/ lunes 10 de febrero de 2020

Abundan anexos en Veracruz; sólo 22, en regla

Uno está en Tuxpan, dos en Poza Rica, nueve en Xalapa, cuatro en Córdoba, tres en Orizaba, dos en Veracruz puerto y uno en Coatzacoalcos

En los últimos años, el consumo de alcohol o algún tipo de droga se ha convertido en un mal que atrapa a personas a temprana edad y cuando es detectado por la familia del consumidor suelen intervenir con algún método para alejar a su ser querido del consumo de cualquier droga. En Veracruz, pese a que es común encontrar estos lugares en cualquier colonia, sólo 22 cuentan con las condiciones para ofrecer el servicio, indicó la Conadic en su portal oficial.

Cuando el familiar se encuentra en una etapa complicada en su mayoría recurren a un centro de rehabilitación, conocido coloquialmente como anexo, para tratar de ayudarlo, desafortunadamente algunos lugares carecen de lo necesario para lograr el objetivo, pues varios no están registrados ante la Comisión Estatal Contra las Adicciones Veracruz.

La Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) señala en su página oficial que, junto con la Comisión Estatal Contra las Adicciones Veracruz, tienen registrados en la plataforma de Conadic 22 centros de rehabilitación reconocidos y aptos para la prevención, tratamiento y control de las adicciones, sin embargo, en todos los municipios de la entidad abundan estos centros, donde muchas veces el personal no está capacitado ni el inmueble cuenta con las condiciones de seguridad.

De los establecimientos que están censados uno está en Tuxpan, dos en Poza Rica, nueve en Xalapa, cuatro en Córdoba, tres en Orizaba, dos en Veracruz puerto y uno en Coatzacoalcos, los cuales brindan tratamiento profesional con médicos, psicólogos, trabajadores sociales y personal de enfermería.

En información publicada por Diario de Xalapa el 19 de agosto de 2018, un hombre que se encontraba rehabilitándose en un anexo en la congregación de Paso del Bobo perdió la vida por causas que no fueron aclaradas, por lo que autoridades se presentaron en ese lugar para tomar conocimiento.

Según testigos, señalaron que en ese sitio se escuchan gritos y lamentos que vienen de adentro. También supuestamente el cuerpo presentaba golpes en varias partes, por lo que la hipótesis es que falleció por las heridas que recibió como parte de la “terapia” y le causaron la muerte. Familiares del finado en ese momento solicitaron la intervención de las autoridades

El viernes 25 de enero de 2019 en Minatitlán, en la congregación de Capoacan, se registró la muerte de un hombre, supuestamente le dio un infarto por no soportar encontrarse encerrado.

Mientras en 2015 fue reportado el fallecimiento de un hombre en un Centro de Rehabilitación para enfermos de alcoholismo y drogadicción en Papantla, el cual se dio a conocer en su momento tenía pocos días de haber ingresado al lugar.

Un casó más se reportó, pero ahora en Orizaba, en julio de 2018, donde un hombre murió dentro de un anexo ubicado en la colonia El Espinal y sobre el deceso no se dieron a conocer los pormenores.

Estos casos se unen a las quejas que suelen expresar las personas que se “rehabilitan” o escapan de esos lugares que no están bajo el control de alguna autoridad.

En los últimos años, el consumo de alcohol o algún tipo de droga se ha convertido en un mal que atrapa a personas a temprana edad y cuando es detectado por la familia del consumidor suelen intervenir con algún método para alejar a su ser querido del consumo de cualquier droga. En Veracruz, pese a que es común encontrar estos lugares en cualquier colonia, sólo 22 cuentan con las condiciones para ofrecer el servicio, indicó la Conadic en su portal oficial.

Cuando el familiar se encuentra en una etapa complicada en su mayoría recurren a un centro de rehabilitación, conocido coloquialmente como anexo, para tratar de ayudarlo, desafortunadamente algunos lugares carecen de lo necesario para lograr el objetivo, pues varios no están registrados ante la Comisión Estatal Contra las Adicciones Veracruz.

La Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic) señala en su página oficial que, junto con la Comisión Estatal Contra las Adicciones Veracruz, tienen registrados en la plataforma de Conadic 22 centros de rehabilitación reconocidos y aptos para la prevención, tratamiento y control de las adicciones, sin embargo, en todos los municipios de la entidad abundan estos centros, donde muchas veces el personal no está capacitado ni el inmueble cuenta con las condiciones de seguridad.

De los establecimientos que están censados uno está en Tuxpan, dos en Poza Rica, nueve en Xalapa, cuatro en Córdoba, tres en Orizaba, dos en Veracruz puerto y uno en Coatzacoalcos, los cuales brindan tratamiento profesional con médicos, psicólogos, trabajadores sociales y personal de enfermería.

En información publicada por Diario de Xalapa el 19 de agosto de 2018, un hombre que se encontraba rehabilitándose en un anexo en la congregación de Paso del Bobo perdió la vida por causas que no fueron aclaradas, por lo que autoridades se presentaron en ese lugar para tomar conocimiento.

Según testigos, señalaron que en ese sitio se escuchan gritos y lamentos que vienen de adentro. También supuestamente el cuerpo presentaba golpes en varias partes, por lo que la hipótesis es que falleció por las heridas que recibió como parte de la “terapia” y le causaron la muerte. Familiares del finado en ese momento solicitaron la intervención de las autoridades

El viernes 25 de enero de 2019 en Minatitlán, en la congregación de Capoacan, se registró la muerte de un hombre, supuestamente le dio un infarto por no soportar encontrarse encerrado.

Mientras en 2015 fue reportado el fallecimiento de un hombre en un Centro de Rehabilitación para enfermos de alcoholismo y drogadicción en Papantla, el cual se dio a conocer en su momento tenía pocos días de haber ingresado al lugar.

Un casó más se reportó, pero ahora en Orizaba, en julio de 2018, donde un hombre murió dentro de un anexo ubicado en la colonia El Espinal y sobre el deceso no se dieron a conocer los pormenores.

Estos casos se unen a las quejas que suelen expresar las personas que se “rehabilitan” o escapan de esos lugares que no están bajo el control de alguna autoridad.