/ lunes 12 de noviembre de 2018

Políticos que pueden dar lástima

En la época moderna, tras ser presidente de México, el que quiera seguir en la política activa y abierta se arriesga a dar lástima.

Porfirio Díaz, en el siglo antepasado, siguió y terminó de dictador; en el siglo pasado Plutarco Elías Calles continuó y logró un maximato que, cuando alguien con arrestos llegó a la presidencia (Lázaro Cárdenas), lo derrumbó de inmediato.

A partir de ahí algunos han querido prolongar su presencia en Los Pinos vía la reelección, pero su ambición sólo ha quedado en aspiración frustrada que por lo mismo negaron públicamente.

Seis años se les hacía poco a los que se sintieron salvadores de la patria, mareados por el poder que da la presidencia y por las palabras de los aduladores de la corte, que zalameramente y a conveniencia ayudan a hacer creer dioses a quienes equivocadamente se sienten muy inteligentes.

En fin, el penúltimo caso de quien pretendió prolongar su mandato fue Carlos Salinas de Gortari pero, quién lo iba a decir, lo paró en seco su pupilo que creyó más manipulable, Ernesto Zedillo.

Salinas sigue dando guerra en la política, pero su influencia ha disminuido considerablemente y en su momento, tras el encarcelamiento de su hermano, dio lástima con su dizque huelga de hambre en Monterrey.

Un antidemocrático acusa que hay antidemocracia

Ahora hay otro expresidente dando lástima, Felipe Calderón Hinojosa.

En su momento le resultó ser rebelde ante Vicente Fox, a quien le arrebató la sucesión. Fox enfiló a su gris secretario de Gobernación, Santiago Creel, pero no pudo ni supo hacerlo ganar en la contienda interna. Después de eso FCH, apoyado por las cúpulas del poder económico y político en México, ganó forzadamente la elección a López Obrador.

Tuvo sus seis años para mejorar las condiciones sociales, políticas y económicas de los mexicanos, pero no pudo. Su gobierno se perdió en su tendencia al autoritarismo y al final lo que entregó fue cientos de miles de muertos en su guerra contra el narcotráfico.

Este año quiso regresar vía su esposa, Margarita Zavala, pero al darse cuenta que no tenían ninguna posibilidad se retiraron de la contienda.

Y ayer, el expresidente, tras hacerse el aparecido en la votación para elegir al presidente del CEN del PAN, anunció que renuncia a esa organización.

Calderón dijo que está cancelada la democracia en Acción Nacional, que los comicios de ayer corroboran el control envilecedor y que la próxima dirigencia es una fiel expresión de la corrupción, mediocridad y la manipulación que la ciudadanía ha castigado severamente en las urnas.

Nada expresó, por decir algo, de que él fue también antidemocrático al imponer, primero, a Germán Martínez Cázares y, luego, a César Nava en la presidencia del CEN del PAN, ni cómo impuso candidatos a las gubernaturas, senadurías y diputaciones federales.

Calderón va ahora por la formación de su partido, pero por lo pronto da lástima ver cómo este expresidente pretende seguir vigente en la política mexicana.

José Mancha y Joaquín Guzmán Avilés se declararon vencedores en la contienda para elegir al presidente del Comité Directivo Estatal del PAN.

Es obvio que Guzmán dio la pelea, pero los votos, por poco pero no le dieron. A lo mejor impugna, pero creo que de nada le servirá.

Mancha seguirá en la dirigencia; Sergio Hernández, en la coordinación de la bancada panista, y lo mejor que pueden hacer es coordinarse.

En la época moderna, tras ser presidente de México, el que quiera seguir en la política activa y abierta se arriesga a dar lástima.

Porfirio Díaz, en el siglo antepasado, siguió y terminó de dictador; en el siglo pasado Plutarco Elías Calles continuó y logró un maximato que, cuando alguien con arrestos llegó a la presidencia (Lázaro Cárdenas), lo derrumbó de inmediato.

A partir de ahí algunos han querido prolongar su presencia en Los Pinos vía la reelección, pero su ambición sólo ha quedado en aspiración frustrada que por lo mismo negaron públicamente.

Seis años se les hacía poco a los que se sintieron salvadores de la patria, mareados por el poder que da la presidencia y por las palabras de los aduladores de la corte, que zalameramente y a conveniencia ayudan a hacer creer dioses a quienes equivocadamente se sienten muy inteligentes.

En fin, el penúltimo caso de quien pretendió prolongar su mandato fue Carlos Salinas de Gortari pero, quién lo iba a decir, lo paró en seco su pupilo que creyó más manipulable, Ernesto Zedillo.

Salinas sigue dando guerra en la política, pero su influencia ha disminuido considerablemente y en su momento, tras el encarcelamiento de su hermano, dio lástima con su dizque huelga de hambre en Monterrey.

Un antidemocrático acusa que hay antidemocracia

Ahora hay otro expresidente dando lástima, Felipe Calderón Hinojosa.

En su momento le resultó ser rebelde ante Vicente Fox, a quien le arrebató la sucesión. Fox enfiló a su gris secretario de Gobernación, Santiago Creel, pero no pudo ni supo hacerlo ganar en la contienda interna. Después de eso FCH, apoyado por las cúpulas del poder económico y político en México, ganó forzadamente la elección a López Obrador.

Tuvo sus seis años para mejorar las condiciones sociales, políticas y económicas de los mexicanos, pero no pudo. Su gobierno se perdió en su tendencia al autoritarismo y al final lo que entregó fue cientos de miles de muertos en su guerra contra el narcotráfico.

Este año quiso regresar vía su esposa, Margarita Zavala, pero al darse cuenta que no tenían ninguna posibilidad se retiraron de la contienda.

Y ayer, el expresidente, tras hacerse el aparecido en la votación para elegir al presidente del CEN del PAN, anunció que renuncia a esa organización.

Calderón dijo que está cancelada la democracia en Acción Nacional, que los comicios de ayer corroboran el control envilecedor y que la próxima dirigencia es una fiel expresión de la corrupción, mediocridad y la manipulación que la ciudadanía ha castigado severamente en las urnas.

Nada expresó, por decir algo, de que él fue también antidemocrático al imponer, primero, a Germán Martínez Cázares y, luego, a César Nava en la presidencia del CEN del PAN, ni cómo impuso candidatos a las gubernaturas, senadurías y diputaciones federales.

Calderón va ahora por la formación de su partido, pero por lo pronto da lástima ver cómo este expresidente pretende seguir vigente en la política mexicana.

José Mancha y Joaquín Guzmán Avilés se declararon vencedores en la contienda para elegir al presidente del Comité Directivo Estatal del PAN.

Es obvio que Guzmán dio la pelea, pero los votos, por poco pero no le dieron. A lo mejor impugna, pero creo que de nada le servirá.

Mancha seguirá en la dirigencia; Sergio Hernández, en la coordinación de la bancada panista, y lo mejor que pueden hacer es coordinarse.

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