/ jueves 3 de enero de 2019

 Estudiantes de bachillerato, los más vulnerables en internet

Una investigación de la Universidad Autónoma Metropolitana reveló que pocos conocen el uso que se da a sus datos personales

Los estudiantes de nivel medio superior son el sector más vulnerable en el mundo digital porque, al dejar sus datos personales, se exponen a sufrir ciberabuso, acoso o extorsión.

De acuerdo con la investigación Estrategias de comunicación para que estudiantes de nivel medio superior conozcan el concepto y proceso de conformación de la huella digital y sus implicaciones, cuyos autores son universitarios de la Maestría en Diseño, Información y Comunicación de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), si bien el uso de Internet es algo común entre la población, en especial en zonas urbanas, pocos conocen el uso que se da a sus datos personales y pocos saben que algunos de los sitios que visitan tienen como misión principal la recolección de datos.

Los datos y la conformación de la metodología fueron obtenidos durante un taller realizado en una preparatoria del Gobierno de la Ciudad de México, partiendo de la preocupación concreta de que Google, a partir de búsquedas, saturaba con productos específicos las aplicaciones a las que ingresaban los jóvenes usuarios.

Cada usuario de la red cuenta con una identidad de navegación que se va conformando por la inscripción a aplicaciones como Facebook, Twitter, Gmail o Instagram, así como las fotos, textos y videos que publique y el tipo de búsquedas y páginas que visita. A

Alejandra Mateos Gómez, Griselda Velázquez Villar, Berenice Sánchez Hernández y Jesús Manuel Campiña Roldán consideraron como sujeto de estudio los estudiantes de bachillerato, ya que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), es el “grupo más activo en el ciberespacio a través de diferentes dispositivos, pero no cuenta con herramientas para informarse y saber cómo funciona la industria detrás de la red. El interés de la investigación es que todas las personas –como ciudadanos digitales– conozcan la manera de operar de la industria y, con esa conciencia, puedan tomar decisiones, pues no solo se trata de publicar o mandar una foto, sino que hay que saber que dicho documento permanecerá definitivamente en la web”.

Resaltaron los universitarios de la UAM que “por el simple hecho de navegar, las diferentes compañías pueden conocer la ubicación, qué dispositivo utiliza, así como los lugares más frecuentados y las principales búsquedas de cualquier usuario, información que si cae en manos equivocadas, puede ser muy peligroso”.

Los maestrantes explicaron que las páginas web utilizan el almacenamiento de información para fines comerciales y aplicaciones como Facebook venden información para que otras empresas puedan promover y ofrecer sus productos de una manera más efectiva, sin embargo, cualquiera con conocimientos de programación puede tener acceso a ese registro, que también puede ser utilizado en campañas electorales, como ocurrió recientemente en Estados Unidos.

Sin embargo, gracias a la información y preferencias recabadas de los usuarios, muchas aplicaciones tienen mayor funcionalidad y se convierten en herramientas útiles para la vida diaria, como son Waze o Google Maps, servicios de mensajería o de transporte como Uber o Rappi.


Los estudiantes de nivel medio superior son el sector más vulnerable en el mundo digital porque, al dejar sus datos personales, se exponen a sufrir ciberabuso, acoso o extorsión.

De acuerdo con la investigación Estrategias de comunicación para que estudiantes de nivel medio superior conozcan el concepto y proceso de conformación de la huella digital y sus implicaciones, cuyos autores son universitarios de la Maestría en Diseño, Información y Comunicación de la Unidad Cuajimalpa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), si bien el uso de Internet es algo común entre la población, en especial en zonas urbanas, pocos conocen el uso que se da a sus datos personales y pocos saben que algunos de los sitios que visitan tienen como misión principal la recolección de datos.

Los datos y la conformación de la metodología fueron obtenidos durante un taller realizado en una preparatoria del Gobierno de la Ciudad de México, partiendo de la preocupación concreta de que Google, a partir de búsquedas, saturaba con productos específicos las aplicaciones a las que ingresaban los jóvenes usuarios.

Cada usuario de la red cuenta con una identidad de navegación que se va conformando por la inscripción a aplicaciones como Facebook, Twitter, Gmail o Instagram, así como las fotos, textos y videos que publique y el tipo de búsquedas y páginas que visita. A

Alejandra Mateos Gómez, Griselda Velázquez Villar, Berenice Sánchez Hernández y Jesús Manuel Campiña Roldán consideraron como sujeto de estudio los estudiantes de bachillerato, ya que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), es el “grupo más activo en el ciberespacio a través de diferentes dispositivos, pero no cuenta con herramientas para informarse y saber cómo funciona la industria detrás de la red. El interés de la investigación es que todas las personas –como ciudadanos digitales– conozcan la manera de operar de la industria y, con esa conciencia, puedan tomar decisiones, pues no solo se trata de publicar o mandar una foto, sino que hay que saber que dicho documento permanecerá definitivamente en la web”.

Resaltaron los universitarios de la UAM que “por el simple hecho de navegar, las diferentes compañías pueden conocer la ubicación, qué dispositivo utiliza, así como los lugares más frecuentados y las principales búsquedas de cualquier usuario, información que si cae en manos equivocadas, puede ser muy peligroso”.

Los maestrantes explicaron que las páginas web utilizan el almacenamiento de información para fines comerciales y aplicaciones como Facebook venden información para que otras empresas puedan promover y ofrecer sus productos de una manera más efectiva, sin embargo, cualquiera con conocimientos de programación puede tener acceso a ese registro, que también puede ser utilizado en campañas electorales, como ocurrió recientemente en Estados Unidos.

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