global. Hoy la entrada en vigor del T-MEC ofrece la oportunidad para reactivar la economía nacional y salir de la crisis económica generada por la pandemia del Covid-19.

El inicio de operaciones del T-MEC confirma que México es un socio confiable. Los términos del nuevo tratado permiten garantizar que no habrá cambios de reglas en los términos de la inversión que realicen las empresas de los tres países, lo que ha suavizado las reacciones a los ajustes realizados por el gobierno mexicano en materia de generación de energías limpias.

El tratado brinda garantías firmes a inversionistas, prestadores de servicios, consumidores y productores para seguir apostando por la economía mexicana; además, se consolidan los beneficios comerciales obtenidos desde la entrada en vigor del TLCAN. En estos 26 años, México ha aprendido el significado de competitividad, apertura, eficiencia y reglas claras en el ámbito del comercio internacional.

Un día antes de su entrada en vigor, todas las fuerzas políticas en el Congreso votamos de manera unánime a favor de las nuevas leyes de Protección a la Propiedad Industrial y la Ley de Infraestructura de la Calidad; las reformas al Código Penal y la Ley Federal de Derechos de Autor, así como la armonización al T-MEC de la Ley de impuestos Generales de Importación y Exportación. Con ello, nuestro país está listo para el T-MEC.

Como desde un inicio, México mantiene la independencia y soberanía en materia energética y garantiza la certidumbre jurídica a los prestadores de servicios, exportadores, importadores e inversionistas participantes en este sector estratégico. Además, en el nuevo tratado se incluyen disposiciones para la cooperación en la persecución de delitos como el soborno, cohecho internacional, malversación, desvío de recursos, tráfico de influencias y peculado, cometido por empresas y autoridades de los tres países.

El acuerdo tendrá una duración de 16 años, pero será sometido a revisión cada seis, con lo que se elimina la amenaza de una expiración automática, permitiendo renovarse por otro periodo del mismo tiempo.

El miércoles también celebramos la reunión virtual interparlamentaria entre ambos países, en la que participé en mi carácter de vicepresidente del Grupo de Amistad México-EU. Ahí tuve la oportunidad de dialogar con el congresista demócrata Henry Cuéllar, presidente del Grupo Interparlamentario de EU, quien es reconocido por su posición conciliadora en beneficio del Comercio Internacional, la Defensa de Migrantes y los Derechos Humanos. Es sin duda un buen amigo de México.

Hablamos de comercio pero también de algo que en este momento es lo más importante para ambos países: el impacto sanitario, económico y social del Covid-19. En este momento, Norteamérica es la región del mundo con el mayor número de contagios y entre ambos países suman más de 160 mil fallecimientos.

El pasado 16 de junio, ambos países acordamos extender hasta el 21 de julio el cierre parcial de la frontera terrestre para viajes no esenciales, como turismo y recreación. Con la entrada en vigor del T-MEC es necesario revisar estas restricciones para que se facilite el intercambio de mercancías y se impulse la reactivación económica de ambos lados de la frontera.

Es de reconocerse la madurez y la voluntad del nuevo gobierno de la República para continuar y concluir con el proceso técnico y legislativo del acuerdo firmado en noviembre de 2018. Hoy el T-MEC representa la herramienta más importante para el rescate de nuestra economía y enfrentar los efectos derivados de la pandemia de Covid-19.

Diputado federal del PRI

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