/ jueves 5 de septiembre de 2019

Manuel Martínez Morales

Sir Isaac, sir Isaac, ¿estás ahí? ¿estás ahí? ¡Suenen las campanas, suenen las campanas! Din, don, dan… Recreo la escena de la manzana cayendo sobre tu cabeza que, según algunos de tus biógrafos, el hecho es cierto, disparando en tu cerebro los luminosos conceptos plasmados, luego, en tu obra magna: Philosophiæ naturalis principia mathematica, más conocidos como los Principia, donde se describe la ley de la gravitación universal y estableció las bases de la mecánica clásica mediante las leyes que llevan tu nombre. Entre tus otros descubrimientos científicos destacan los trabajos sobre la naturaleza de la luz y la óptica, y en matemáticas, el desarrollo del cálculo infinitesimal.

Newton comparte con Gottfried Leibniz el crédito por el desarrollo del cálculo integral y diferencial, que utilizó para formular sus leyes de la física y astronomía. También contribuyó en otras áreas de las matemáticas, desarrollando el teorema del binomio y las fórmulas de Newton-Cotes.

Sorprende su perspicacia al haber comprendido el enorme potencial encerrado en lo que hoy denominamos ciencia moderna. Pues en la obra mencionada alude a la estrecha relación, apenas naciente, entre ciencia y técnica. Menciona con extrema claridad el porqué el mecánico —el que construye un carruaje, por ejemplo— debe ser muy preciso en la medición y ensamble de las partes que componen la máquina. Para lo cual requiere del conocimiento de la geometría, la trigonometría y otras ramas de la matemática.

Y, a la vez, el filósofo, el pensador dedicado a estudiar o postular las leyes del movimiento terrestre y de los cuerpos siderales debe tomar en cuenta el estado del arte de la mecánica práctica.

El mismo Newton, después de alcanzar la cima de su carrera, afirmaba que lo que había logrado se debía a que montaba en hombros de gigantes, refiriéndose a la estirpe de sus antecesores que a lo largo de siglos fincaron el conocimiento del que sir Isaac partiría. Complementando con la aseveración de que él era como un niño recorriendo la playa, recogiendo aquí y allá algún guijarro que llamara su atención, frente al inmenso mar de lo desconocido.

Considerado en su tiempo, físico, filósofo, teólogo, inventor, alquimista y matemático, sus aportaciones a la física moderna fueron numerosas,

Es autor de los Philosophiæ naturalis principia mathematica, más conocidos como los Principia, donde describe la ley de la gravitación universal y estableció las bases de la mecánica clásica mediante las leyes que, como ya se dijo, llevan su nombre. Entre sus otros descubrimientos científicos destacan los trabajos sobre la naturaleza de la luz y la óptica y en matemáticas, el desarrollo del cálculo infinitesimal.

Newton fue el primero en demostrar que las leyes naturales que gobiernan el movimiento en la Tierra y las que gobiernan el movimiento de los cuerpos celestes son las mismas. Es, a menudo, calificado como el científico más grande de todos los tiempos, y su obra como la culminación de la primera revolución científica.

Reflexionar para comprender lo que se ve y lo que no se ve.

Sir Isaac, sir Isaac, ¿estás ahí? ¿estás ahí? ¡Suenen las campanas, suenen las campanas! Din, don, dan… Recreo la escena de la manzana cayendo sobre tu cabeza que, según algunos de tus biógrafos, el hecho es cierto, disparando en tu cerebro los luminosos conceptos plasmados, luego, en tu obra magna: Philosophiæ naturalis principia mathematica, más conocidos como los Principia, donde se describe la ley de la gravitación universal y estableció las bases de la mecánica clásica mediante las leyes que llevan tu nombre. Entre tus otros descubrimientos científicos destacan los trabajos sobre la naturaleza de la luz y la óptica, y en matemáticas, el desarrollo del cálculo infinitesimal.

Newton comparte con Gottfried Leibniz el crédito por el desarrollo del cálculo integral y diferencial, que utilizó para formular sus leyes de la física y astronomía. También contribuyó en otras áreas de las matemáticas, desarrollando el teorema del binomio y las fórmulas de Newton-Cotes.

Sorprende su perspicacia al haber comprendido el enorme potencial encerrado en lo que hoy denominamos ciencia moderna. Pues en la obra mencionada alude a la estrecha relación, apenas naciente, entre ciencia y técnica. Menciona con extrema claridad el porqué el mecánico —el que construye un carruaje, por ejemplo— debe ser muy preciso en la medición y ensamble de las partes que componen la máquina. Para lo cual requiere del conocimiento de la geometría, la trigonometría y otras ramas de la matemática.

Y, a la vez, el filósofo, el pensador dedicado a estudiar o postular las leyes del movimiento terrestre y de los cuerpos siderales debe tomar en cuenta el estado del arte de la mecánica práctica.

El mismo Newton, después de alcanzar la cima de su carrera, afirmaba que lo que había logrado se debía a que montaba en hombros de gigantes, refiriéndose a la estirpe de sus antecesores que a lo largo de siglos fincaron el conocimiento del que sir Isaac partiría. Complementando con la aseveración de que él era como un niño recorriendo la playa, recogiendo aquí y allá algún guijarro que llamara su atención, frente al inmenso mar de lo desconocido.

Considerado en su tiempo, físico, filósofo, teólogo, inventor, alquimista y matemático, sus aportaciones a la física moderna fueron numerosas,

Es autor de los Philosophiæ naturalis principia mathematica, más conocidos como los Principia, donde describe la ley de la gravitación universal y estableció las bases de la mecánica clásica mediante las leyes que, como ya se dijo, llevan su nombre. Entre sus otros descubrimientos científicos destacan los trabajos sobre la naturaleza de la luz y la óptica y en matemáticas, el desarrollo del cálculo infinitesimal.

Newton fue el primero en demostrar que las leyes naturales que gobiernan el movimiento en la Tierra y las que gobiernan el movimiento de los cuerpos celestes son las mismas. Es, a menudo, calificado como el científico más grande de todos los tiempos, y su obra como la culminación de la primera revolución científica.

Reflexionar para comprender lo que se ve y lo que no se ve.

jueves 05 de septiembre de 2019

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