/ viernes 11 de septiembre de 2020

Filarmónica de Nueva York traslada su música a las calles

Ante la cancelación de la temporada de conciertos de otoño, la orquesta trasladó su música del Lincoln Center a Brooklyn

El sonido de las cuerdas se eleva el viernes por la mañana desde un pequeño triángulo verde en el centro del distrito de Brooklyn, proviene de los instrumentos de los músicos de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, lejos de su habitual sede en el Lincoln Center de Manhattan.

Con la temporada de otoño cancelada y la sala cerrada debido a la pandemia de coronavirus, Quan Ge, Cong Wu y sus violines actúan frente a la furgoneta de la orquesta, que acertadamente se llama Bandwagon, un juego de palabras entre "tren en marcha" y "vehículo de la orquesta".

La filarmónica eligió ese nuevo formato, que presenta tres veces al día los viernes, sábados y domingos, hasta mediados de octubre, para encontrarse con los neoyorquinos en las calles.

Algunos pasan sin ver, pero otros se detienen a escuchar estas melodías que se mezclan con los ruidos de la ciudad, como la bocina de un camión cuyo tono coincide milagrosamente con la canción.

En este momento, "es como si la ciudad fuera nuestra orquesta y que nosotros fuéramos los solistas", se maravilla Anthony Roth Costanzo, cantante de ópera y productor de esta serie de mini-conciertos "pop-up", que se apoderan de los cuatro rincones de la metrópoli estadounidense sin anunciarse de antemano.

"En este periodo de pandemia de Covid-19, de cambio social, estamos explorando nuevas formas para entrar en contacto con la gente", explica el contratenor. "Tenemos que reinventar las formas de ir a los conciertos", expresa.

"No se trata sólo de que la gente venga a nuestra casa, a nuestro local, se trata de presentarnos al mundo y mostrar lo que la música puede hacer", añade.

Además del lugar, la orquesta filarmónica más antigua de Estados Unidos, con 178 años de edad, también ha ampliado su repertorio para atraer a los espectadores.

En el pequeño jardín público de Brooklyn, a pocos metros de la Academia de Música de Brooklyn, los músicos, utilizando tapabocas y separados como mandan los protocolos sanitarios, terminan con la balada Somewhere del musical West Side Story. Los miembros de la banda cambiaron su sobria indumentaria de la sala de conciertos por camisetas y gafas de sol y animan al público a acercarse e incluso a bailar.

Anthony Roth Costanzo está a cargo de la animación entre canciones, con un micrófono en mano desde la parte trasera de la camioneta.

Los conductores bajan las ventanillas para escuchar algunas notas de un arreglo de cuerdas del himno tributo de Nueva York Empire State of Mind (Part II) de la cantante pop Alicia Keys.

NECESITAMOS UN ESCENARIO

"¡Te amo!" grita Lorri, una mujer con lágrimas en los ojos después de la seria interpretación de Lachrimae Pavan. "Me conmovió", dice poco después, emocionada por este concierto que para ella es "un regalo del cielo".

Desde el comienzo de la pandemia y el cierre de la mayoría de las salas de espectáculos en Estados Unidos, los conciertos virtuales se han multiplicado en un intento por llenar el vacío.

Pero "no es lo mismo", según Cong Wu. "La música es la comunicación y necesitamos un escenario", precisa.

La Filarmónica de Nueva York mantiene en secreto la ubicación de estas actuaciones al aire libre para evitar las multitudes y crear condiciones para una propagación del coronavirus.

Pero incluso frente a unas pocas docenas de espectadores elegidos al azar, no todos ellos amantes de la música clásica, con la debida distancia social "es agradable sentir la energía de la gente", se regocija el violinista.

"Hubo un momento al final, cuando los violines se callaron, en el que hubo un silencio perfecto, del tipo que se escucha en una sala de conciertos", comenta Anthony Roth Costanzo.

"Podía sentir que la gente se ponía en contacto", afirma. "No sólo entre ellos y nosotros, sino también entre nosotros. Es tan importante en el mundo de hoy", subraya el intérprete.




Te recomendamos el podcast ⬇️

Apple Podcasts

Google Podcasts

Spotify

Acast

Deezer



Lee también otros contenidos de Normal ⬇️

El sonido de las cuerdas se eleva el viernes por la mañana desde un pequeño triángulo verde en el centro del distrito de Brooklyn, proviene de los instrumentos de los músicos de la Orquesta Filarmónica de Nueva York, lejos de su habitual sede en el Lincoln Center de Manhattan.

Con la temporada de otoño cancelada y la sala cerrada debido a la pandemia de coronavirus, Quan Ge, Cong Wu y sus violines actúan frente a la furgoneta de la orquesta, que acertadamente se llama Bandwagon, un juego de palabras entre "tren en marcha" y "vehículo de la orquesta".

La filarmónica eligió ese nuevo formato, que presenta tres veces al día los viernes, sábados y domingos, hasta mediados de octubre, para encontrarse con los neoyorquinos en las calles.

Algunos pasan sin ver, pero otros se detienen a escuchar estas melodías que se mezclan con los ruidos de la ciudad, como la bocina de un camión cuyo tono coincide milagrosamente con la canción.

