/ sábado 13 de abril de 2024

Está prohibida la Epístola de Melchor Ocampo

La Epístola de Melchor Ocampo es una carta que se escribió teniendo como destino a quienes fueran a contraer matrimonio, pues formó parte de la Ley de Matrimonio Civil, propiciada por Melchor Ocampo y que el presidente Benito Juárez promulgara el 23 de julio de 1859.

En esa ley se exigía, como requisito esencial de validez del acto jurídico solemne del matrimonio, la lectura. Lo interesante el texto 15 que se conoce como “Epístola de Melchor Ocampo” y que a continuación se reproduce:

La mujer, cuyas principales dotes son la abnegación, la belleza, la compasión, la perspicacia y la ternura debe dar y dará al marido obediencia, agrado, asistencia, consuelo y consejo, tratándolo siempre con la veneración que se debe a la persona que nos apoya y defiende, y con la delicadeza de quien no quiere exasperar la parte brusca, irritable y dura de sí mismo propia de su carácter. El uno y el otro se deben y tendrán respeto, deferencia, fidelidad, confianza y ternura, ambos procurarán que lo que el uno se esperaba del otro al unirse con él, no vaya a desmentirse con la unión. Que ambos deben prudenciar y atenuar sus faltas. Nunca se dirán injurias, porque las injurias entre los casados deshonran al que las vierte, y prueban su falta de tino o de cordura en la elección, ni mucho menos se maltratará de obra, porque es villano y cobarde abusar de la fuerza.

1870 deja sin efecto y queda abrogada la obligación de leer esta carta para los contrayentes ya que nace el Código Civil, pero desafortunadamente por machismo, ignorancia y costumbre la siguieron leyendo, pero algo más, por interés, ya que los contrayentes dejaban jugosas propinas cuando daban lectura la “Epístola de Melchor Ocampo”.

Sin embargo, algunos estados seguían dando lectura a lo mismo, por tal motivo el machismo y discriminación por parte del esposo se seguía dando, así como por parte de la mujer no olvidaba que tenía que ser abnegada y soportar hasta la irritación y ser el agrado como una obligación y que era la parte débil del matrimonio.

El 28 de febrero de 2006 la Cámara de Diputados emitió un exhorta a los diferentes gobiernos estatales, de no utilizar más esta epístola, situación que continuó en los municipios.

El 26 de abril del 2007 la Cámara de Diputados emitió un acuerdo ya que la Comisión de Equidad y Género en punto de acuerdo, dicha comisión considera que atenta contra los derechos y la dignidad de las mujeres y contradice la Constitución federal, en su artículo 4, donde dice que el hombre y la mujer son iguales ante la ley, por tal motivo solicita eliminar y prohibir dicha lectura para los contrayentes, con fundamento en el Artículo 66, párrafo 1, inciso B, de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos.

Como entenderán, hasta el año 2007 el Congreso hizo caso y da la orden después de 137 años; ya estaba ordenado y abrogada la ley del matrimonio y esa epístola, sin embargo, en municipios lejanos, como en las serranías, en los ranchos y cuando los contrayentes lo hacen en lugares fuera del Registro Civil, siguen leyendo aún la “Epístola de Melchor Ocampo”, por intereses, machismo e ignorancia.

lexfemme.12@hotmail.com

La Epístola de Melchor Ocampo es una carta que se escribió teniendo como destino a quienes fueran a contraer matrimonio, pues formó parte de la Ley de Matrimonio Civil, propiciada por Melchor Ocampo y que el presidente Benito Juárez promulgara el 23 de julio de 1859.

En esa ley se exigía, como requisito esencial de validez del acto jurídico solemne del matrimonio, la lectura. Lo interesante el texto 15 que se conoce como “Epístola de Melchor Ocampo” y que a continuación se reproduce:

La mujer, cuyas principales dotes son la abnegación, la belleza, la compasión, la perspicacia y la ternura debe dar y dará al marido obediencia, agrado, asistencia, consuelo y consejo, tratándolo siempre con la veneración que se debe a la persona que nos apoya y defiende, y con la delicadeza de quien no quiere exasperar la parte brusca, irritable y dura de sí mismo propia de su carácter. El uno y el otro se deben y tendrán respeto, deferencia, fidelidad, confianza y ternura, ambos procurarán que lo que el uno se esperaba del otro al unirse con él, no vaya a desmentirse con la unión. Que ambos deben prudenciar y atenuar sus faltas. Nunca se dirán injurias, porque las injurias entre los casados deshonran al que las vierte, y prueban su falta de tino o de cordura en la elección, ni mucho menos se maltratará de obra, porque es villano y cobarde abusar de la fuerza.

1870 deja sin efecto y queda abrogada la obligación de leer esta carta para los contrayentes ya que nace el Código Civil, pero desafortunadamente por machismo, ignorancia y costumbre la siguieron leyendo, pero algo más, por interés, ya que los contrayentes dejaban jugosas propinas cuando daban lectura la “Epístola de Melchor Ocampo”.

Sin embargo, algunos estados seguían dando lectura a lo mismo, por tal motivo el machismo y discriminación por parte del esposo se seguía dando, así como por parte de la mujer no olvidaba que tenía que ser abnegada y soportar hasta la irritación y ser el agrado como una obligación y que era la parte débil del matrimonio.

El 28 de febrero de 2006 la Cámara de Diputados emitió un exhorta a los diferentes gobiernos estatales, de no utilizar más esta epístola, situación que continuó en los municipios.

El 26 de abril del 2007 la Cámara de Diputados emitió un acuerdo ya que la Comisión de Equidad y Género en punto de acuerdo, dicha comisión considera que atenta contra los derechos y la dignidad de las mujeres y contradice la Constitución federal, en su artículo 4, donde dice que el hombre y la mujer son iguales ante la ley, por tal motivo solicita eliminar y prohibir dicha lectura para los contrayentes, con fundamento en el Artículo 66, párrafo 1, inciso B, de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos.

Como entenderán, hasta el año 2007 el Congreso hizo caso y da la orden después de 137 años; ya estaba ordenado y abrogada la ley del matrimonio y esa epístola, sin embargo, en municipios lejanos, como en las serranías, en los ranchos y cuando los contrayentes lo hacen en lugares fuera del Registro Civil, siguen leyendo aún la “Epístola de Melchor Ocampo”, por intereses, machismo e ignorancia.

lexfemme.12@hotmail.com