En este momento, "es como si la ciudad fuera nuestra orquesta y que nosotros fuéramos los solistas", se maravilla Anthony Roth Costanzo, cantante de ópera y productor de esta serie de mini-conciertos "pop-up", que se apoderan de los cuatro rincones de la metrópoli estadounidense sin anunciarse de antemano.

"En este periodo de pandemia de Covid-19, de cambio social, estamos explorando nuevas formas para entrar en contacto con la gente", explica el contratenor. "Tenemos que reinventar las formas de ir a los conciertos", expresa.

"No se trata sólo de que la gente venga a nuestra casa, a nuestro local, se trata de presentarnos al mundo y mostrar lo que la música puede hacer", añade.

Además del lugar, la orquesta filarmónica más antigua de Estados Unidos, con 178 años de edad, también ha ampliado su repertorio para atraer a los espectadores.

En el pequeño jardín público de Brooklyn, a pocos metros de la Academia de Música de Brooklyn, los músicos, utilizando tapabocas y separados como mandan los protocolos sanitarios, terminan con la balada Somewhere del musical West Side Story. Los miembros de la banda cambiaron su sobria indumentaria de la sala de conciertos por camisetas y gafas de sol y animan al público a acercarse e incluso a bailar.

Anthony Roth Costanzo está a cargo de la animación entre canciones, con un micrófono en mano desde la parte trasera de la camioneta.

Los conductores bajan las ventanillas para escuchar algunas notas de un arreglo de cuerdas del himno tributo de Nueva York Empire State of Mind (Part II) de la cantante pop Alicia Keys.

NECESITAMOS UN ESCENARIO

"¡Te amo!" grita Lorri, una mujer con lágrimas en los ojos después de la seria interpretación de Lachrimae Pavan. "Me conmovió", dice poco después, emocionada por este concierto que para ella es "un regalo del cielo".

Desde el comienzo de la pandemia y el cierre de la mayoría de las salas de espectáculos en Estados Unidos, los conciertos virtuales se han multiplicado en un intento por llenar el vacío.

Pero "no es lo mismo", según Cong Wu. "La música es la comunicación y necesitamos un escenario", precisa.

La Filarmónica de Nueva York mantiene en secreto la ubicación de estas actuaciones al aire libre para evitar las multitudes y crear condiciones para una propagación del coronavirus.

Pero incluso frente a unas pocas docenas de espectadores elegidos al azar, no todos ellos amantes de la música clásica, con la debida distancia social "es agradable sentir la energía de la gente", se regocija el violinista.

"Hubo un momento al final, cuando los violines se callaron, en el que hubo un silencio perfecto, del tipo que se escucha en una sala de conciertos", comenta Anthony Roth Costanzo.

"Podía sentir que la gente se ponía en contacto", afirma. "No sólo entre ellos y nosotros, sino también entre nosotros. Es tan importante en el mundo de hoy", subraya el intérprete.




Te recomendamos el podcast ⬇️

Apple Podcasts

Google Podcasts

Spotify

Acast

Deezer



Lee también otros contenidos de Normal ⬇️

Local

Tenían empleo, pero 45 mil veracruzanos no han podido recuperarlo

El sector turismo no ha logrado recuperarse, mientras que el comercio se encuentra muy golpeado sobre todo en las grandes ciudades

Local

Por esta razón no hay futbol de Primera División en Veracruz

La acusación por fraude del expropietario del equipo Tiburones Rojos de Veracruz ha ocasionado que no se pueda incorporar al estadio Luis "Pirata" Fuente como una sede de futbol profesional

Local

Estas escuelas han sido robadas una y otra vez

Desde aparatos electrónicos, una podadora de césped, dos amplificadores y tres bocinas, entre otros artículos con un monto de pérdidas que asciende los 15 mil pesos

Policiaca

¿Te imaginas una camioneta con tanques de gas en tu azotea?, sucedió

Aparentemente una falla mecánica provocó que el conductor del vehículo, cargado con cilindros de gas, perdiera el control de la unidad

Local

Tenían empleo, pero 45 mil veracruzanos no han podido recuperarlo

El sector turismo no ha logrado recuperarse, mientras que el comercio se encuentra muy golpeado sobre todo en las grandes ciudades

Local

Bulevar Xalapa-Banderilla, escenario de choques y muertes

Es un riesgo para automovilistas y peatones, coinciden vecinos y comerciantes de la zona; piden colocar reductores de velocidad y no dejar pasar tráileres

Policiaca

Cuatro migrantes cubanos murieron en volcadura

Los lesionados fueron trasladados a un hospital de Oluta, donde permanecen en el área de urgencias

Local

Estate en alerta; puede haber deslaves

Se espera que en las siguientes horas aumente significativamente el potencial de lluvias y tormentas, ráfagas de viento, actividad eléctrica y caída de granizo

Local

Por esta razón no hay futbol de Primera División en Veracruz

La acusación por fraude del expropietario del equipo Tiburones Rojos de Veracruz ha ocasionado que no se pueda incorporar al estadio Luis "Pirata" Fuente como una sede de futbol profesional